sábado, 21 de mayo de 2016

Miguel de la Quadra-Salcedo, el reportero que amaba la aventura


Tenía 84 años. Más de ocho décadas aprovechadas al máximo. Ha sido el exponente máximo del aventurero en el siglo XX. Tantas vicisitudes había vivido en su trayectoria que se la jugó en unas cuantas ocasiones y algunas de ellas quedaron impresas en el celuloide que se usaba para los reportajes de la tele de los 60 y 70. Por eso daba la impresión de que iba a durar para siempre, si había sobrevivido a tantas amenazas en sus periplos, por algo sería. Pero no, ayer emprendía su última ruta el reportero que marcó la línea a seguir, el hombre que alentó a jóvenes de medio mundo a emprender sus propias andanzas siguiendo a un pájaro con cola serpenteante. Miguel de la Quadra-Salcedo y Gayarre, madrileño de nacimiento pero navarro por orgullo, perito agrícola de carrera, atleta sin premio reconocido, periodista por azar, inspirador de actitudes... Miguel el bigotón, el que trataba a sus chicos de la Ruta Quetzal como si fueran soldados porque quería que vivieran la aventura tal y como lo habían hecho aquellos cuyos itinerarios seguían... Miguel el compañero cuyos cámaras adoraban hasta el punto de seguirle allá donde fuera necesario para contar las historias que muchos no querían que fueran contadas. Don Miguel. Punto. 


"Estuve seis años interno en un colegio de los jesuitas. Fue como una milicia donde aprendí la disciplina. Practicaba deporte como válvula de escape" le contaba al periodista Manuel Azcona en 1980 en una entrevista publicada en la revista "TeleRadio". Y aquel entrenamiento obligado hizo que, tras la fascinación que habían ejercido sobre él las lecturas de los grandes descubridores, viajara a Chile muy joven para, desde allí, partir a la isla de Pascua en un barco que sólo salía una vez al año. En ese paquebote cogió el tifus y al llegar a la isla le dieron la bienvenida con una pala con la que enterrar sus excrementos. Vivió en una casa de leprosos y la vuelta a Chile la realizó en un ballenero. Con estos comienzos, ¡a quién le extraña que desde entonces recorriera el mundo varias veces repitiendo los azares de aquellos exploradores a los que admiraba! Si no se había dado por vencido aquella vez, nunca lo haría. 


A Chile regresó varias veces, una de ellas para un reportaje sobre el golpe de estado de Pinochet en 1973. Consiguió permiso para grabar en el estadio donde hacinaban a los detenidos sin causa y no se arredró ante los militares que le apartaban mientras realizaba una entradilla. Aquella imagen, que hoy es icónica, en realidad no se emitió en su momento. "Chile, toque de queda" apareció por primera vez en la pantalla de TVE en 1990, muchos años después de que se cancelara el programa "A toda plana" para que el que se había grabado. Hasta cuando le censuraban creaba imágenes potentes que pugnaban por salir de sus latas para explicar la verdad al espectador. Y lo hacían. Años más tarde, ya en color, rodó en el Líbano otro reportaje que no se emitió en la tele que lo había producido, la nuestra, pero sí en Francia. De la Quadra consiguió varias exclusivas internacionales que después se pudieron ver en toda Europa. El navarro fue un ejemplo a seguir no sólo para los periodistas españoles sino para los colegas de otros países que admiraban (y envidiaban) su capacidad para estar en el momento adecuado en el lugar exacto para ser testigo de la noticia. 


Fue portada de la prensa en unas cuantas ocasiones, incluso de periódicos nacionales como el "ABC" cuando su aventura en Eritrea junto al cámara Juan Márquez casi termina en tragedia. El operador había sufrido una aparatosa caída desde un camello en plena noche que obligó a acabar la aventura, sin embargo el regreso no fue inmediato debido a las pésimas comunicaciones. 
   Cuando estuvo a punto de enrolarse en la carrera espacial para su programa "Mundo en acción", el secreto celosamente guardado no sólo por de la Quadra sino también por la NASA, salió a la luz y tuvo que explicar su propósito: "Al fin y al cabo, los astronautas son los grandes exploradores de nuestro tiempo. Y es algo que no nos podía pasar desapercibido (...) Hicimos los primeros contactos y la NASA respondió positivamente indicándonos que podíamos acudir al centro espacial y someternos a las pruebas como uno más con la ventaja de que, además, podíamos filmar todas esas pruebas"decía en 1977 a "TeleRadio". Finalmente él y su cámara Tacho de la Calle no fueron al espacio pero los espectadores pudieron ver por primera vez, y en primera persona, cómo se entrenaban estos modernos descubridores. Recientemente comentaba que ir a la Luna no le interesaba en absoluto porque no había nadie allí. Su propósito en los viajes era descubrir a las gentes. 

Si se le preguntaba qué le aportaba el contacto con otras civilizaciones respondía: "Valorar en las personas su autenticidad, respetar cualquier ideología, comprender la historia. Me ha dado equilibrio para ver el futuro". Y sobre su necesidad de viajar constantemente: "Cuando viajo no huyo de nada. Busco simplemente, sin intranquilidad, no con necesidad de encontrar. Voy planteando la ecuación de mi vida. Creo que la vida de cada uno se construye con el total de los sumandos de las experiencias. Pretendo no encasillarme en la tribu, conocer el mundo, otras mentalidades y así, hermanarnos para estar más cerca de la felicidad. Hoy a la juventud le falta espíritu de aventura, de riesgo. La juventud de hoy vive demasiado bien y muchos han olvidado los sabañones en invierno y las necesidades que pasábamos aquellos años en los que nos calentábamos las camas con botellas de agua hirviendo. Eso no se puede, no se debe olvidar" decía en la citada entrevista de 1980.
   Este espíritu de regreso a lo básico, a lo primitivo, lo contagió a sus compañeros de azares televisivos: Juan Verdugo, Tacho de la Calle (en la foto), Juan Márquez, Manuel Ovalle... y todos hablan con fascinación de él. No sólo por su pundonor profesional sino por ese entusiasmo contagioso. Era como un padre, decían. Un padre autoritario pero también bromista, muy bromista. 


Su trayectoria televisiva es brillante, abordó temas de actualidad, siguió con denuedo las rutas de los exploradores, primero en "Mundo en acción" en 1976-77 y, más tarde, en su famosísima "Ruta Quetzal" (de la que hemos hablado ampliamente aquí). En 1984 presentó junto a Isabel Tenaille "A la caza del tesoro" (también tratado en este blog), adaptación de un formato francés en el que fascinó a una nueva generación, la de los chavales que veían fascinados como aquel hombre de imposible bigote vivía peligros en directo (o eso parecía). Pero este oficio llegó a él de forma casual: "En 1964 regreso a España y mis esperanzas por seguir haciendo lo que me gustaba se agotaban. Había dos caminos: disponer de tiempo o de dinero. Yo no tenía lo segundo así que busqué una profesión que me permitiera viajar, fue el periodismo y la televisión. En ese año acababa de llegar del Amazonas con una película debajo del brazo que presenté en TVE para que la proyectaran. Pero no la admitieron (en ese reportaje se incluía la famosa escena con la boa constrictor). En esos momentos se recibía por télex la noticia del asesinato de las monjas en el Congo. Entonces yo era un poco autosuficiente. Funcionaba como periodista, realizador, cámara y montador. TVE no disponía de medios para enviar allí un equipo de reporteros así que me fui yo a cubrir la información". Aquella primera incursión televisiva casi le cuesta la vida. Fue detenido y condenado por filmar la barbarie que allí se vivía pero unos soldados cubanos amigos suyos lo liberaron. Esta sería una constante en su historia profesional, el peligro siempre lo acechaba. 


Los archivos de TVE guardan muchos tesoros y los programas de de la Quadra-Salcedo son auténticas gemas. El hecho de que se rodaran en formato cine ha permitido la conservación de la mayoría de ellos (las cintas se podían reutilizar pero el celuloide no). Durante décadas se creían perdidos muchos de esos reportajes exclusivas mundiales pero la reciente digitalización del Archivo los ha sacado a la luz. Lo verdaderamente increíble de los trabajos de Miguel no es que se jugara la vida ante la cámara (que también pero en eso no ha sido el único aunque probablemente sí el más arriesgado... y afortunado) sino que sus documentales siguen siendo rabiosamente modernos. Muchos son en blanco y negro, vale, la calidad de imagen a veces es deficiente y hasta hay marcas de celofán en la entrevista con Pinochet del 73, de acuerdo, pero su forma de contar la noticia es actual. Fue el primero en usar el sonido directo para programas como "A toda plana", "Datos para un informe" o "Los reporteros". Consiguió que le permitieran hacer las cosas a su manera, huyendo de la musiquita épica de fondo y la narración de locutores (muy profesional pero tremendamente artificial en contraste con las imágenes que había rodado). 


Más allá de su influencia en el periodismo, está su legado con la Ruta Quetzal. Lo que comenzó como un encargo del rey emérito para potenciar las relaciones con los países Hispano-Americanos se convirtió en su último gran proyecto. Más de 30 ediciones (con distintos nombres según el patrocinador) y unos 9.000 jóvenes que ayer lloraban su muerte como si fuera la de uno de esos profesores que nos marca de por vida. Aseguraba en 1980, tan sólo un año después de iniciar "Aventura 92" (el primer nombre de la Ruta): "Es un trabajo dirigido a los jóvenes para que rompan fronteras, para que se salgan de ese abigarramiento en el que hoy están inmersos. Intentamos equilibrar el fiel de la balanza, centrarla, que los jóvenes sientan inquietudes y luchen de alguna forma por alcanzar unas metas". El periodista M. Azcona le había preguntado si su trabajo era socialmente necesario, el del reporterismo, pero ya entonces de la Quadra tenía en mente a los jóvenes, siempre los tuvo y por eso ayer su muerte provocó dolor en los abuelos y padres que lo habían visto en los grandes acontecimientos de los últimos 50 años, y también en los treintañeros y veinteañeros que han soñado (o conseguido) hacer la Ruta Quetzal.
   Adiós don Miguel, adiós al último aventurero de verdad.  


domingo, 8 de mayo de 2016

La casa de las chivas


En 1968 Jaime Salom consiguió estrenar su obra "La casa de las chivas" en Barcelona. Ambientada en plena Guerra Civil, esta historia sobre unos militares que requisan una casa de pueblo donde vive un padre con sus dos hijas consiguió un éxito inesperado que se prolongó durante más de mil representaciones con su equipo original y superó las siete mil en sus versiones en el resto del país. Ese ambiente opresivo en el que las dos mujeres son acosadas por los soldados y una de ellas llega a ofrecerse sexualmente como método de supervivencia, encajó perfectamente en el público de la España post-franquista que buscaba valentía y originalidad en las nuevas propuestas teatrales. Una década más tarde, en mayo de 1978, por fin pudo representarse en TVE dentro del espacio "Noche de Teatro.


Franciso Valladares fue el protagonista de esta adaptación de Mara Recatero dirigida y realizada por José Antonio Páramo. El galán la había estrenado en el Marquina en 1969 así que conocía muy bien el papel, de hecho todos pensaban que protagonizaría la versión fílmica del 72 dirigida por León Klimovsky pero el honor recayó en Simón Andreu. María José Alfonso, que también había participado en el estreno madrileño como la Trini, tampoco apareció en la película pero sí en el dramático televisivo. La única conexión entre cine y televisión estuvo en el personaje de "El Nene", encarnado, con 6 años de diferencia, por Pedro Mari Sánchez. 


Terele Pávez, Ismael Merlo, Daniel Dicenta, Manuel Torremocha, Enrique Navarro y Lorenzo Ramírez completaban el reparto de este programa que fue repuesto en agosto de 1980 dentro del espacio "Teatro Estudio" del programa "Encuentro con las Artes". Una vez al mes ofrecía un dramático que después era analizado por varios contertulios colaboradores habituales del programa cultural. En aquella ocasión se unió a la tertulia el propio Jaime Salom que intentó comentar su trabajo con cierto distanciamiento. "La casa de las chivas" sigue sorprendiendo por su descarnada naturalidad y esta versión para TVE es más que digna. 



viernes, 15 de abril de 2016

"El bosque encantado", J.M. Barrie en TVE. 1961


¿Se imaginan que algo mágico les permite cambiar su vida, tener la oportunidad de ser aquello que habían soñado? Esta es la premisa de la obra "El bosque encantado" de James M. Barrie, autor de "Peter Pan" y del que el resto de sus obras parece que ha quedado totalmente oscurecido en la historia teatral. El 13 de octubre de 1961 TVE emitió una adaptación de este texto en su espacio "Gran Teatro", justo después del popular concurso "Ayer noticia, hoy dinero" y antes de la tercera edición del Telediario. La NBC ya había tenido gran éxito con sus versiones en directo (y en color) de la historia del niño que no quería crecer protagonizadas por la actriz Mary Martin pero nuestra tele no estaba en disposición de tal alarde de efectos especiales así que para representar a Barrie había que elegir algo más modesto... aunque con su punto de misterio e irrealidad.
   "En esta comedia hay dos climas: uno real y otro fantástico. Este no es arbitrario, no es una evasión de la realidad sino un ácido corrosivo de la realidad, o sea, un medio de resaltar lo que es más profundo que la realidad aparente; de manera tal que el bosque al que los personajes hacen una visita a en la noche de San Juan, no es otra cosa que un medio dramático del que el autor se vale para mostrarnos y mostrar a los personajes mismos su autenticidad. Cuando se enfrentan a sí mismos entran en una nueva etapa de su vida" aseguraba Juan Guerrero Zamora, adaptador, director y realizador de esta obra para televisión. El reparto lo formaban Carmen Bernardos, Pastor Serrador, Marta Santaolalla, Giove Campuzano, Elena María Tejeiro, Jesús Puente, Modesto Blanch, Luis Lasala y Tina Gascó. Como era norma en aquella época, se realizó en directo desde el Paseo de la Habana y sólo tenemos constancia de su existencia gracias a la hemeroteca.

miércoles, 13 de abril de 2016

Noticias Antena 3 con Olga Viza y José Antonio Gavira


Fueron la pareja perfecta durante dos temporadas. Olga Viza y José Antonio Gavira desentumecieron las Noticias de las 15h en Antena 3 desde 1993 a 1995 con una complicidad que traspasaba la pantalla y que se aprovechaba de sus, en apariencia, muy distintas personalidades. Esa supuesta diferencia a la hora de comunicar la actualidad se convirtió en complementaria casi desde la primera jornada conjunta y consiguieron luchar en buena lid contra su principal competidor, la Primera, y venciendo a los compañeros de Telecinco. La serenidad natural de la Viza unida a la sobria formalidad de Gavira eran dos engranajes que encajaban perfectamente y que se distendían en la despedida para dejar a los espectadores con una sonrisa y cierta tranquilidad tras haber visto los desastres mundiales.


Olga Viza era ya una veterana de TVE cuando la cadena privada de San Sebastián de los Reyes la fichó en 1992, justo después del pelotazo de los JJ.OO. de Barcelona donde ella había brillado en las retransmisiones junto a Matías Prats. Aunque empezó el informativo de mediodía en solitario, apenas un año después los jefes decidieron ponerle compañía, la de un joven periodista con experiencia en los informativos de la televisión autonómica Canal Sur. A los pocos meses de aterrizar en Antena 3, Gavira declaraba a la revista TP sobre su partenaire: "Como ves nos llevamos muy bien. Pero he de confesar que me trae mártir, va como loca por los pasillos y no hay quien la siga. Es odiosa, madruga más que nadie y se va la última, es insoportable. En serio, estoy muy contento y lo que se puede destacar de ella, como directora, es que antes de tomar una decisión pregunta al resto de la gente qué opinamos. Eso sí, luego hace lo que le da la gana, como debe hace una buena directora, naturalmente".


A la audiencia de Noticias 1 le sorprendió la soltura de este jovencísimo desconocido para los que no vivían en Andalucía. Parecía que llevaba toda la vida contando lo que pasaba en el mundo con ese grave timbre. Cuando se supo que había sido el doblador de Son Goku para Canal Sur muchos se sorprendieron por su versatilidad. Estaba claro que sabía cómo utilizar ese don natural pero muy bien entrenado que era su voz. Sobre él Olga hablaba con el mismo tono jocoso para TP: "Es una molestia, tengo poco sitio en la mesa y en el despacho y lo del teléfono es lamentable... pero me trae el café por las mañanas y por eso le perdono. Ahora en serio, creo que José Antonio aporta al informativo seguridad (...) Cubre todos mis defectos".


La llegada de Gavira a este noticiario fue precipitada y apenas tuvo tiempo para adaptarse. "Es difícil incorporarse a un equipo que lleva un año trabajando pero tengo experiencia, ya que he estado en media docena de empresas y bueno, esto es un volver a empezar" confesaba en la entrevista mencionada. Viza apostillaba: "Y que conste que no le hemos ayudado nada. Es como una carrera de fondo a la que se incorpora un corredor cuando se lleva media carrera ya disputada. Lo que pasa es que ahora nos saca dos cuerpos". 
   En 1995 la pareja se deshizo porque Gavira se pasó al prime-time para presentar "Se busca", un programa de sucesos que era como una versión sensacionalista del "¿Quién sabe dónde?" de Paco Lobatón destinada a buscar a delincuentes con la ayuda de los ciudadanos. Aunque el periodista intentó dotar de cierta credibilidad al asunto con su apostura y seriedad la cosa no fue por buen camino. En la siguiente temporada fue sustituido por Tico Medina en una operación absurda que se saldó con un considerable bajón de audiencia y su cancelación definitiva. Gavira desapareció de Antena 3 y en los últimos años lo hemos visto en Castilla la Mancha TV. Además recientemente retomó su papel de Goku en las películas de Dragon Ball  Z "La batalla de los Dioses" (2014) y "La resurrección de Freezer" (2015). También se ha dedicado a la política como candidato de UPyD a la Junta de Castilla la Mancha en 2014.
   Olga Viza continuó en solitario en las Noticias de Antena 3 a la hora de comer hasta que en 1998, con la llegada de Buruaga, fue "degradada" a acompañar al jefe en la edición de las 21 pero sólo en la información deportiva aunque aquello duró poco y la temporada siguiente copresentaría en las mismas condiciones y en todos los contenidos. En 2001 vuelve al mediodía y nada menos que con su amigo Matías Prats. En 2003 y tras década como una de las caras de la información del canal, se despide de su audiencia en pleno ERE.

jueves, 7 de abril de 2016

Simone Signoret, la primera jueza de la tele


"Espero no hartar al público que cada sábado verá a la misma buena señora durante seis semanas". Así de humilde y tras una brillante carrera cinematográfica se presentaba ante su primer trabajo en una serie televisiva la genial Simone Signoret. Aunque ya había interpretado dos dramáticos de forma excepcional en los años sesenta, la televisión no le había interesado demasiado pero la llegada del guión de "Madame le juge" (que podríamos traducir como "La señora juez" aunque perderíamos algo por el camino) cambió su parecer. Élizabeth Massot es una abogada retirada que acaba de enviudar. Su marido fallece de forma accidental y Massot decide retornar a la vida legal pero esta vez como jueza de instrucción. "A lo largo de mi carrera he interpretado prostitutas, criadas y un montón de criaturas más. Por lo tanto no había ningún motivo para rechazar este personaje de juez en eterno equilibrio entre su vida personal y la profesional" le decía al corresponsal de la revista "TeleRadio" en París, Sergio Berrocal. En realidad, junto con la rotunda presencia de una actriz de carácter y mirada magnética como la Signoret, ése era el gran atractivo de la serie: además de sus asuntos en el juzgado, Massot tenía que resolver sus problemas personales que se iban desentrañando poco a poco.

Chabrol explica algunos pormenores del guión a la protagonista

Para esta ambiciosa producción se contrató a seis directores distintos, uno por capítulo, y todos con gran experiencia. Empezando por el genio de la comedia Édouard Molinaro (en un trabajo curioso dentro de su filmografía), continuando con el clásico Claude Barma (pionero de la TV francesa, adaptador de Shakespeare, realizador de "Los tres mosqueteros" con Belmondo y "Belphegor, el fantasma del Louvre"), la sensible y combativa Nadine Trintignant, el genial e imprescindible Claude Chabrol y para finalizar, Philippe Condroyer (un veterano del que destacamos una rareza en su producción: "Tintín y las naranjas azules", rodada en España). Decía Chabrol en pleno rodaje: "Signoret confrontará su vida privada, su vida de mujer, con la de juez de instrucción. Será la eterna lucha de la mujer para preservar su intimidad cuando se ejerce una profesión tan delicada". Algunas de las historias se basaban en hechos reales pero transformados convenientemente para que encajaran con las necesidades de la trama principal .

   La emisión comenzó el 11 de marzo  de 1978 por la cadena pública Antenne 2 y finalizó el 15 de abril. La presencia de Signoret en la televisión fue todo un acontecimiento... aunque demasiado fugaz.


sábado, 2 de abril de 2016

Cruz Delgado, el maestro humilde

  
Cruz Delgado es algo más que un nombre, el de aquel director que hizo más digerible el Quijote a los niños, el que consiguió que en los noventa se cantara aquello de “Esto tiene mucho ritmo, esto es música” al son de cuatro animales cantarines. Es una marca como también lo son otros nombres propios: Walt Disney, Hanna-Barbera, Walter Lantz… Es un marchamo de calidad en la animación con un estilo plenamente reconocible por los espectadores infantiles de las generaciones que van desde los sesenta hasta los noventa. Algunos pensarán que estoy exagerando con la comparación. En realidad no estoy equiparando a nuestro paisano con los norteamericanos, entre otras cosas porque Cruz se encontró con muchas más dificultades para desarrollar su pasión (convertida con mucho tesón en su trabajo) y tuvo que bregar con presupuestos ínfimos para desarrollar obras mucho más que dignas. Con 86 años está viviendo una etapa de reconocimiento inesperada. La aparición del libro “De Don Quijote a los Trotamúsicos” (escrito por su hijo y Jorge San Román y editado por Diábolo) ha provocado un efecto nostálgico entre los lectores y también entre los medios que desde hace meses lo entrevistan. Este libro era necesario para establecer una bibliografía fiable sobre la obra del que, quizás, ha sido el único director de animación español con una carrera larga y con varios éxitos en su cartera. 

Cruz revisa fotogramas junto a Félix Cascajo, amigo y compañero que le convenció para montar su propio estudio a la vuelta de Bruselas

Delgado es un humilde impenitente. Ha conseguido vencer con sonrisa contagiosa su timidez y este regreso a la actualidad le sorprende hasta el desconcierto. No obstante, como ha sido maestro de animadores y ejerció como profesor en la ECAM (Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid) es consciente de que su figura es un ejemplo para nuevas generaciones y que este tipo de volúmenes ayudan a documentar una parte de nuestra historia fílmica que es generalmente ignorada. Por eso acceda amablemente a las entrevistas aunque se note que nuestras preguntas le siguen descolocando. En una larga conversación telefónica, Cruz reconoce la importancia que ha tenido en su carrera la televisión: “Ha significado mucho para mí porque precisamente los primeros dibujos animados que produjo TVE fueron los de un personaje mío, Molécula aunque anteriormente ya había hecho Villancicos de España y América, unos cortos de un minuto o así.” Efectivamente, en 1968 realiza la primera serie de producción propia destinada específicamente para televisión en nuestro país. “Molécula” era un viejo y querido personaje que había creado como protagonista de historietas para la revista “Ama” y con el que después experimentó en varios cortos cinematográficos: “Fue un éxito pero luego cambió el equipo de dirección de infantil y juvenil y a la nueva persona al cargo no le interesaba y no se renovó. Pero eso ha pasado en TVE desde que se fundó. Igual que hoy no existe programación infantil. Son cosas que dependen del que dirija en el momento, lo que piense, lo que crea que le gusta más a la gente… Tenían que haberse hecho más episodios de Molécula”.


Cuando Cruz Delgado coloca esa pica en Flandes que supone Molécula en la programación infantil de nuestra tele, ya es un profesional experimentado. Tras unos comienzos totalmente autodidactas trabaja en los célebres y prestigiosos Estudios Moro, premiados en todo el mundo por sus excelentes spots. “Los primeros años fueron muy difíciles y complicados. Estuve cuatro años en los estudios Moro y al mismo tiempo iba haciendo experimentos por mi cuenta con la truca. Fueron varias etapas, muchas horas, mucha afición, mucha ilusión. Fui pasando esas etapas hasta conseguir montar mi propio estudio para la realización de películas de animación. La primera fue “El gato con botas” en 1963 y a partir de ahí publicidad, televisión, cortos con José Ramón Sánchez. Todo hasta el gran proyecto del Quijote, una gran responsabilidad. En Moro se trabajaba mucho. Aquello fue una novedad tan importante que se tuvieron que montar dos turnos para completarlo. Aquellos famosos filmlets de varios minutos. Allí nos acostumbramos a tener cierta rapidez en la producción porque en la publicidad te encargan algo para hoy. Aunque yo he hecho mucha publicidad también en mi estudio nunca tanta como Moro o Pablo Núñez. Piensa que he hecho cuatro largos.”

En 1961 recibe una importante oferta para trabajar en Belvision, la productora de animación más importante de Europa. Era consciente de que era una gran oportunidad pero tenía sus dudas, tantas que los belgas tuvieron que insistir hasta que en 1962 aceptó imponiendo varias condiciones: “La oferta era muy interesante. Se pusieron en contacto conmigo a través de un amigo dibujante que trabajaba allí. Me hicieron varias pruebas, les interesé y estuve un año como ayudante de animación para la película “Pinocho en el espacio” (coproducción con EE.UU.) No quería irme de España pero me di cuenta de que no podía rechazarlo, no sólo económicamente sino por la experiencia de trabajar con artistas de otros países. Allí empecé a hacer contactos y retomé mi trabajo como historietista y trabajé para Spirou, Tintin y Junior. Al regresar a España me volví con esa colaboración y la continué desde aquí. Gracias a esta experiencia, a mi vuelta empiezo a montar mi primer estudio dedicado exclusivamente a los dibujos animados.” De ese estudio salieron los cortometrajes “El gato con botas” y varios protagonizados por el Canguro Boxy. 

Cruz Delgado con un muñeco del Gato con botas, protagonista de su primer corto

“Se exigía en la programación de las salas de cine que junto al largo hubiera un corto y por eso los distribuidores lo pedían. Por eso no tuve ninguna dificultad, me apareció un distribuidor que me lo lanzó en exclusiva por toda España. Luego hubo una disposición que exigía el NO-DO y dejaron de ponerse otros complementos.” Al mismo tiempo había comenzado a colaborar con TVE realizando anuncios. Quizás por eso pensaron que era la persona más adecuada para atreverse con un proyecto técnicamente muy complicado: animar un fantasma que hablaría directamente con el presentador Manuel Martín Ferrand.

Martín Ferrand con el Fantasma de "Nosotros"

“El trabajo del fantasma del programa “Nosotros” fue muy curioso. Tenía que hacerlo en un tiempo récord y hacía yo la animación. No daba tiempo a sacar el positivo de la película y se entregaba en negativo y allí mismo en Prado del Rey Martín Ferrand hablaba con él y lo convertían a positivo. Desgraciadamente a pesar de tener dos grandes figuras como presentadores (a Martín Ferrand le acompañaba en una primera etapa Alfredo Amestoy) no tuvo gran éxito y cortaron el programa antes de lo que me hubiera gustado pero fue una gran experiencia.” A pesar de las complicaciones que suponía animar un personaje con guiones entregados apenas unos días antes, con una técnica de inclusión de la imagen que nunca se había probado en TVE que, además, debía estar sincronizado con el discurso del presentador, Cruz no tuvo dudas en aceptar el encargo: “He sido muy decidido siempre. He tenido mucho entusiasmo y pasión por mi trabajo. Si había inconvenientes luchaba por vencerlos. Podía más la ilusión y no había dificultad que no se pudiera superar.”
A pesar de sus positivas experiencias en ese medio casi nuevo que era la tele en España (apenas tenía una década de experiencia), a Delgado lo que le interesa de verdad es el cine, quiere desarrollar narraciones más elaboradas y con una estética mucho más cuidada: “La TV es importante en el sentido de la difusión pero lo que más me ha interesado siempre es hacer un largometraje. Luché muchísimo para el primer proyecto, Mágica Aventura. Quedé muy contento porque además tuvo en gran éxito no sólo en España. Si me dan a elegir entre cine y TV, me quedo con el cine.” 




“Mágica Aventura” sería su primer largometraje y su apuesta por un proyecto de este tipo en un país con experiencias previas agridulces en este campo, culminó en triunfo: “Había sido primero un corto y mi guionista, Gustavo Alcalde, unificó esa idea con otros cortos anteriores y con música, que es algo que a mí siempre me ha gustado. Fue un éxito, la distribuyó Warner y se estrenó en el Imperial, el cine exclusivo de las pelis de Disney. Estuvimos un mes y medio en cartel y montamos algo muy americano con el mago protagonista repartiendo globos en la entrada.”
Y por ese camino cinematográfico iba a continuar la senda del estudio Cruz Delgado: “El Quijote iba a ser una película pero al productor, Romagosa, le gustaba como serie. Me convenció y finalmente nos pusimos a trabajar en ello. De nuevo con Gustavo Alcalde, mi guionista de siempre, y el asesoramiento de Díaz Plaja y Criado de Val. Ante una obra como el Quijote, que no se había atrevido nadie a hacer una serie de dibujos… fue muy importante la adaptación. Tienen que entenderla perfectamente los niños y ahí estuvo el éxito, llegar a ellos. Hubo que hacer adaptaciones muy especiales para que ellos la entendieran. La gente se sorprendía. Por eso tuvo tanta audiencia. Se hizo un piloto de 15 minutos con escenas importantes de la obra y TVE la aceptó. Se realizaron 39 capítulos.”
El Quijote supuso un esfuerzo ímprobo para un estudio mediano como el de Cruz, por eso se tuvo que solicitar la ayuda de otras compañías: “Hubo colaboración de un estudio de Barcelona, de los de Pablo Núñez… allí colaboró todo el mundo porque había que sacar 26 minutos cada semana.” Se trabajaba con tanta premura que llegó un momento en que la entrega de los capítulos casi se solapaba con la emisión: “Tuvimos la suerte de que el traslado de los restos de Alfonso XIII de Roma a Madrid coincidió con el día de emisión del Quijote y se suprimió toda la programación normal. Gracias a eso pudimos recuperar una ventaja de uno o dos episodios con respecto a la emisión. Aquello fue una locura que no se ha vuelto a repetir y no creo que se pueda hacer algo así de nuevo. Hay que estar locos para hacerlo.”


Una escena del proyecto de la segunda parte de los Viajes de Gulliver que no se llegó a realizar

Y tras ese éxito global (hasta Japón compró los derechos en 1979 cuando todavía no había finalizado la emisión de la primera temporada), se inicia la producción de “Los viajes de Gulliver”, estrenada en 1983. Premios, distribución internacional… todo hacía pensar en una segunda parte que incluso se llegó a promocionar pero finalmente se dejó de lado por otros proyectos.
En 1989 llegaría a la sobremesa de los domingos una nueva serie con el sello Cruz Delgado, “Los Trotamúsicos”, basada en la película “Los 4 músicos de Bremen” estrenada un año antes, primer Goya de animación de la historia. “Se puso mucho entusiasmo en los Trotamúsicos. Nunca se ha emitido tantas veces una serie como ésta. TVE la emitió 18 veces. Desgraciadamente después de eso empezó a descender el número de encargos, no sólo para nosotros sino también para otras productoras importantes como BRB (“David el Gnomo”, “La vuelta al mundo de Willy Fog”). Nosotros presentamos otro proyecto de un personaje mío, Mac Mapache con guiones de mi hijo y de Gustavo Alcalde pero el proyecto sigue en TVE. Se hicieron los story de 15 guiones, desarrollados los personajes, los fondos… Estaba previsto que se realizara a continuación de los Trotamúsicos pero hubo un cambio de dirección y hasta desapareció el departamento del que esto dependía.”

Todos los personajes de Cruz Delgado, desde Boxy el Canguro a los Trotamúsicos pasando, cómo no, por Quijote y Sancho
 
A lo largo de su longeva carrera, Delgado ha apostado por equipos estables, su estudio ha sido una escuela para muchos animadores y durante años colaboró con los mismos profesionales. Especialmente importantes para él fueron su guionista, Gustavo Alcalde, y el compositor Antonio Areta: “La compenetración que tuve con Alcalde fue más allá del trabajo. Amigos hasta que ha fallecido. Nos entendíamos perfectamente. Con Antonio Areta igual. Me lo habían recomendado para “El gato con botas” después de que él hubiera hecho la música de la familia Telerín. Entendió perfectamente lo que yo quería tras la primera conversación que tuvimos ante el story-board. Trabajé con él en todo excepto en los Trotamúsicos.” 

Delgado con su hijo y Jorge San Román, autores del libro "De Don Quijote a los Trotamúsicos" (Diábolo Ediciones) 





Se lamenta de que somos exportadores de talento “El reconocimiento del dibujo animado en España ha tardado bastante. Precisamente es gracias a la TV que los productores empezaron a interesarse” pero hoy en día los directivos prefieren comprar series extranjeras (en ocasiones dirigidas o realizadas por españoles) a producirlas aquí y crear de nuevo una industria. Delgado no se rinde y sigue muy activo: “Sigo dibujando pero no por obligación sino porque me gusta. Y estoy muy pendiente de todas las novedades. Incluso hoy en día me intereso por cualquier proyecto aunque me doy cuenta de que ya no puedo hacer las cosas que hacía hace 30 ó 40 años. Pero el que es goloso lo es hasta que muere.”







martes, 29 de marzo de 2016

The Julie Andrews Hour


Julie Andrews es una de las grandes estrellas del Hollywood del siglo XX. Tan sólo por su protagonismo en dos de las películas más taquilleras de los sesenta, "Mary Poppins" y "Sonrisas y lágrimas", ya habría pasado a la historia pero si a eso añadimos su etapa en Broadway (donde estrenó "My Fair Lady" y "Camelot") ya tenemos más razones para auparla al podio de los grandes artistas del showbiz. Pero aún podemos añadir una faceta más que aquí no es tan conocida, la televisiva. Ya en 1957 había sido elegida por Rodgers & Hammerstein para encarnar a Cenicienta en su versión musical en directo para la CBS (tal y como contamos aquí) y en la década siguiente protagonizó varios especiales (el más recordado uno con Gene Kelly como invitado estelar). Estaba en pleno apogeo por sus roles en el cine (Mary y María, le daba suerte el nombre) y no tenía ningún prejuicio en compaginar ambos medios, para ella la tele no era un medio menor.

Por eso quiso aprovechar la oportunidad que le ofrecía la ABC en 1972 de tener su propio variety show en prime time. En aquella época prácticamente cada noche se podía encontrar un programa de música y humor presentado por un gran nombre de la televisión en alguna de las tres cadenas nacionales. Julie era mucho más estrella que cualquiera de ellos. Había triunfado en el cine... y eso cuenta doble en ese mundillo (o al menos contaba en los setenta). Sus habilidades eran evidentes pero mostrarlas al completo en su propio espacio era una apuesta segura... o eso pensaban los directivos. Acompañaron a la artista del comediante Rich Little (especialista en imitaciones y recién salido de "ABC Comedy Hour") y de Alice Ghostley, veterana actriz y humorista con la que protagonizaba hilarantes sketches, uno de los más celebrados las convertía en compañeras de piso al inicio de su carrera. A Julie todo le salía bien pero a la pobre Alice... en fin, hacía lo que podía.


Cada semana, además, acudirían invitados de renombre, tal y como era habitual en todos los variety. Actores del viejo Hollywood como Donald O'Connor  (de "Cantando bajo la lluvia", en la foto), actrices de amplio espectro como Angela Lansbury (curiosa reunión entre protas de dos de las películas Disney más recordadas de todos los tiempos y dirigidas ambas por Robert Stevenson) o compañeros de Broadway como Robert Goulet (con quien había estrenado "Camelot" unos años atrás) o Joel Grey ("Cabaret") y cantantes como Cass Elliot o Harry Belafonte aparecían en su plató para intervenir en números musicales y sketches. Hay que destacar la presencia regular de los Muppets (inicio de una larga colaboración) y de Maria Trapp, la auténtica. Aunque, por supuesto, la gran estrella era Julie y se esforzó en demostrar todos sus talentos, se puso a las órdenes de sus productores y cada semana se presentaba ante su público cantando, bailando y actuando como ningún otro anfitrión de un variety había hecho nunca. Tal esfuerzo fue premiado con 7 Emmy (de 10 nominaciones) y una candidatura a los Globos de Oro como mejor actriz protagonista en una serie musical o comedia. Todo el mundo reconocía que la Andrews estaba genial, que el show era espectacular e imaginativo, que las canciones suponían un acierto, los decorados sorprendían... todo funcionaba excepto la audiencia. En una época en la que los grandes musicales estaban caducando en el cine, la tele exigía algo más moderno. La ABC era la tercera cadena en el ránking y además no supo proteger su inversión. Sus horarios fueron cambiando constantemente a lo largo de los siete meses de emisión y se enrfrentó a series muy asentadas en otros canales como "Cannon" o "La chica de la tele". Para compensar su cancelación a pesar de las críticas y los premios, la ABC y Sir Lew Grade, su coproductor británico, le ofrecieron varios especiales estacionales que se realizaron en Inglaterra en los dos años siguientes (como "One to One" del que hablamos aquí). De todo este proceso Blake Edwards rodó un documental titulado simplemente "Julie", que visto hoy resulta bastante melancólico. 

TVE emitió algunos compactados del programa a mediados de la década y con la misma fórmula se repitieron de foma sindicada en EEUU. El show no ha sido editado en DVD todavía a pesar de las múltiples peticiones de sus fans en todo el mundo, parece ser que por un problema de derechos compartidos. No os fíeis de las  ediciones piratas y disfrutad de lo que hay colgado en webs como Vimeo o Daily Motion y tened en cuenta que son grabaciones caseras de hace más de 40 años que algunos fans han decidido compartir y no comerciar con ellas: