jueves, 23 de abril de 2015

Los Comuneros

El 23 de abril no sólo se celebra el día del libro, en Castilla y León  se conmemora la revuelta de los Comuneros, una historia prácticamente desconocida en el resto de España, quizás porque los oriundos de esa comunidad pecamos de discretos (algunos nos acusan de secos y taciturnos, nada más lejos de la realidad... creo). El caso es que en 1977 TVE decidió contar ese suceso en una mini-serie de dos capítulos de una hora de duración cada uno. Padilla, Bravo y Maldonado fueron interpretados por Juan Diego, Nicolás Dueñas y Joaquín Hinojosa.


El rodaje en agosto en Segovia y Madrid fue portada de la revista "TeleRadio". A pesar de esta indudable promoción, la serie no fue un gran éxito, como tampoco lo había sido la obra de teatro de Ana Diosdado en la que se basaban estos episodios televisivos. La propia dramaturga escribió el guión y José Antonio Páramo lo dirigió y realizó con un presupuesto de unos 24 millones de pesetas. "Se trabaja rápido pero no con los medios económicos sufientes. Por un lado tenemos un presupuesto más amplio de lo habitual pero, por otro, es una obra en la que si se quieren hacer las cosas bien, hay que poner más empeño del habitual. Por ejemplo, una batalla se puede rodar de mil formas: con extras, sin extras, con muchos medios, sin muchos medios. Pero cuando los medios técnicos de que se dispone no son suficientes, tienes que acabar rodando la batalla de Villalar en dos días y con sesenta personas" afirmaba el director al periodista Jesús María de la Calle.

Para este rodaje en formato cine su usaron dos cámaras simultáneas para compensar la falta de tiempo. A pesar de los inconvenientes de los que se quejaba Páramo debidos a la escasez de medios, tenía mucho interés en dirigir esta serie "porque es un tema desconocido y que tiene una vigencia actual. Creo que nuestra televisión necesitas más un cine histórico planteado de forma un tanto seria y profunda. El ejemplo de que esto funciona en televisión lo tienes en los británicos que continuamente están apoyándose en su historia y abordándola tal y como debe ser".

El actor Juan Diego, un veterano ya de la tele en aquel entonces, encarnaba a Padilla: "Lo veo como un hombre con una serie de ideales muy concretos, en el sentido de que tiene perfecta conciencia de la lucha que se ha planteado ante el poder real. En su lucha hay dos fases: en la primera, trata incluso de buscar el diálogo, pero tiene que desistir ante las negativas absolutas del poder real". En el mismo reportaje confesaba que, en realidad, hubiera prefiero interpretar al Carlos V joven porque "te da pie a hacer una interpretación crítica, esa que te posibilita añadir una serie de matices críticos que el autor ha dejado sobre el personaje y tú debes buscar, añadiendo tu propia visión del mismo". En eso coincidía Nicolas Dueñas, Juan Bravo en la serie, que además tenía esperanzas de que proyectos como éste tuvieran más recorrido en la programación: "Ojalá esto sea el principio  de algo que nunca acabe. "Los Comuneros" está tratado de una forma actual. Históricamente, la problemática está ahí y debe ser aplicada tal y como aparece para que el espectador la conozca. En un medio como televisión la posibilidad de ofrecer todos estos hechos de forma dramatizada es ideal para el público". Por cierto, quien se encargó de ese rol tan deseado del monarca joven fue Manuel Ángel Egea.
   Los dos capítulos se ofrecieron en la temporada de otoño. Y he obviado conscientemente el relato de los hechos para despertar vuestra curiosidad y que os empapéis de esta historia en el lugar adecuado, contada por especialistas con rigor y pasión, la misma que aquí transmitimos por la buena televisión.




lunes, 20 de abril de 2015

Música y estrellas

El título lo dejaba claro, en el programa habría música y la colaboración de estrellas del espectáculo. Quizás deberían haber concretado un poquito más para que algún despistado no se llevara un chasco al comprobar que, en realidad, este era un vehículo de lucimiento para una Marujita Díaz que ya había vivido tiempos mejores. "Música y estrellas" se emitió en el verano de 1976 y pretendía ser una recuperación de los temas que la revista había popularizado en teatros de toda España entre los 20 y 40, tal y como contaba la mismísima Maruja a la revista TP: "Dar a conocer las canciones que estaban algo aletargadas, para que la juventud conozca esta música nuestra tan importante, después, lógicamente, reverdecer con ellas, ya que hay que saber mucho canto para atreverte con todas ellas. Hay muchas vedettes que no saben cantar y que lo han hecho consiguiendo con eso casi asesinar las canciones". ¿A qué rival se refería la Díaz?


Sin complejo alguno se presentaba la artista ante la audiencia en el que sería su primer y último programa televisivo. Y no sólo con el descaro habitual en su verbo sino con unos modelitos que, quizás y sólo quizás, eran un poco atrevidos (por no decir casi ridículos). Eso sí, no permitía que sus invitadas lucieran más espectaculares que ella y por eso se tuvo que repetir un programa en el que intervenía una por entonces esplendorosa Ágata Lys. Según Maruja: "La verdad es que llevaba un bikini excesivamente pequeñajo y aunque a mí me parezca bien eso de la apertura en el cine y el teatro, veo más lógico que se tenga cuidado cuando es para televisión. Ten en cuetna que a los niños no se les puede impedir ver un programa y no está bien que lo vean". Ya, como si ver a una señora vestida con una especie de bañador con lucecitas, plumas de marabú saliendo del trasero, medias de compresión y chistera no les fuera a crear traumas de por vida a los infantes...

Romano Villalba dirigió el asunto con la colaboración (o vigilancia) de la mismísima cantante que intervino en cada uno de los procesos del show, o de eso presumía: "Es un programa en que hay de todo, desde lo dramático a lo cachondo. Fundamentalmente es variado. Además aquellos autores eran maravillosos, porque escribían para que las artistas supieran interpretar. Y, además, las letras decían cosas. Realmente, Romano y yo hemos hecho una recopilación muy importante de comedias famosas. Tenemos más de ciento cincuenta canciones archivadas". La dirección musical corrió a cargo de Alfonso Santiesteban, pluriempleado en aquel momento, y muchos espectadores de mediados de los 70 tienen grabada (a fuego) la sintonía de "Música y estrellas".

Junto a canciones como "La viuda alegre" o "Eugenia de Montijo", el fuerte del programa eran los sketches en los que intervenían galanes del cine, la tele y el teatro, haciendo la corte a la propia Maruja (¡cómo no!): "Será la primera vez que Juan Luis Galiardo cante en público y, por cierto, lo hace muy bien. Luego está el divino Pepe Rubio, yo le adoro. Es un maravilloso actor que sabía darme pie a la hora de trabajar. Todos tienen una parte importante en el programa porque, mira, yo soy de las que opinan que las revistas o se hacen bien o no se hacen, He tenido problemas con los empresarios porque yo exigía buenos profesionales y me los negaban diciendo: "Pero, Maruja, si estás tú, el éxito está asegurado". Pero no, yo opino que todo debe estar bien, que yo arrope un espectáculo pero que también me arropen". No es lista ni nada la Maruja.

Y siguiendo con las declaraciones a la periodista Sol Fuertes, la show-woman patria se quejaba de la falta de presupuesto para sus trajes: "Así que me los he pagado de mi bolsillo. ¡Sólo con decirte que las plumas que saco en un traje espectacular, plumas de faisán, me han costado treinta mil duros!". Tampoco hubo dinero para grabar en color y aunque en aquel 1976 todavía se emitía en blanco y negro más de la mitad de la programación y que el programa al que sustituía ("Directísimo" de Íñigo) tampoco se hacían en colorines, la Díaz tenía mucho que decir: "Lo pedía a gritos pero tuvimos que rodarla en blanco y negro porque no había una unidad disponible. Me parecía fundamental, ya que yo tengo guardadas filmaciones en ocho milímetros para mí y es preciosa, gana muchísimo más".

No obstante y a pesar de tanta exigencia, Marujita tenía muy claro el objetivo del programa: "Que nadie se espere algo intelectual porque para ello antes me tendría que haber intelectualizado yo. Es como un aperitivo de lo que se puede hacer con este género y quiero aprovechar desde aquí para decir a todos los telespectadores que les guste que escriban cartas pidiendo que siga la serie. Yo creo que el género se lo merece". No fue así, con el otoño el espacio cayó de la parrilla a pesar de que su índice de aceptación (no había medición de audiencias pero sí encuestas de valoración) había rondado el 7. Teniendo en cuenta que los programas que estaban en lo alto de la tabla rondaban el 8,7 ("Un, dos, tres", "Informe Semanal" y la serie "En ruta") no era un mal resultado. Su mejor nivel lo alcanzó a finales de agosto: un 7,7.





domingo, 12 de abril de 2015

Las chicas de "Escala en HI-FI". Promoción del 63

En 1963 "Escala en HI-FI" estrenaba su tercera y exitosa temporada. Recientemente se había presentado un espectáculo teatral basado en el programa y una película (con un elenco totalmente ajeno al televisivo). Estaba claro que era "el espacio para la juventud". Cada semana un grupo de actores hacía play-back de las canciones más populares del momento unidas bajo una ligera excusa argumental. El director-realizador Fernando García de la Vega había conseguido gran notoriedad con este show y era considerado uno de los creadores con más talento de aquella TVE que no había llegado a la pubertad.
   Aquella temporada del 63 había ampliado el equipo femenino, ocho mujeres de diferentes nacionalidades, edades y experiencia eran ya famosas entre la audiencia y por eso, a finales de febrero la revista "Tele-Radio" les dedicaba un reportaje.

Judy Stephen. Natural de Texas, llegó a España a principios de la década de los 60 y triunfó, aunque su idea era dedicarse al cine aquí, probó suerte en la televisión para empezar y tuvo suerte. Su participación en este programa la hizo tremendamente popular y en 1968 ascendería a presentadora (aunque fuera del UHF) de un programa musical de vanguardia: "Último grito" dirigido por Iván Zulueta y en el que debutó en la tele José María Íñigo. Más adelante Judy continuaría en esta faceta en programas infantiles como "Hoy también es fiesta". Intervendría en varias películas hasta finales de los 70.
   En "Escala" destacó por su pícara sonrisa y su mirada despierta. Habitualmente se encargaba de las canciones más rítmicas, aquellas que exigían mayor simpatía.


Ana María Montaner. Entró en el elenco del musical en 1961. Ya tenía experiencia televisiva a través de la publicidad y como presentadora de "Peña deportiva". Aquel año también estrenaría en cine "Hipnosis". Poco más he podido averiguar sobre esta madrileña que por entonces contaba con 20 años y cuya máxima ilusión, confesada a la prensa, era hacer "teatro serio".
Rosa Álvarez. Procedente del TEU (Teatro Español Universitario). Ya era una veterana de TVE cuando la ficharon para este programa, nada menos que cinco años de experiencia en todo tipo de programas y dramáticos. Era también la mayor del grupo y la única casada por entonces, 26 años y un niño. Había hecho teatro de cámara y confesaba que le gustaría trabajar en el cine.
   García de la Vega contaría con ella para otros programas en los que también haría play-back: "Antología de la Zarzuela" y "Divertido siglo".
Gloria Cámara. Tan sólo tenía 17 años cuando esta viguesa apareció por primera vez en el programa, donde permanecería dos años. El desparpajo de esta gallega sirvió para que el director confiara en ella la siguiente temporada para ser una de las chicas del "Tele-domingo". Seguiría siendo una de las caras y voces más reconocibles de la tele durante esa década y la siguiente, intervino en series, Novelas y espacios de teatro como "Estudio 1" y "Primera fila". García de la Vega la contrató de nuevo para "Antología Lírica" y protagonizaría un par de Zarzuelas televisivas, se nota que el play-back lo dominaba. Es además una de las actrices de doblaje más reconocidas, suya es la voz de Romy de "La vuelta al mundo de Willy Fogg" o la de Cybill Sheperd en "Luz de luna".
Margaret Barbara Peters. Con 16 años era la benjamina del grupo. Procedía de Middlesex (Inglaterra) y debutaba en TV. Estaba estudiando en Argelia cuando el conflicto bélico le obligó a buscar nuevo destino. En España encontró trabajo rápidamente por su belleza y por su lógica facilidad para encajar a la perfección los play-backs de las canciones inglesas. Intervendría en una película de Raphael como actriz pero donde adquirió prestigio fue en la publicidad. Sus ojos claros y su pelo negro adornaron (literalmente) cientos de anuncios. Seguiría haciendo cine en su país.
María Elena Maroto. Madrileña, niña prodigio que debutó en el cine con la película "El maestro". Aquel año había aparecido en "Canción de juventud" junto a Rocío Dúrcal y ya había interpretado a una Doña Inés en teatro de cámara. Era la Miss Madrid reinante el año de su debut en "Escala".
Bonnie McKee. Norteamericana, de Arizona. Había llegado a España en 1961 y llevaba un año en el programa. Cuando ingresó en el equipo no hablaba ni papa de español pero enseguida se hizo entender por sus compañeros a través de una jerga "llena de pausas, guiñitos, exclamaciones, sonrisas y rubores" según describía el periodista M.Roldán. Era la revoltosa e impuntual del grupo y aunque había estudiado ballet clásico prefería el twist. Ignoro si es la madre de la cantante actual del mismo nombre.
María José Iniesta. Llevaba cinco meses en el programa cuando apareció este reportaje y el redactor escribía "es increíble la serenidad que desprende el rostro de esta Gioconda madrileña a sus solo veintidós años (...) Ha adquirido fama de tímida. Ella lo achaca a que ha nacido así. También nació con un pelo negro hasta la blancura (sic) y unos ojos verdes que vaya vaya". No tenía experiencia en tele, teatro o cine pero sí había prestado su voz a varios seriales radiofónicos.

miércoles, 8 de abril de 2015

Padre e hijo en "La saga de los Rius"

¿Reconocéis tras esta tímida sonrisa a uno de los malos de James Bond? ¿No? Quizás si os digo que es actor pero también guionista, productor y director caigáis en la cuenta... ¿Tampoco? Es hijo y hermano de actores y una de sus películas revitalizó el cine español a finales de los 90... Si todas estas pistas no os han ayudado a averiguar quién es este niño es que estáis un poco espesos porque nos ha demostrado su versatilidad en los últimos 30 años en cine, teatro y televisión. Este chaval de 12 años que en 1976 estudiaba 5º de EGB y presumía de ser un buen alumno en matemáticas es Fernando Guillén Cuervo. ¿Sorprendidos?

En marzo de aquel año la prensa hablaba del debut televisivo del hijo de Fernando Guillén y Gemma Cuervo en la serie que prometía ser la estrella de la programación en la siguiente temporada, "La saga de los Rius". Basada en dos novelas de José Agustí, esta adaptación dirigida por Pedro Amalio López fue la primera serie de TVE realizada en color y una de las de mayor presupuesto de su época.
   Fernandito (como le apodaron en diversas revistas) se enfrentaba por primera vez a una cámara para interpretar el mismo papel que su padre pero en su etapa infantil. A Fernando Sr. le hacía especial ilusión este doblete familiar para el mismo rol y parece ser que fue idea suya que su propio hijo debutara de esta manera tan curiosa.

Según las palabras que pronunció entonces Guillén Cuervo no tenía ninguna intención de dedicarse a esto en el futuro. Pasarían diez años hasta que volviera a aparecer en una serie, "Segunda enseñanza" donde, por cierto, intervino la práctica totalidad de la generación de actores jóvenes de la época, algunos tan famosos hoy como Javier Bardem... otro malo de Bond.
   Ahora que sabéis que este muchacho es Fernando, no me negaréis que tenía un gran parecido con su hermana Cayetana. Ah, y para los que se quedaron con dudas: la peli en la que hace de malo en la saga del agente secreto británico es "Quantum of Solace" y la que protagonizó y co-escribió el guión que fue un petardazo revolucionario en el cine español en 1997 es "Airbag".

martes, 7 de abril de 2015

"Esta mañana" con Pepa Bueno

Apenas han pasado seis años y el panorama televisivo ha cambiado mucho. En septiembre de 2009 Pepa Bueno presentaba con éxito "Los desayunos de TVE" (sí, antes de Ana Pastor y María Casado, ¿hace sólo seis años?) e iniciaba una aventura que ya desde el comienzo no parecía tener mucho futuro: hacer doblete matinal. La periodista curtida en mil batallas en la pública (desde presentar el combinado sucesos-corazón "Gente" a moderar debates de las elecciones europeas) seguiría dirigiendo su programa de entrevistas políticas y, tras "Saber vivir" con Torreiglesias, se encargaría del magazine matinal de la Uno, "Esta mañana" se llamaba el invento que, por supuesto, prometía información y entretenimiento con un aire distinto y contactando con todos los puntos de actualidad. Se prometía llevar al pequeño plató a los protagonistas del día, hacer un "periodismo social y ameno" y "no buscar el suceso" ni hablar del corazón, quizás para evitar asociar a una presentadora , adscrita en aquel momento a los informativos, con un programa que ya había dejado atrás basado en unos géneros en los que ya no se encontraba cómoda en esta nueva etapa de su carrera.

Para acompañarla en el estudio se eligió a Javier Gallego a quien el director de programación y contenidos definía en la rueda de prensa de presentación como alguien "a quien no conocéis pero seguro que os encantará" sin tener en cuenta a sus seguidores en M80. Gallego sería el encargado de poner ironía a la información. Unas temporadas más tarde brillaría en el mediodía de Radio 3 con su "Carne cruda" hasta que fue "apartado". Ahora ha vuelto a coincidir con Bueno en la SER llevando su carnicería al "Hoy por hoy".

En la semana del debut en la parrilla la gran sorpresa de "Esta mañana" fue el actor Antonio Banderas en una entrevista distinta pero no exclusiva. El malagueño estaba de promoción y pudimos verlo en más shows televisivos. Además de charlas (más o menos punzantes) con gente de distintos ámbitos, se organizaban debates, ofrecían reportajes y conexiones en directo.
   De todo lo que prometía el programa se cumplió poco y de mala manera. A Bueno se le notaba el esfuerzo supremo por hacer de aquel "quiero y no puedo" algo digno. Al espectador le quedaba la impresión de que alguien le había prometido mucho más de lo que finalmente se pudo hacer. Cuando a los tres meses se despidió de este espacio trascendieron los desencuentros con la responsable de magazines de la cadena, Luz Aldama. Mientras Bueno quería barrer para casa y que se contara con medios y personal de los Servicios Informativos, Aldama quería que todo se organizara desde su área. Inmaculada Galván tomó el relevo y la mañana volvió a Prado del Rey. Ninguna de sus etapas consiguió grandes audiencias pero al menos la de Pepa Bueno pretendió ser diferencial en su franja... sin conseguirlo.

jueves, 2 de abril de 2015

¿Qué ponen hoy? Jueves y Viernes Santos de 1964

En 1964 la tele ya era un medio popular, muchas familias de clase media estaban pagando su televisor en incómodos plazos y triunfaban los programas espectáculo como "Gran Parada" (desde Madrid) y "Amigos del lunes" (desde Barcelona), Jesús Álvarez y David Cubedo eran las estrellas de los Telediarios y "Escala en HI-FI" el espacio de los jóvenes. Sin embargo, del 23 al 29 de marzo la programación se volvería más sacra, más puritana, más sobria... era Semana Santa y hasta la portada de la revista "TeleRadio" (órgano oficial de RTVE) mostraba motivos religiosos.

Un jueves normal de aquella temporada la programación nocturna comenzaría con la célebre serie "Perry Mason" a las 20.30h, seguida del Telediario y después del espacio teatral "Primera Fila" con la representación en estudio de obras de gran calidad y con repartos de lujo, sin embargo, el Jueves Santo estaría trufado de programas o mini-espacios religiosos, desde la charla del Padre Bellido a las 15.40h (nada mejor para la sobremesa) hasta el documental "El camino de la Cruz" para redondear la tarde. La programación nocturna no se planteaba mucho más entretenida, comenzaba con el concierto "Misa Ducal" de Cristobal Halffter, más música sacra después del Telediario, la obra "La muerte del hombre" (con reparto estelar, eso sí) y la retransmisión de la Procesión correspondiente desde Córdoba, ciudad desde la que se emitirían todos los oficios religiosos aquellos días, bastante lío suponía en aquellos momentos montar la infraestructura necesaria como para ir moviéndose...

Si cualquier viernes de 1964 los niños podían disfrutar de la serie "El llanero solitario" a las 20h, en Semana Santa tenían que tragarse "Los misterios del Rosario" y la procesión de turno desde Córdoba. Y si durante el resto del mes podían ver un telefilme de estreno, el Telediario y "Estudio 3" con obras de teatro populares, el día 27 se emitió un auto sacramental de Calderón de la Barca y "La Pasión, según San Marcos". Hoy es al revés, programación familiar con pelis infantiles como estrellas de la parrilla, los niños dominarán el mundo, ya lo veréis.

martes, 24 de marzo de 2015

Juguemos al Trivial

¿Quién no ha jugado al Trivial alguna vez? Es, posiblemente, el juego cultural de mesa más conocido y sus normas son harto sencillas: preguntas de distintos temas, un tablero que se recorre en busca de los "quesitos" temáticos y una ronda final una vez conseguidos todos. Tan básico era que algún directivo se preguntó ¿y por qué no lo convertirmos en concurso televisivo? La cadena se beneficia del prestigio de la marca del juego y la compañía que lo comercializa consigue publicidad gratuita, una retroalimentación clásica en la tele desde sus inicios. En 1990 la BBC presentó la primera versión del juego y poco después llegó también a EEUU.

En 1992 TVE anuncia que Pepe Navarro regresa a casa para presentar "Juguemos al Trivial", se emitirá los domingos a última hora de la tarde y muchos críticos se preguntan por qué después del éxito de su matutino "El día por delante", el periodista cordobés ha estado ausente de la pequeña pantalla durante dos años y reaparece en un concurso modesto y con clara vocación publicitaria. La respuesta nunca llegó y a Navarro nunca se le vio cómodo en el formato.

La llegada de este juego a la tele formaba parte de una nueva táctica de TVE que consistía en ceder un espacio de emisión para que distintas compañías colocaran su programita totalmente producido a cambio de la publicidad que suponía tener su marca presente todo el tiempo, tal y como sucedía en este caso. No era la primera vez que se hacía algo así, de hecho algunos de los programas inagurales de la primera programación de la pública como "Aeropuerto Telefunken" o "La hora Philips" encajaban en esta fórmula. Ahora bien, en "Juguemos al Trivial" se daba un paso más al estar patrocinado a su vez por una marca de quesos. El decorado parecía el photocall de la presentación de la dieta de la alcachofa, vaya...
   Navarro apenas duró una temporada, ese mismo año fichó por Antena 3 para dirigir las mañanas. En 1993 Jordi Hurtado retomó el formato con algo más de presupuesto y corrigiendo algunos de los defectos que se habían criticado en la etapa anterior. Tampoco pasó a la historia, unos meses después desaparecía de la parrilla... momentáneamente porque un año más tarde se anunció la vuelta del programa pero en versión infantil diaria y presentado por Miriam Díaz-Aroca. Finalmente fue el actor Juan Carlos Martín, que ya había conducido "Vídeos de Primera", quien tuvo que controlar a parejas de adoslecentes animados por sus compañeros de instituto.
   Tres oportunidades tuvo el Trivial para hacerse un hueco entre los espectadores y tres veces que pasó totalmente desapercibido en la programación lo que demuestra que la televisión tiene sus propios códigos y para eso están los creativos específicos del medio.

Así anunciaba la BBC el primer Trivial de la tele: