domingo, 25 de enero de 2015

25 años de Antena 3

La primera cadena privada de España, imposible resumir 25 años de noticias, programas, retransmisiones, series, caras... Antena 3 celebra hoy su primer cuarto de siglo y durante toda la semana sus programas recordarán momentos históricos hasta que el viernes clausuren la fiesta con una Gala en la que los espectadores se reencontrarán con algunos de los presentadores y actores más reconocibles de la historia del canal. Entre ellos, sin duda, estará José María Carrascal que, aunque no fue la primera cara en aparecer en la pantalla sí que fue su primera estrella de los informativos y su noticiario inauguró la primera emisión oficial tal día como hoy de 1990. Un mes antes habían comenzado las emisiones en pruebas y la primera estrella contratada, Mayra Gómez Kemp, llegó a grabar unas falsas campanadas que no verían la luz hasta muchos años después. Aquella Antena 3 dirigida por Manuel Martín Ferrand era la transposición de Antena 3 de Radio a un plató y las voces más importantes de la emisora intentaron repetir éxito en la tele.

Los primeros fichajes pretendían recordar momentos históricos de la pública: Balbín retomaba su "La Clave", Amestoy y Plaza se unían de nuevo para presentar "Un país de locos"... Mayra conducía la primera "La ruleta de la fortuna" en una época en la que no había paneles electrónicos y las grabaciones se alargaban ad infinitum para que los operarios cambiaran, destornillador en mano, cada letra. También dirigía y presentaba un talk-show los domingos por la noche, sin decorado ni equipo... y así se trabajaba en aquellos primeros y erráticos años en los que los cortes de luz en los informativos eran habituales y los ataques de risa de Luis Herrero antológicos.
   Poco a poco algunos profesionales de TVE quieren probar suerte en la privada y ascender en su carrera. Irma Soriano sustituye a Mayra en la Ruleta y un año después a José Coronado en "El Gordo", se convierte en la mujer de los concursos del primer lustro de la cadena.

Meses después su amiga y excompañera de "Por la mañana", Nieves Herrero, desembarca en la cadena para encargarse de las mañanas con "De tú a tú" que después se pasaría al prime-time aunque su verdadero éxito sería "Cita con la vida" hasta que regresó a la pública para hacer algo parecido ("Hoy es posible") que no funcionó. Y para sustituir a Herrero en las mañanas en 1991 llegó Consuelo Berlanga que con su "Tan contentos" intentó mantener el espíritu Hermida hasta que arribó la "nave" Pepe Navarro.

Mientras tanto "La Ruleta de la Fortuna" había pasado a manos de Bigote Arrocet (auxiliado por Mabel Lozano) en una decisión extraña aunque no sería el único error que sufriría este formato clásico, recordemos a Fernando Esteso al frente de la etapa del programa en Telecinco... Los concursos trufaron la parrilla del canal pero a partir de 1993 la aparición de "El gran juego de la oca" con Emilio Aragón, Lidia Bosch y Patricia Pérez cambió el concepto del género y se volcaron en grandes formatos para el prime-time, algunos con grandísimo éxito.

 
Aquel año Antena 3 quiere consolidarse, ya han pasado los períodos de prueba y es hora de fichar a grandes estrellas para reforzar su programación. Rosa María Mateo deja los Telediarios de la Primera para enfrentarse a un programa, "Al filo de la ley" que no triunfa. La cadena la recoloca en los noticiarios y se convierte en una de sus caras de prestigio... hasta que diez años después se entera de que ha sido despedida a través de un compañero. 1993 fue también el año del primer debate de dos candidatos a la presidencia del país moderado por Manuel Campo Vidal, un hito no sólo para los servicios informativos de la privada sino para la televisión española.

Concha Velasco fue la mejor pagada de la televisión en España en aquella época tras ser arrebatada de Telecinco para presentar "Encantada de la vida", un formato que encajaba a la perfección con sus talentos. Para la cadena protagonizaría una valiente serie dirigida por Ricardo Franco, "Yo, una mujer" y presentaría la segunda etapa de "Sorpresa, sorpresa", programa en el que ella se había fijado años antes en Reino Unido y que aquí sería un éxito con Isabel Gemio y Giorgio Aresu al frente.

Las series de producción propia fueron un empeño de la dirección del canal, entre 1991 y 1995 "Farmacia de Guardia" fue punta de lanza aunque sus comienzos fueron poco halagüeños. La sitcom dirigida por Antonio Mercero reavivó la carrera de Concha Cuetos y Carlos Larrañaga. "Compañeros" inauguró el género juvenil que más tarde continuaría con "Un paso adelante", "El internado" y "Física o química", ficciones que lograron un amplio seguimiento entre un público que, quizás no sea el más interesante para los anunciantes pero que ha tenido en la privada un hueco invisible en otros canales.

El público infantil no fue ignorado precisamente. Miliki y Rita Irasema, Rody Aragón y Fofito, Teresa Rabal fueron los primeros protagonistas de la programación para los niños pero sería el "Club Megatrix" el que pudo recibir el adjetivo de "clásico". Emitido entre 1995 y 2013 tuvo diferentes presentadores, incluida la propia hija del propietario del canal, Ingrid Asensio.

En 1998 Ernesto Sáenz de Buruaga abandona los informativos de TVE para remodelar los de Antena 3. Cambia presentadores, coloca el decorado en la redacción, se ocupa de la edición nocturna, mueve a clásicos como Olga Viza, ficha a Matías Prats y Susana Grisso... La siguiente revolución llegaría con Gloria Lomana.

Fue la primera cadena en probar un programa en late night con Juanjo Menéndez en 1990. Años más tarde, "Estamos todos locos" con Pepe Navarro que ya había presentado las mañanas. Su empeño en llenar esta franja no sería bien recibido en la cadena que le convenció para sustituir a Emilio Aragón en "El gran juego de la oca" con desastrosos resultados. Francis Lorenzo intentaría hacer competencia al Navarro de Telecinco con "Efecto F" sin conseguirlo. Pepe volvería en 1997 tras su exitoso paso por las aguas del Mississippi para hacer sonreír a un pelícano que se quedó muy serio tras una supuesta censura para evitar la emisión del vídeo porno de Pedro J. Jesús Vázquez también probó amenizar la noche con "La Central" pero sería Buenafuente quien revitalizaría la franja con una dosis de dignidad y calidad inéditas hasta entonces.

Bertín Osborne, otro clásico de la cadena de San Sebastián de los Reyes. A pesar de que su primer programa, "Scavengers" (1997), fue un sonoro fracaso y todavía sigue siendo motivo de risión descontrolada, los directivos confiaron en él para sustituir a Pepe Carroll en "Genio y figura" y después para "Lluvia de estrellas", musical de imitadores que permaneció siete años en antena y que compaginó con otros programas como "Trato hecho" o "La cara divertida".

¡Y qué decir del gran Constantino Romero! Aunque "La parodia nacional" comenzó con Xavier Sardà al frente fue con él con quien el programa despuntó en las audiencias entre 1996 y 2001. Pero también demostró su habilidad con los concursos culturales en "Alta tensión", "Una vez en la vida" o "Pasapalabra". Fue imagen de Antena 3 en programas especiales, retransmisiones y telemaratones desde mediados de los 90 hasta principios del nuevo siglo.

En "Pasapalabra" había sustituido a Silvia Jato durante su embarazo, presentadora que comenzaría a ser popular gracias a "Noche de impacto" en 1998 junto a Carlos García Hirschfield, otro veterano de la cadena y rostro de las noticias matinales durante años. Este programa de vídeos inaguraría un género en sí mismo que explotarían otros espacios de la casa como "Ver para creer" con Inés Ballester y Liborio García.

Ballester hizo de todo en la 3, informativos ("En Antena"), magazines, eterna sustituta de Ana Rosa en verano... incluso se puso al frente de un ambicioso reality concebido para competir contra "Gran Hermano", "El Bus" se llamaba el invento y aunque su share hoy en día nos parezca envidiable en aquel momento fue un fracaso con todas las letras e inauguró el axioma de que esta cadena es incapaz de triunfar con los realities. ¿Exceptuamos a "Confianza ciega" con una Franzine Gálvez más puñetera que nunca y frases como "jo, Nube, tía" en el ideario colectivo?

Sí funcionó, y muy bien, el talk-show. "El diario de Patricia" ofrecía testimonios absurdos, buena parte de ellos falsos tal y como han reconocido redactores y productores después pero han dado pie a parodias geniales como las de "Homo-Zapping". Yolanda Vázquez y Sandra Daviú fueron dignas sucesoras y/o sustitutas.

Hoy en día Antena 3 goza de buena salud. Esta imagen resume la mezcla entre veteranía y juventud que puebla la redacción. Matías Prats el fin de semana y Susana Griso cada mañana en "Espejo público" dan la medida de un canal en el que las series siguen siendo un puntal junto con los informativos y el entretenimiento familiar.
Felicidades, compañeros.


La gran mayoría de estas fotos fueron realizadas por Rafael Bravo, foto-fija de Antena 3 durante muchos años. Siento no poder identificar al resto de autores.

sábado, 24 de enero de 2015

La Gioconda está triste

Un día cualquiera los vigilantes nocturnos del museo del Louvre descubren algo inaudito, algo que cambiará a la humanidad. La Gioconda, la inmortal pintura de Leonardo da Vinci ya no sonríe, el rictus que la ha convertido en una de las obras maestras de la pintura más famosos del mundo entero ha cambiado, ahora luce un gesto triste. Lo peor es que no se trata de una falsificación, no se ha producido ninguna manipulación en el lienzo y al día siguiente se descubrirá que todas las reproducciones de la Mona Lisa han perdido su sonrisa. Y no es la única que ya no puede reír, el hombre ha perdido esa capacidad, la Gioconda simplemente ha dado la alarma. ¿Qué está pasando?

Este es el planteamiento de "La Gioconda está triste", un especial de TVE destinado a festivales internacionales dirigido por Antonio Mercero y basado en un relato de José Luis Garci. Ambos habían triunfado unos años antes con "La cabina", único producto español premiado con un Emmy. En esta ocasión no consiguieron el mismo éxito de crítica ni de público. Aunque ambas obras son mediometrajes, rodados en cine, con una trama distópica y sin final cerrado, la que hoy nos ocupa se queda a medias en todos los sentidos.

El rodaje tuvo unas cuantas complicaciones, el presupuesto se incrementó después de que el museo del Louvre decidiera denegar en el último momento un permiso de rodaje previamente concedido, lo que obligó a construir enormes decorados en los estudios Roma para reproducirlo: "Llegamos a París el 2 de agosto, ya habíamos pedido los correspondientes permisos y pensábamos empezar rápidamente pero... se nos dijo que nones, que dentro nada, que el exterior del museo sí. Al final que tampoco fuera. Decían que entre el 15 de julio y el 15 de septiembre hay muchos turistas y era demasiado follón. Les dijimos que rodaríamos cuando quisieran, a partir, por ejemplo, de las 17h, hora en la que se cierra el museo. Pues nada. Entonces dijimos que al menos nos dejaran hacer fotos, también a la hora que quisieran, incluso por la noche. Que no. Hasta fuimos a hablar con el embajador pero tampoco dio resultado. Al final nos vimos obligados a hacer fotos de la galería rodeados de turistas y, a base de una larga exposición, conseguir el efecto de que estaba vacío. Luego aquí en los estudios Roma se han hecho maquetas del exterior del museo y la sala en cuestión" contaba Mercero en la revista TeleRadio.

El propio director confesaba entonces que se estaba encontrando con problemas para enfocar la historia: "No sé qué tono darle, me cuesta saberlo. No es un programa de personajes, en los que siempre hay una historia que evoluciona a través de ellos. Este es, más bien, el reportaje de un hecho insólito, o sea que por un lado hay que darle un tono documental y, por otro, de ciencia ficción. El integrar estos dos mundos es lo que me preocupa." Para reafirmarse en ese tono de reportaje, eligió actores desconocidos.

"La falta de sonrisa de la Gioconda no es una cosa romántica. Pienso que, en el fondo, refleja la angustia del ser humano. Pretendo sugerir que algo no marcha bien en el mundo, que en esta sociedad consumista no están las cosas claras. Planteo un problema, no quiero decir con esto que no se haya planteado ya, pero no aporto ninguna solución. Creo que, sin darnos cuenta, podemos ir hasta esa catástrofe" aseguraba Antonio Mercero en una entrevista realizada cuando todavía estaba editando el metraje. Esta película televisiva se estrenó en 1977 y no fue galardonada, tal y como TVE esperaba. La "operación premio" iniciada en los 60 y que sirvió para demostrar que, a pesar de la dictadura (y contra todo pronóstico), nuestra tele podía facturar programas de altísima calidad había conseguido que se nos viera de otra manera allende nuestras fronteras pero con la democracia instalándose en nuestro Parlamento ya no tenía sentido demostrar nada. A pesar de todo esto, "La Gioconda está triste" tiene cierto interés y merece un visionado sin prejuicios:



















lunes, 19 de enero de 2015

José Luis Moro

Su trazo dinámico, fuerte, rápido, vivo pero a la vez muy elegante era muy reconocible, desde que José Luis Moro iniciara su profesión como dibujante tuvo siempre en Disney una referencia pero con el tiempo supo encontrar su estilo y cuando alcanzó popularidad a finales de los 40 con sus ilustraciones, sus personajes tenían ya entidad propia. El pasado 13 de enero perdíamos a uno de los pioneros de la animación comercial en España a la edad de 88 años. Junto a su hermano Santiago había creado su estudio que llegó a tener sucursales en Sudamérica, Portugal y nada menos que EE.UU., una auténtica “pica en Flandes”. Suyos son personajes tan asociados a nuestra televisión como la celebérrima familia Telerín y las no menos famosas mascotas del “Un, dos, tres” además de otros personajes publicitarios como Kinito, el señor con bigotito de Fundador o la niña del detergente ESE.

A finales de la década de los cuarenta, la firma de Moro era ya muy conocida gracias a la revista “Chicas” (hermana de “Chicos”, popularísima en su época gracias a las aventuras dibujadas por artistas como Freixas o Blasco). Las chicas de Moro eran espigadas, de pestañas gruesas y labios turgentes, una Audrey Hepburn mezclada con los rasgos de la Loren. Muy modernas para la España franquista, quizás demasiado modernas.

Con una cámara comprada en el rastro junto a su hermano comenzaron a realizar anuncios animados de forma muy primitiva para los cines pero fue con la llegada de la televisión cuando realmente su negocio floreció. En 1955 se asociaron al holandés Jo Linten que, con mucha vista comercial, importó la fórmula americana de comprar un espacio en la parrilla para hacer su propio programa patrocinado y emitir los spots de sus anunciantes que, por cierto, ellos mismos realizaban, negocio redondo. “Gran Parada” era el show por excelencia a finales de los 50 y principios de los 60 en TVE y era un programa de los estudios Moro en última instancia. Traían a los más grandes artistas para que toda la audiencia viera el programa y, de paso, sus anuncios. Hasta la disolución de esta sociedad en 1970, los Moro realizaron la mayoría de los spots televisivos y buena parte de ellos eran animados. Con el crecimiento de los estudios ampliaron su plantilla y medios y contrataron a directores de animación prestigiosos. Consiguieron premios internacionales a porrillo hasta que decidieron dejar de competir en festivales porque consideraban que ese no era su objetivo (fácil de decir cuando llevaban ya más de cien galardones a la espalda).

Es en esa época cuando otro grande de la animación de este país, Cruz Delgado, creador de las series “Don Quijote de la Mancha” y “Los Trotamúsicos”, trabaja en estos estudios y según nos cuenta su hijo el también animador y estudioso del tema de mismo nombre: “Mi padre mantuvo siempre una estupenda relación de amistad y admiración hacia José Luis Moro (de hecho, hasta que enfermó José Luis, mi padre le felicitaba todos los años el día de su cumpleaños que era el de la lotería de Navidad). Mi padre dio los primeros pasos profesionales en la animación en el estudio de los hermanos Moro y allí estuvo desde 1956 hasta 1960, algo que siempre ha subrayado en toda ocasión que le han preguntado. Muchos años después, yo tuve también la suerte de tratarle personalmente. Allá por los años noventa, José Luis Moro (que ya tenía un estudio mucho más pequeño y se había separado profesionalmente de su hermano, que se dedicaba a otro tipo de producciones) ofreció a nuestro estudio colaborar en algunos spots y cabeceras que les habían encargado, y fue la ocasión para trabajar directamente con un maestro de la animación del que siempre había oído contar maravillas como profesional.”
  
En 1964 un directivo de TVE le encarga a José Luis una tira animada para indicar que ha finalizado la programación infantil. Con tan pocas explicaciones se le ocurre que una familia numerosa puede ser la ideal para mandar a los niños a la cama y ahí surgen Cleo, Teté, Maripi, Pelusín, Colitas y Cuquín… la familia Telerín. Era 1964 y la fama fue inmediata pero no sólo aquí sino en toda Latinoamérica. Hasta los 70 aparecen en pantalla y no sólo en la pequeña sino también en el cine con la película “El mago de los sueños” dirigida por Macián, un antiguo colaborador de los Moro.

 
Según Cruz Delgado Jr.  “el papel que desempeñaron los hermanos Moro en la animación española (es justo no olvidar a Santiago que fue siempre el impulsor de los proyectos que luego llevaba a cabo José Luis) marca un antes y un después en muchos aspectos. En primer lugar, porque supone el comienzo de una cierta “industria” de la animación en Madrid, ya que hasta los años 50 la mayor parte de la producción se había realizado en Barcelona. Gracias a su estudio surgió toda una generación de animadores que luego desarrollarían su propio estilo y crearían otros estudios. En segundo lugar, porque el estilo Moro supone un cambio radical en el estilo de animación que se había seguido hasta ese momento porque, aunque José Luis Moro inicialmente partió de un estilo “clásico” de inspiración disneyana, en seguida absorbió las nuevas tendencias estéticas que se pusieron de moda a partir de la aparición del estilo UPA. Y en tercer lugar, Estudios Moro supone la llegada de la modernidad a la animación española, con spots de gran atractivo visual, personajes que se hacen populares y una animación con calidad equiparable a la que se hacía en cualquier otro país. Pero sobre todo, José Luis Moro pertenece a una generación de dibujantes a los que se les podía reconocer por su estilo, bastaba con ver cualquier dibujo suyo para saber que él estaba detrás. Y eso, que les ha pasado también a muchos otros, es lo que se llama “personalidad”, algo que lamentablemente se está perdiendo, si no se ha perdido ya. Es muy posible que ahora los animadores estén más preparados e incluso puedan hacer llegar sus trabajos más allá de nuestras fronteras con más facilidad, pero pocos son los que pueden ser identificados con un estilo o con un personaje. Será cosa de la globalización. Todo esto convierte a José Luis Moro en una figura irrepetible de la animación española cuyo legado va a ser siempre recordado.”

 

En 1970, tras una jugarreta de su socio Jo Linten, los Estudios Moro cierran sus puertas pero por poco tiempo. Empiezan en una nueva etapa bajo el nombre “Moro Film Studios Creativos y Asociados” y, de forma más modesta, parten de cero. A mediados de la década realizan cabeceras para varios programas televisivos, entre ellos la nueva etapa del “Un, dos, tres”. Es ahí donde la calabaza sin nombre de la etapa anterior se convierte en Ruperta, personaje creado por Moro como también las siguientes para evitar el aprovechamiento de los falsificadores de merchandising. Botilde, el Chollo y el Antichollo, el Boom y el Crack y de nuevo la Ruperta. Todas estas cabeceras son obra de Moro.

Su prestigo internacional hace que no tarden en encontrar encargos y de México llega el de realizar una serie divulgativa con Cantinflas de protagonista. Éxito inmediato, tanto que más tarde tendría una segunda etapa producida por Hanna Barbera pero respetando los diseños de José Luis.


También para México se realizó la película “Katy la oruga”, un fenómeno en toda Hispanoamérica, en la que trabajó un conocido reportero de los informativos de Antena 3 desde los tiempos de Carrascal, Alfredo Boto. Tenía entonces 16 años y cursaba 2º de BUP en el instituto Nuestra Señora del Recuerdo de Madrid donde coincidió con Fernando, tercer hijo de José Luis. Un amigo común fue el que les puso en contacto teniendo en cuenta su pasión por dibujar: “Además del dibujo nos unió rápidamente una buena amistad. Cuando me contó quién era su padre, y quién era su tío (Santiago y José Luis eran hermanos y un tándem profesional indisoluble desde hacía décadas) yo creía que estaba soñando. Yo había sido de esos niños que me había acostado cada noche tras el aviso de la Familia Telerín... y de los que cada viernes nunca se perdía 1, 2, 3, por el simple hecho de ver a la Calabaza Ruperta. Pero el summum para mí se produce cuando Fernando me propone colaborar en una película que el estudio está preparando para México. Se llama la Oruga Katy. Me tuve que pellizcar varias veces y obviamente, y aunque para mí sería duro (yo trabajaba en una empresa de construcciones por las mañanas) ya que tendría que renunciar a mis vacaciones de verano... clamé un gran "sí".”

 
 José Luis con su hijo Fernando en el programa "¿Quién es...?" en 1976

Alfredo recuerda al padre de su amigo con gran cariño y respeto: “José Luis era una persona tímida, de una humildad increíble, para un currículum como el suyo plagado de éxitos y de premios. Santiago, su hermano, era mucho más relaciones públicas. Ambos me trataron con afecto... yo no dejaba de ser un chaval de 16 años. Tras ver cómo dibujaba, inmediatamente me pusieron a intercalar. Eso significa hacer los dibujos intermedios entre el comienzo y el fin del movimiento de un personaje. Es complicado porque tienes que ser sumamente fiel al estilo del animador... ahí no cabe tu propia creatividad (por eso nunca me entusiasmó ese trabajo).
Trabajábamos sobre una mesa de luz, con dos lapiceros, uno negro y otro azul, para las indicaciones. José Luis, con un tono muy bajo de voz y sumamente respetuoso, iba dirigiendo mi trabajo, de tal manera que con el tiempo las indicaciones iban siendo cada vez menos necesarias. El lugar de trabajo era un chalet de varias plantas en el barrio de Chamartín. Muy pequeño en comparación a las grandes instalaciones que Estudios Moro llegó a poseer en los 60, que empleaban a centenares de creativos. Aun así, para mí era un sueño, trabajar con otros dibujantes, muchos de ellos de distintos países. Fue apasionante ver todo el proceso (cuando se hacía todo a mano) de principio a fin”. 

Recuerda con especial emoción el día que vio los “rushes” de algunas secuencias: “Los vi en blanco y negro... antes de darles color... pero me pareció casi un milagro ver esos seres ¡con vida! Me sentía orgulloso como un padre que ve a su bebé recién nacido moverse. No os podéis imaginar la emoción al verlos ya con su fondo y a todo color y con sus voces. Recuerdo que la versión en la que se trabajaba, a pesar de ser un encargo para México, era en inglés. Ahí comprendí la complejidad de realizar una película así. La animación era repartida por escenas en distintos países como Francia o Hungría.  Años después, ya como periodista, entrevisté a José Luis. Fue la última vez que le vi. Fue un reportaje sobre la animación en España para el informativo de José María Carrascal, en el que empezaba por Santiago de Chomón y terminaba con José Luis. Aunque afortunadamente la historia no termina con él.  Su hijo Fernando, es uno de los más reputados animadores mundiales de la actualidad. De tal palo...” 


Efectivamente, Fernando trabajó entre los 80 y 90 con el productor Don Bluth, llegó a ser director de animación de “Anastasia” y, más recientemente y ya con la técnica 3D, supervisor de “Planet 51”.
En 2000 se estrenó en TVE “Marcelino, pan y vino”, cuyo diseño de personajes era de José Luis y que llevó 4 años de trabajo. Se vería también en Italia, Francia, México y EE.UU. Fue su último proyecto y se despidió a lo grande. 

Disfrutemos con la animación de los Estudios Moro, para empezar uno de los anuncios en los que demuestran un dominio de la técnica impecable:
 

Para la aspirina Bayer realizaron varios spots, éste posiblemente sea uno de los más divertidos:

La familia Telerín:

Y la película "Katy la oruga":


Para los interesados en los hermanos Moro recomiendo el libro "El anuncio de la modernidad" de Lluís Fernández del que proceden las dos primeras fotografías.

martes, 13 de enero de 2015

Audacia, con Jordi Estadella

Año 2000, en pleno auge de concursos de inteligencia y estrategia premiados con millones de pesetas, TVE decide entrar en esa batalla contratando un formato norteamericano que había conseguido un gran éxito en su primera temporada y que se había vendido a medio mundo. Su título original era "Greed", que se traduce por "codicia, avaricia" pero que en España adquirió el nombre, mucho más suave y correcto de "Audacia". La verdadera noticia para muchos espectadores era la vuelta de dos grandes profesionales a la Casa, Jordi Estadella como presentador y Fernando Navarrete como director.

La mecánica no era precisamente sencilla: diferentes grupos de seis concursantes se enfrentan a una primera pregunta numérica que eliminará a uno de ellos y convertirá en capitán a otro, a partir de ahí comienza el verdadero juego, cada participante responde a una cuestión pero el capitán puede cambiar su respuesta si cree que han fallado o incluso plantarse. El fallo de cualquiera de ellos elimina al grupo. Superada esta fase, deben eliminarse entre sí lanzándose preguntas. Podría seguir explicando los porcentajes con los que se queda el "retador", lo que se lleva el eliminado, etc pero si en su momento esto fue un lío, mucho más complicado y aburrido resultaría leerlo. Dejemos constancia, eso sí, de que el premio final era de 100 millones de pesetas, el doble de lo que ofrecía "¿Quién quiere ser millonario?".

El programa comenzó con una audiencia excelente pero diversos cambios de ubicación lo condenaron al fracaso. Si a eso sumamos que en el resto de países el concurso también fue perdiendo gradualmente el interés del espectador podemos concluir que era uno de esos formatos de trayectoria limitada tras la sorpresa inicial y el morbo de los enfrentamientos directos por un premio mayúsculo. La crítica acusó además a la versión española de frialdad y lentitud al tiempo que se lamentaba del papel casi testimonial del presentador. Estadella regresaba a TVE después de triunfar con "El semáforo" entre 1995 y 1997 y una brevísima aventura al año siguiente en Telecinco al frente de "Perdona nuestros pecados (PNP)", un programa de zapping copresentado por Inma del Moral (lucimiento para la ex reportera de "El informal") del que sólo se emitió una entrega ante las denuncias de TVE y Antena 3 por usar sus imágenes. Esto cambió posteriormente pero a Estadella le hicieron la pascua. Desgraciadamente, "Audacia" fue su último espacio a nivel nacional y no le permitió desarrollar su talento como showman.


lunes, 12 de enero de 2015

Los Protectores

Una organización mundial formada por los mejores detectives del mundo, unos mercenarios pero en el lado bueno de la ley, grandes profesionales "de lo suyo" que son requeridos para misiones excepcionales... y discretas. Espías sin límite de gasto y sin problemas éticos... porque siempre actúan contra los "malos", son "Los Protectores". Esta es la premisa de una serie británica producida por la poderosa ITC para la cadena privada ATV pero que se emitió en medio mundo con cierto éxito entre 1972 y 1974. 

A España llegó al comienzo de la temporada 74/75, cuando su producción había cesado a pesar de que ya se había encargado la tercera temporada porque el mayor patrocinador de la serie decidió cancelar su contrato en el último momento. A pesar de eso, las aventuras de estos agentes privados contratados por empresarios, organizaciones o incluso gobiernos, fueron repuestas continuamente en Europa y EEUU. A España volvieron en septiembre de 1976 con una selección de sus mejores capítulos en la noche de los domingos de la UHF.

Su protagonista principal (y motor de la serie en la venta del proyecto) era Robert Vaughn, famosísimo en los 60 y 70 gracias a su rol de Napoleon Solo en "El agente de CIPOL. Aquí es Harry Rule, americano afincado en Londres, ambicioso, cínico y, aparentemente, frío. Su compañera habitual es la condesa Carolina de Contini, viuda inglesa habitante en Roma, interpretada por Nyree Dawn Porter (popular gracias a "La saga de los Forsyte"). A veces actúan juntos y otras por separado, pero habitualmente cuentan con el apoyo de Paul Bouchet, británico educado en Oxford pero residente en París.

"Los Protectores" fue la segunda serie creada por Gerry Anderson protagonizada por actores reales y la primera con una temática alejada de la ciencia ficción y es que Anderson se hizo su hueco en la televisión gracias a sus "Thundebirds", rodada (como otras producciones suyas) en el exclusivo sistema Supermarionation.
Se rodaron 52 capítulos de 25 minutos, un formato que pronto caducaría para las series de acción.

Aquí tenéis su primer capítulo, atentos al audio del comienzo:


domingo, 11 de enero de 2015

Metrópolis

Es una referencia a nivel mundial aunque aquí la gran mayoría ni lo sepa ni lo valore. "Metrópolis" es el único programa dedicado a las "nuevas expresiones culturales y artísticas" en su más amplio sentido que puede presumir de cumplir 30 años en antena. Trigésimo aniversario que se celebrará el próximo 21 de abril, ese día de 1985 comenzaba a medianoche un clásico de la 2, uno de esos espacios divulgativos que justifican la existencia de las televisiones públicas para informar a una amplia minoría de lo que es producto exclusivo de sectores muy reducidos de grandes ciudades. Gracias a "Metrópolis" un ponferradino (un servidor, por ejemplo) puede enterarse de la última tendencia en la vanguardia del Soho neoyorquino.

Desde los inicios, este programa tuvo una vocación internacional pero sin perder de vista lo propio, no había prejuicios en el criterio de selección de sus contenidos, su objetivo estaba claro y sigue siendo el mismo: presentar lo último de la creación  en distintos ámbitos culturales: las artes plásticas, la danza, la fotografía, el cine, la publicidad (uno de los primeros espacios europeos en valorarla como concepto artístico) y dos corrientes que en su día fueron una revolución y hoy están más que aceptadas (y casi superadas): performance y vídeo-arte.

Todos los artistas que han sido o son algo en el arte del siglo XX han tenido su hueco en "Metrópolis",con algunos se ha creado una complicidad a lo largo de los años que ha servido para que permitan a las cámaras del espacio entrar en su particular mundo de creación y mostrar su proceso.

Siempre en la madrugada y sin un día habitual a lo largo de sus lustros en antena, "Metrópolis" ha sido un guadiana de la programación. Excepto una breve etapa en 1986 en la que se emitía de lunes a viernes, ha sido un programa semanal al que había que seguir la pista con mucho esfuerzo. No solía anunciarse su vuelta a la parrilla y cualquier evento o película lo arrastraba a horas imposibles incluso para los noctámbulos.

Su factura formal también era inédita y rompedora, sin presentador (generalmente), con grafismos novedosos y técnicas poco habituales en la televisión, cada semana podía romper su formato dependiendo del tema a tratar. Alejandro González Lavilla, Gustavo Martínez Schmidt, Alejandro Vallejo, Marina Collazo, Guillermo Martín, Alina Iraizoz y María Pallier se han encargado, entre otros, de dirigir y realizar este programa que celebrará su cumpleaños con una exposición y que se puede ver actualmente los domingos en torno a la 1 de la madrugada en la 2, por supuesto.





sábado, 10 de enero de 2015

"El Tiritón", el programa que no fue



Tres humoristas profesionales y conocidos por la audiencia intentan hacer reír utilizando cualquier estratagema a los invitados a un programa que aguantan estoicamente en una silla eléctrica que se pone en funcionamiento cuando sucumben a la risa. ¿Os suena de algo? Antes de nada he de aclarar que estamos hablando de un programa grabado en agosto de 1976 así que olvidaos de "No te rías que es peor". De hecho, este espacio ni siquiera fue emitido, no pasó del piloto. Su nombre era "El Tiritón" y estaba dirigido por Marcelo Bravo.

Decía Bravo tras la grabación: "La carencia actual de programas de humor en TV es evidente. Entonces se me ocurrió la idea de este programa basado en una reunión de amigos que se cuentan chistes entre sí y pasan un rato agradable en un bar o en cualquier sitio. De esta forma el programa en sí es bastante informal en su tratamiento y muy espontáneo porque son cosas que se les van ocurriendo a los humoristas sobre la marcha y gana en vivacidad".
El equipo de cómicos estaba formado por Mary Santpere, show-woman catalana que consiguió ser una figura desde los 50 a los 80 y Emilio Laguna, actor secundario habitual en cine, teatro y televisión (y qué después formaría parte del equipo inicial de cómicos de "No te rías que es peor") que destacaba la complicidad del grupo: "Sin haber ensayado ni preparado nada salió el programa de una vez, muy hilvanado todo y ni uno solo de los invitados se nos resistió".

Había un tercer humorista en discordia, un recién llegado a España, Bigote Arrocet, chileno como el realizador, ¿era una apuesta personal de Marcelo que posiblemente ya lo había conocido en su tierra común? Bigote (o Edmundo, como hemos descubierto recientemente que se llama) había participado en el célebre Festival de Viña del Mar pero en nuestro país comenzaría a ser popular a partir de 1979 gracias a sus intervenciones en "Aplauso" donde molestaba continuamente a la presentadora Silvia Tortosa. Con un papel similar llegaría al "Un, dos, tres" de Mayra donde realmente se convertiría en un humorista famoso.

Presentando el programa estaba Diana Sorel, actriz que a principios de los 70 había protagonizado la comedia coral "El último café" en TVE. Cuando grabó este piloto estaba más centrada en su carrera musical pero ni en esa faceta ni en la de comunicadora consiguió triunar y se retiró en los 80.
"El Tiritón" recibía su nombre de la silla que hacía sufrir a los invitados.
El programa no apareció en la parrilla de octubre a pesar de que se había informado de su grabación en el Estudio 2 de Prado del Rey en publicaciones como ABC, TP y TeleRadio. Quizás no encajaba en aquella programación tan informativa y divulgativa de la Transición o es posible que el resultado no gustara a los directivos de la cadena.


Fotos: Ferre