viernes, 26 de mayo de 2017

"El águila tatuada", el experimento olvidado de Chicho


La carrera de Chicho Ibáñez Serrador es tan amplia como popular. Todos los aficionados a la televisión creen conocer al dedillo sus programas y en cuanto a sus trabajos en ficción buena parte de ellos han sido editados en DVD y también hay una completa lista de los que se han perdido para siempre, tanto de su etapa argentina como de la inicial en TVE cuando todo se realizaba en directo. Por eso, cada vez que sale a la luz un dramático del que sólo existían oscuras referencias en prensa y que no se había vuelto a ver desde su estreno, saltan las alarmas de los "chichófilos" (sí, me acabo de inventar el término, que quede constancia para el futuro). Este es el caso de "El águila tatuada", recuperado por Archivo RTVE en su web. Basado en un relato de O'Henry, es un programa de apenas media hora que, quizás, podría haber sido el piloto de una serie y así se planteo (tímidamente) la posibillidad en su momento pero en realidad era un experimento técnico y visual, un encargo de TVE al gran Chicho para probar una nueva tecnología recién adquirida por la Casa. Nuestro realizador favorito se lo tomó como un reto y, a la vez, como un regalo a la cadena que había sido su hogar durante 6 años antes de abandonarla temporalmente para iniciar el rodaje de su primera película, "La Residencia". 


La nueva técnica era la cámara electronicam, una curiosa mezcla entre la calidad de imagen del celuloide y la rapidez de grabación que permitía la multi-cámara de un plató televisivo. Según le contaba al periodista de la revista TeleRadio (y posterior y reconocido realizador) Luis-Tomás Melgar: "En esencia viene a ser una especie de cámara de televisión pero que, en su interior, lleva una cámara de cine cuyo encuadre puede seguirse desde el control de realización. Eso permite rodar como en cine pero con tres cámaras al tiempo, como en televisión. Eso es algo que ya venía, desde hace tiempo, intentándose (o haciéndose) en el cine que ha querido tomar de la televisión esta mayor rapidez de trabajo y, sobre todo, la unidad, el "raccord" que dentro de cada secuencia consigue la televisión al tomar los distintos planos simultáneamente, en acción continua y con tres cámaras". 


Hasta aquel momento se había probado la electronicam en musicales dirigidos por José María Quero y Martí Maqueda con resultados satisfactorios pero quedaba la gran prueba, ¿serviría para los dramáticos? Eso permitiría explorar nuevos caminos y, sobre todo, exportar más productos de TVE al exterior. El sistema de vídeo no era el mismo en todos los países pero los telefilms rodados en soporte cine viajaban por todo el mundo y como esta técnica tenía calidad cinematográfica pero un coste de rodaje mucho menor, era perfecta. Mientras que en el cine sólo se usaba una cámara y se repetía la secuencia varias veces para rodarla desde distintos ángulos, con la electronicam sólo había que hacer una toma (si todo salía bien) con el consiguiente ahorro de celuloide (que es mucho más caro que una cinta de vídeo): "Están encendidas las tres pero el paso de la cinta por lo que de ellas es cámara de cine, se detiene o reanuda su marcha a voluntad. Es decir, que aunque el realizador puede seguir los encuadres de las tres, corrigiendo posiciones y eligiendo tomas de entre ellas, cada máquina sólo rueda aquello que el realizador decide". 


No era la única ventaja, además de ahorrar tiempo y dinero durante la grabación, el montaje final era infinitamente más sencillo: "El realizador disponiendo de una película fotográfica ve enormemente facilitado su posible trabajo de montaje puesto que puede realizarlo en una moviola normal de 35 mm. viendo en cada momento la imagen directamente, pudiendo cortar por donde lo desee y no teniendo que prestar atención a otra cosa que a sus necesidades estéticas y expresivas y no a consideraciones tales como impulsos (se refiere a los "impulsos" de la cinta magnética de vídeo), etc." Si en una grabación en plató el sonido no siempre era perfecto y se escuchaban más las cámaras moviéndose que a un actor susurrando en una escena íntima, la electronicam tenía una gran virtud: "El sonido, como en cine, se incorpora independientemente a la imagen pudiendo, por tanto, cuidarse mucho más y facilitar enormemente la labor de doblaje para el caso de posibles ventas al extranjero".    Si todo esto fuera poco, Chicho encontraba en esta tecnología experimental una razón indiscutible para considerarla prácticamente perfecta para sus propósitos televisivos: "Ofrece, además, una nueva ventaja: la de que las filmaciones de exteriores, cada día más frecuentes en los programas de TV, y el trabajo de estudio se mezclan con absoluta facilidad, en la misma forma que en el cine". Recordemos que él había sido criticado por haber incorporado imágenes grabadas en exteriores en 16 mm (considerado casi un formato casero) en sus "Historias para no dormir" para dotar de mayor movimiento a sus capítulos y de "aire". 


"El águila tatuada" es una maravilla olvidada. El ejemplo perfecto de cómo se desechó una tecnología que podría haber dado grandes satisfacciones a los realizadores de TVE. El por qué no se usó más es un misterio. Quizás, las pruebas posteriores no fueron tan satisfactorias como ésta o también es posible que al resto de la plantilla le faltaran ganas de probar cosas nuevas o que no tuvieran la experiencia con el celuloide que sí tenía Don Narciso y que, evidentemente, ayudó a que supiera comprender las posibilidades que albergaba la electronicam. Muchos años después, en concreto 23, TVE volvería a pedir a Chicho que probara las posibilidades de las nuevas cámaras de vídeo y de las unidades móviles para grabar series en exteriores. El resultado fue la última (y breve) etapa de "Historias para no dormir" en 1982. Gracias a esa prueba llegaron otras series como "Tristeza de amor". 
   En cuanto a los méritos artísticos de este "piloto", más allá de los puramente técnicos, "El águila tatuada" reúne los elementos habituales del trabajo de Chicho: una perfecta descripción del ambiente, la contextualización de los protagonistas en el lugar y la época, unos personajes muy bien definidos y un humor muy cercano a lo british que impregna todo el guión. Por supuesto y como era habitual, Chicho no sólo realizaba, también había escrito la adaptación del relato y dirigido. Si efectivamente era el piloto para una serie (cosa que dudo mucho teniendo en cuenta que ya tenía todo listo para comenzar a rodar su película), podría haber sido un éxito tras el paso de "Los premios" de forma casi inadvertida por la programación en 1968. "El águila" se rodó en octubre de ese año y se estrenó en enero de 1969 con una crítica entusiasta. José María Caffarel y Juan Luis Galiardo la protagonizan con breves intervenciones de Venancio Muro y Emilio Laguna, entre otros.
   Era la despedida por una temporada del considerado oficialmente como uno de los genios de la tele. Hoy podemos recuperar esta cuenta perdida del bello rosario de obras de Chicho. Disfrutadlo. Estoy seguro de que cuando leáis la palabra "Fin" una sonrisa asomará en vuestro rostro, una sonrisa de pura satisfacción y admiración renovada por el maestro incluso ante "obras menores" como esta. Menor pero que promete mucho.


miércoles, 24 de mayo de 2017

De cuando El Santo conoció al Cordobés


Finales de febrero de 1966. En el aeropuerto de Barajas se vive una expectación poco habitual, esa que sólo acompaña a las grandes estrellas. No es para menos, se ha anunciado que el protagonista de una de las series más populares del momento va a aterrizar de un momento a otro en suelo patrio. Se trata de Simon Templar, más conocido por su sobrenombre, "El Santo". Invitado por la propia TVE para mayor gloria y publicidad de su programación, el actor británico Roger Moore se defiende con una sonrisa del ataque de sus admiradoras (el término "fan" todavía no se había importado) con la ayuda de los agentes de la policía. Más tarde la escena se repetirá a la salida del hotel Luz Palacio donde ya intervienen los porteros del establecimiento. 


En la sala de personalidades del aeropuerto le esperan decenas de fotógrafos y varias cámaras de NO-DO y TVE. El reportero de la Casa Fernando Gayo ejerce de introductor a los medios y de traductor además de entrevistador para la cadena que ha pagado su visita al país. Allí, Moore, todo amabilidad, se interesa por la pierna escayolada de la periodista de la Agencia Cifra Pepa Serra. Una firma en el yeso rubricada por el monigote con aureola que le ha hecho popular se convierte en el más preciado trofeo de aquella informal rueda de prensa. Es la segunda vez del actor en España, la anterior había sido once años antes como turista, cuando todavía no había realizado ningún papel de importancia en el cine o la televisión. Esa noche todo estaba preparado para una cena homenaje en el Corral de la Morería pero antes Moore tiene una cita que él mismo ha apuntado en su agenda, a las 20.30 h visita una sala de exposiciones de la calle Serrano donde, casualidad o no, también se encuentra Marujita Díaz que asegura a la prensa que está preparando una versión femenina del personaje encarnado por Moore para la tele española. Moore, con un español chapurreado le responde "Ah, usted va a hacer de Santera". A la Díaz el inglés le entra por el ojo y declara a la periodista de "Tele Guía" María Dolores Alonso: "Chica, es un hombre de una vez, qué majo y qué simpático". 


Ya de noche Moore acudía al Corral con traje de tres piezas y reloj de bolsillo en el chaleco, impecablemente british. Decenas de figuras populares de la televisión y el espectáculo ejercían de figurantes de lujo en este cena promocional pero además del Santo hubo otra estrella, también conocida por su apodo artístico, El Cordobés. Si ya llamaba la atención por su chaleco de cuadros amarillos y clavel en la solapa, el torero se soltó la melena, como solía hacerlo en la plaza, sin complejo alguno y se atrevió a bailar en el tablao con la Morucha que también animó a Moore a acompañarla... y el actor hizo los honores.


No fue el único trío bailongo en el que intervinó El Santo. Lucero Tena y La Chunga también se permitieron el lujo de compartir escenario con el actor y el torero en una noche en la que el bailarín Antonio Gades jugó a ser espectador. Quizás no quería compartir protagonismo con un actor internacional y un matador adicto a las cámaras. Las fotografías se publicaron al día siguiente en la prensa madrileña y en las semanas posteriores en las revistas "TeleRadio" y "Tele Guía" acompañadas del relato de los múltiples periodistas presentes en la velada. 


Los espectadores de toda España pudieron ver unos días más tarde las imágenes en movimiento en TVE junto con la entrevista de Gayo y en el NO-DO en todas las salas de cine del país. En aquella época Roger Moore disfrutaba del éxito en todo el mundo de la serie basada en el personaje literario de Leslie Charteries. Había sido la primera opción para encarnar al James Bond cinematográfico pero tras unas pruebas los productores prefirieron a Sean Connery. Moore se vengaría años después cuando, precisamente gracias al éxito de "El Santo", le volvieron a ofrecer el papel. Su caché era ya elevado y además fue el actor que en más ocasiones interpretó al agente secreto. En nuestro país la audiencia televisiva lo había descubierto a finales de los 50 con "Ivanhoe" pero fue con Simon Templar y su doblaje latino cuando alcanzó el status de estrella. 
   No fue esta la única vez que viajaría a nuestro país invitado por TVE. Su presencia en los platós fue habitual en los 80 y 90 con apariciones estelares en el "Primero Izquierda" de Carlos Herrera o "¿Qué apostamos?" como ejemplos más destacados. 

lunes, 22 de mayo de 2017

La llegada de Chicho a TVE


Los lectores de la revista TeleRadio se encontraron a finales de septiembre de 1963 con un curioso reportaje en el que se daba la bienvenida a nuestro país a un realizador de la televisión argentina. El periodista J. de Martos Díaz realizaba prácticamente un panegírico de un tal Chicho Ibáñez Serrador, uruguayo de nacimiento e hijo de los famosos actores Pepita Serrador y Narciso Ibáñez Menta además de marido de una flamante Miss Argentina, finalista de Miss Mundo, Adriana Gardiazábal. 
   "Siete años de trabajo continuo en televisión, siete años con siete programas por semana, siete años en la triple actividad de autor-director-actor. "Chicho" Ibáñez acaba de llegar a Madrid. Su programa "Los premios Nobel" se echará de menos, todavía durante mucho tiempo, en Argentina. (...) ha conseguido las más grandes audiciones en sus trabajos para televisión. Su popularidad está adquirida a pulso, programa tras programa. Hoy por hoy puede decirse que Chicho, este uruguayo joven e inquieto es uno de los hombres más famosos de la televisión argentina". Así comenzaba el texto que presentaba públicamente a este absoluto desconocido en nuestro país ante los suscriptores de la revista oficial de TVE. ¿A qué se debía tanta publicidad? Por supuesto, no era una alabanza casual, este artículo formaba parte de una campaña para familiarizar a los espectadores con este nombre. 

Con su madre en la obra "Aprobado en inocencia"

En realidad no exageraba en absoluto los méritos de este jovencísimo profesional. Apenas llegado a nuestro país el prometedor talento televisivo tenía que buscarse las habichuelas porque comenzaba de cero a pesar de su extensa experiencia en Argentina. En abril estrenaría en el Teatro Lara de Madrid "Aprobado en inocencia" protagonizada por su madre y que él mismo había escrito, dirigido y protagonizado en Argentina. El éxito fue incontestable también aquí pero sabía que tenía mucho más que ofrecer. En los pocos meses que llevaba en España había comprobado que nuestra tele era de andar por casa, que faltaba el salto hacia la profesionalización y que él podía ayudar a coger impulso. Con la única cinta que ha conseguido rescatar de su etapa argentina se presenta en los estudios del Paseo de la Habana para mostrar su trabajo. El director, José Luis Colina nunca había visto tal cosa, era la primera vez que alguien acude a su oficina con un "video-tape" como currículum. Aquel programa era "El hombre que perdió su risa" protagonizado por su padre, Ibáñez Menta, un enorme éxito en Argentina que demuestra que la habilidad técnica de Chicho es muy superior a la de los profesionales españoles. Por cierto, esa cinta ha sido recientemente recuperada de los almacenes de la productora de Chicho, PROINTEL, y convenientemente digitalizada, un tesoro rescatado del olvido y que se creía perdido para siempre. 

Padre e hijo en la película "Obras maestras del terror" 

Con su padre había hecho tándem en multitud de programas televisivos e incluso en el cine en la película "Obras maestras del terror" en la que el mismísimo Chicho intervendría en una de las tres historias como actor en el papel que más tarde le ofrecería a Manuel Galiana para su versión en TVE, "El último reloj" basada en "El corazón delator" de Poe. Juntos habían aterrorizado a los argentinos con series como "El fantasma de la ópera", considerada obra cumbre del terror televisivo de la época. Tras sus inicios teatrales había accedido al Canal 7 como guionista bajo el pseudónimo de Luis Peñafiel pero pronto quiso controlar todo el proceso: "Entonces los realizadores formaban en Argentina un coto cerrado, no se permitía realizar más que a unos nueve o diez. No porque el canal lo prohibiera sino por una especie de trust que los mismos nueve o diez habían formado. Se ganaban verdaderas fortunas y, por lo tanto, no interesaba que el trabajo se abriese a más gente. Pero más tarde se inauguró un segundo canal y, al abrirse una nueva fuente de trabajo, pude ¡por fin! ser realizador" le contaba en 1971 a Serrats Ollé en un librillo biográfico de la colección "Nuestros contemporáneos". 


Con Juan Manuel Fontanals, al que considera uno de sus maestros del Canal 7 de Argentina

En Argentina monta su propia productora y, literalmente, se forra pero Buenos Aires le ahoga y se traslada a Montevideo para iniciar nueva etapa. Una vez realizados los contactos con los directivos de la tele uruguaya crea de nuevo una empresa de producción pero el día de su inauguración una riada destroza el dique del Paso de los Toros que surte de electricidad al país y se decreta el estado de emergencia. Chicho está arruinado y regresa a Argentina donde escribe y protagoniza la película mencionada (y sospecho que planifica la realización aunque no firma), estrena obras de teatro y regresa a televisión con una serie de ciencia ficción de gran presupuesto con su padre como estrella (cómo no). Los pagos del canal se retrasan hasta que se declara en suspensión de pagos. De nuevo la ruina y el autor decide romper con todo y venir a nuestro país.  

   Aquel reportaje de "TeleRadio", como decíamos, servía para introducir a un nuevo director-realizador de TVE. Poco después él mismo se presentaría ante las cámaras en el programa "Estudio 3", un espacio experimental que programaba obras de distintos autores sin orden ni concierto y cuyo único común denominador es que se realizaba desde un plató de Sevilla Films que recibía el rimbombante nombre de Estudio 3. "La historia de San Michéle" fue su debut pero sería con el folletín "Los Bulbos" con el que consiguió su primer éxito. El resto es historia.

miércoles, 10 de mayo de 2017

El primer TD en exteriores


El 14 de julio de 1989 se conmemoraba el bicentenario de la Revolución Francesa y toda Europa miraba, entre admirada y envidiosa, a París, el centro del viejo continente aquellos días. Era la ciudad cuyos ciudadanos se habían levantado para tomar la Bastilla, una fortaleza medieval que, a pesar de lo que muchos creen, tan sólo tenía prisioneras a siete personas pero que supuso un símbolo, el fin del un régimen monárquico que, en realidad, se había convertido en una dictadura demasiado cara de mantener. Todas las grandes televisiones europeas, BBC, ZDF, RAI... habían destacado a importantes periodistas para cubrir el evento pero TVE decidió dar un paso más allá y en vez de dejar que su corresponsal se encargará de la conexión en los informativos y de la retransmisión de los actos, imitó la fórmula ya inventada muchos años antes por los norteamericanos de trasladar su estudio allí. Por primera vez un Telediario se presentaría desde el lugar de la noticia. A las 20.30 h de aquel viernes el TD 2 mostraba, tras su cabecera, las imágenes en directo de la torre Eiffel captada por una grúa que en movimiento descendente nos descubría a Rosa María Mateo, la presentadora titular en aquella época de esa edición de lunes a viernes. 


La Mateo no fue la única "figura" de los Servicios Informativos destacada a la capital francesa, un amplio equipo de enviados especiales la acompañaba y, en realidad, eran ellos los que se ocupaban de la parte fuerte mientras que Rosa María eran más bien la introductora, casi poética, de los temas. Sus presentaciones parecían de "Informe Semanal" y no del Telediario pero ese era el papel adjudicado a la veterana locutora en un día histórico no sólo para Francia sino para la pequeña trayectoria de nuestra tele. Hay que decir que París, tal como decía Mateo en la presentación, era ese día "capital del mundo" porque también celebraba la XV Asamblea de los países más industrializados del planeta. Cuatro reporteros aparecerían en pantalla para explicar cómo se estaba viviendo aquella jornada en la capital francesa y, entre ellos, José Hervás al que los espectadores fieles de "La noche en 24 h" reconocerán como el entrañable abuelete que desde hace años adelanta los titulares de la prensa del día siguiente. 


Otra veterana, Elena Martí explicó la preocupación por el medio ambiente, auténtica protagonista de la reunión de esos siete poderosos países convocados a la reunión. Ella era una auténtica pionera, desde su ingreso en 1966 en TVE había mostrado su interés por los informativos pero no fue hasta la década siguiente que entró en la redacción del último informativo del día. Posteriormente llegaría a ser directora del Área Internacional, cargo que ostentaba cuando se realizó este TD.  Georgina Cisquella informó sobre el desfile militar preparado para festejar el bicentenario y Miguel Somovilla realizó una crónica de ambiente en la que se mostraba cómo se vivía todo eso en la ciudad.  


Hemos dicho que este fue el primer Telediario realizado en exteriores pero hay que aclarar que no íntegramente. Juan M. Fernández esperaba en Torrespaña pacientemente para contar el resto de las noticias del día aunque de forma resumida. También se encontraba en el plató María Escario para dar cuenta de la actualidad deportiva.


Aquel día los informativos de TVE dieron un importantísimo paso en su evolución. Por primera vez el sacrosanto "parte" televisivo sacaba sus cámaras a la calle para hacer la información más cercana, para transmitir la emoción de un evento de forma directa y más personal. Diego Carcedo era el director del departamento y aseguró que eso sólo era el inicio, que a partir de aquel momento y siempre que la actualidad lo requiriera, el TD se trasladaría. La intención era esa aunque no se repitió la operación muchas veces. Tendríamos que esperar a la época Buruaga para que se normalizara (incluso demasiado). Por cierto, no se montó todo ese estaribel para un sólo día, el sábado Ana Castells tomaba el relevo de Rosa María Mateo para continuar con la celebración.


martes, 2 de mayo de 2017

La vida de Leonardo da Vinci


El 2 de mayo de 1519 fallecía uno de los más grandes genios de la historia de la humanidad, Leonardo da Vinci. Difícil es encuadrarlo en una sola profesión porque su impronta va más allá de la pintura, el arte que le hizo famoso en toda Europa en el siglo XV. Su ingenio y curiosidad han inspirado a ingenieros que, partiendo de sus ideas y entusiasmo, lograron aquello que él anhelaba: que el hombre pudiera volar. A pesar de su interesantísima trayectoria no ha sido un personaje muy usado por la cinematografía, por eso todavía hoy sigue destacando el acercamiento televisivo que hizo Renato Castellani en "La vida de Leonardo da Vinci" en 1971. 


Aunque han pasado más de 45 años, esta serie sigue siendo un referente audiovisual. Fue emitida en más de 50 países con gran éxito y alcanzó premios tan importantes como el Globo de Oro al Mejor Especial de TV o la Ninfa de Oro en el XII Festival de Montecarlo además de las nominaciones al Emmy a Mejor Miniserie y Mejor Protagonista. El actor Philippe Leroy tuvo que imbuirse del espíritu del artista para inerpretarlo desde su juventud hasta sus últimos días. Un auténtico tour de force que apuntaló una carrera ya prestigiosa en aquel momento. Con gran sensibilidad se acercó a esta figura mítica bajo la dirección de uno de los grandes del neorrealismo. El trabajo de ambos se reveló como un acierto total y la audiencia lo refrendó con su aprobación al tiempo que la crítica lo ponía como ejemplo de lo que debía ser un producto televisivo digno de las cadenas públicas. 


Junto a Leroy había otra figura omnipresente en los cinco capítulos, la de Giulio Bosetti, actor y director teatral que no interpretaba a nadie; como si de un catedrático se tratara ejercía de hilo conductor, de maestro que contextualizaba las diversas escenas clave de la vida del genio. Vestido con ropa actual (bueno, actual de la época en la que se emitió, claro), aparecía y desaparecía de los decorados como si fuera una especie de Pepito Grillo que profundizara en la personalidad de Leonardo y, en cierto modo, justificara sus acciones. Esta mezcla de ficción y documental elegida por Castellani para narrar la historia podría haber sido un gran error pero, sorprendentemente, funcionó a la perfección y parece que el espectador incluso agradecía estas acotaciones. 


Esta miniserie fue una coproducción de la RAI (Italia), ORTF (Francia) y TVE (nosotros, vaya) si bien fueron los italianos los que comandaron la operación. Setenta mil metros de película en color se utilizaron durante el rodaje en exteriores de Italia y Francia y los decorados fabricados en el Instituto Luce. La documentación exhaustiva y la colaboración de grandes especialistas permitió que se presentaran de forma realista los avanzados (e imaginativos) métodos que inventó Leonardo para pintar frescos, usar la luz natural para pintar en su estudio o, por supuesto, fabricar máquinas voladoras. 


En EE.UU. la serie se emitió en la CBS entre agosto y septiembre del 73 aunque lo habitual es que los trabajos europeos de este tipo recalaran en la pública PBS. Su triunfo en los audímetros en una de las tres cadenas principales de Norteamérica nos da una idea del éxito que había alcanzado previamente en Europa. En nuestro país se emitió por primera vez en octubre de 1971 (en blanco y negro), al tiempo que en la RAI y la ORTF y se repuso en 1976 (ya en color) y 1982 y en el Canal 50 TVE en 2006. Existe una edición en DVD de 2003 pero no en España. Al menos alguien ha tenido la gentileza de colgarla en youtube: 

martes, 25 de abril de 2017

Desde España... ¡Los Picapiedra!


Pocas productoras de animación han creado un sello tan distintivo como Hanna-Barbera. El diseño de sus personajes es fácilmente reconocible y varias generaciones de espectadores televisivos sabrían enumerar sus series más famosas sin temor a duda sobre su autoría. Posiblemente, una de las más populares de todos los tiempos es "Los Picapiedra", estrenada en 1960 en la ABC (a TVE llegaría tres años más tarde) pero además ha pasado a la historia de la televisión como una auténtica pionera porque fue la primera serie de dibujos animados emitida en horario de máxima audiencia. En definitiva, es un producto 100% norteamericano, 100% Hanna-Barbera.. ¿o no?


A mediados de la década de los sesenta, la productora dirigida por Bill Hanna y Joseph Barbera tiene tal acumulación de trabajo que necesita expandir sus redes para llegar a tiempo con las fechas de entrega. Los gestores económicos se dan cuenta de que para seguir creciendo como empresa y ser aún más competitivos que las compañías que, al rebufo de su éxito y ante la continua demanda de las cadenas de series de animación de bajo coste y rápida entrega, una buena fórmula es descentralizar la producción. Eso significa que buscarán otras empresas fuera del país que puedan cumplir con sus exigencias y a un precio inferior. No parecía algo complicado, cualquier pequeña productora europea estaría encantada de ofrecer sus servicios y, debido al precio del dólar, lo que para los norteamericanos sería el salario mínimo, para un francés o un italiano (ya no digamos un español) era un sueldo elevado. La búsqueda comenzó pero prono se demostró que  no era tan fácil. 


En aquella época la animación era demasiado costosa y obligaba a contratar a grandes equipos puesto que todo el proceso era artesanal. Pocas firmas se atrevían a embarcarse en la realización de películas de este tipo y las televisiones europeas todavía no tenían la capacidad económica como para encargar series de forma habitual para sustentar una industria. Una de las pocas compañías en funcionamiento era la belga Belvision, creada por Raymond Leblanc, el también propietario de la revista "Tintin". En 1965 Ray Gossens dirigió una breve secuencia de prueba para la H-B a la que pertenece la imagen superior. Por aquel entonces, la sociedad bruselense ya había realizado varias series de Tintín y estaba inmersa en la finalización de la película "Pinocchio dans l'espace" y varios cortometrajes protagonizados por personajes humorísticos de la revista de Hergé como "Spaguetti à la romaine" (creado por Dino Attanasio) y "Oumpah-Pah, le peau-rouge" (Goscinny y Uderzo). Aparentemente Hanna-Barbera aceptó la calidad de la prueba pero los belgas eran incapaces de mantener el ritmo. Aquella primera intentona no funcionó pero la idea de la externalización siguió latente. 


En aquellos años un español trabajaba en los estudios H-B, Carlos Alfonso. A su regreso a España se trajo la promesa de William Hanna de que le encargarían trabajo. Y así fue, en 1972 fundó Estudios Filman junto a Juan R. Pina y la promesa se cumplió. Filman y Hanna-Barbera iniciaron una larga colaboración que se alargó cuando Alfonso abandonó la empresa que había creado para fundar otra en 1987. Teniendo en cuenta las fechas que manejamos, Filman se ocupó de secuencias de "The Flintstones Comedy Hour" y "El nuevo Show de los Picapiedra" (1978). No serían los únicos personajes hannabarberianos que se realizarían desde España, también se responsabilizarían de las nuevas temporadas de "Tom y Jerry" y "El oso Yogui" al tiempo que trabajaban para otras productoras internacionales como la británica Halas and Batchelor o la canadiense Boxcar Film. En una carta al periódico ABC en 1983 se quejaban amargamente de que TVE no les hubiera encargado ninguna serie a pesar de su dilatada experiencia en programas que después sí se verían aquí. Filman tuvo que esperar hasta 1989 para poder producir directamente para el Ente "La corona mágica". No olvidemos, pues, que durante varios años y hasta que el mercado asiático conquistó el terreno (a un coste aún más bajo) ese estilo que muchos identificamos clarísimamente con Hanna-Barbera salió (de forma discreta) de las manos de unos 50 trabajadores de Filman primero y Alfonso Productions después. Nuestro reconocimiento para ellos. 

jueves, 20 de abril de 2017

¿Dónde se esconde Carmen Sandiego?


Netflix ha anunciado la enésima resucitación de un personaje con más vidas que un gato, Carmen Sandiego. La nueva serie de animación tiene previsto su estreno en 2019 y se unirá a la estrenada a mediados de los 90, repuesta unas cuantas veces en televisiones de todo el mundo. Lo que comenzó como un videojuego divulgativo en 1985 se ha convertido en una rentable franquicia ramificada en áreas impensables, por ejemplo, la de los concursos de televisión. En 1991 la cadena pública norteamericana PBS estrenaba "Where in the World is Carmen Sandiego?" un juego destinado a niños de entre 8 y 12 años cuyos participantes eran reclutados por una agencia de detectives para averiguar en qué lugar del mundo se escondía esta peligrosa ladrona internacional. El concurso no sólo consiguió un gran éxito entre la chavalada que lo mantuvo cinco temporadas en antena sino que además la crítica lo alabó. Entre otros premios fue honrado con un Peabody y 6 Daytime Emmy (mejor no enumeramos las nominaciones). 


Con tal éxito, la franquicia extendió sus redes a cadenas de Alemania, Italia, Canadá, Nueva Zelanda y, por supuesto, España. La distribuidora que se encargó de nuestra versión era la misma que la italiana y la alemana, Disney's Buena Vista Productions aunque en el caso hispano fue en coproducción con TVE. El actor Luis Montalvo era el detective que se encargaba de ayudar y asesorar a los tres aspirantes a detectives.  


Lola Muñoz, actriz secundaria de larga trayectoria en dramáticos de TVE desde los setenta y con apariciones fugaces en películas de la época, encarnaba a la directora de la agencia DEDO, siempre tras la pista de la malvada y peligrosa Sandiego. Con su perfecta dicción, daba pistas que ayudaban en las tres partes del juego, en cada una de ellas, un concursante era eliminado. Otros cuatro actores aparecían casi como si fueran humoristas en la subasta del "Un, dos, tres" para ofrecer informes, datos y objetos que podrían ser útiles para localizar a la enemiga o sus secuaces. El único de ellos al que hoy podemos reconocer es Juan Carlos Rubio puesto que ha intervenido en multitud de series aunque hoy en día se dedica más a la dirección teatral y a la escritura de guiones. Casualmente aquel mismo año, 1995, presentaría a partir de noviembre un concurso en Tele 5 (así se escribía entonces) sobre el buen uso del lenguaje en el que colaboraba Javier Capitán y estaba dirigido por Alfredo Amestoy, "Enróllate". Duró poco, muy poco. 


La primera parte del concurso consistía en un juego de preguntas y respuestas sobre el país en el que se había visto por última vez a la pérfida Carmen. La segunda transcurría en una estación de tren en la que era necesario relacionar conceptos en una gran pantalla. Finalmente, en un enorme mapa había que ubicar varias localidades o países en 45 segundos. Si se acertaban todos,  Sandiego y sus ayudantes estaban cercados y se veían obligados a cancelar sus planes de robar algo valiosísimo si bien ella siempre conseguía huir. Eso instaba a buscar nuevos agentes para que la encontraran en el siguiente programa. 


Y todo terminaba con los actores entre el público cantando la pegadiza canción que en EE.UU. había hecho popular el grupo "Rockapella". La música era la misma para todos los países pero, lógicamente, la letra se cambiaba para favorecer la rima. Para un ponferradino orgulloso como el que escribe, escuchar que su comarca era la primera que se nombraba en toda la canción era un honor inesperado. Mención aparte merece el magnífico decorad, se partía de la misma idea pero cada país lo adaptaba con algún cambio. El nuestro era verdaderamente precioso. El programa se grabó en Valencia en 1994 pero comenzó su emisión en enero del año siguiente. Se mantuvo una temporada en antena y fue repuesto en verano. Un excelente ejemplo de cómo enseñar (en este caso geografía) jugando.


jueves, 13 de abril de 2017

¿Qué ponen hoy? Semana Santa de 1977


Es posible que en 1977 los movimientos políticos que estaba viviendo España de forma tan emocionante hicieran que la Semana Santa pasara más desapercibida que en años anteriores. Cada día el españolito medio se levantaba con una noticia más sorprendente que la anterior y aquellos cuatro días que van del Jueves Santo al Domingo de Resurrección no serían menos. El Sábado Santo, algunos dicen que con premeditación y alevosía pero no con nocturnidad, Lalo Azcona interrumpía la programación para informar, en tan sólo 18 segundos, de la legalización del Partido Comunista de España. Siendo un festivo de larga tradición en un país tan católico como el nuestro, a todos les pilló a contrapié, incluidos los políticos del búnker que no estaban a favor de permitir que Carrillo pudiera presentarse a las elecciones generales. La programación sufrió cambios leves pero esto es lo que estaba previsto, otra cosa es que se cumpliera. 


Como era tradicional se eliminaban programas que podían ser considerados demasiado frivolones para fechas tan señaladas en el calendario eclesiástico... aunque empezaba a notarse una ligera apertura televisiva incluso en días como estos. El Jueves Santo no se canceló la emisión de la serie de aventuras y ciencia ficción "Espacio 1999" con el matrimonio Martin Landau y Barbara Bain pero a su término estaba programado el concierto de la Sinfonía en Do Mayor de Vivaldi interpretada por los Solistas de Zagreb, la película "Fruto de una buena tierra" de G. Rolando y a las 19 h la retransmisión de los Santos Oficios desde el Santuario de Nuestra Señora de Regla en Chipiona, lugar que había sido elegido para todos los eventos religiosos televisados. había que aprovechar el gasto de la unidad móvil. El Padre Javier de Santiago comentaba la realización de Miguel García Marín. Todo muy sacro hasta que a las 20.30 h se conectaba con Belgrado para la final de la Copa de Europa. Hombres en pantalones cortos y camisetas sin mangas... no sé cómo se pudo permitir tal indecencia. Afortunadamente, las mentes limpias de pecado podían respirar tranquilas con el largometraje elegido para aquella noche, "El signo de la cruz", versión de 1932 dirigida por Cecil B. De Mille. Eso en cuanto a la Primera porque en UHF, "Polideportivo" con José Félix Pons y "Redacción de Noche" con Miguel Ángel Gozalo.


Lo más importante de aquel Viernes Santo es que no había "Un, dos, tres", ese impúdico concurso en el que los participantes no tenían ningún rubor en hacer el mono en la eliminatoria y las secretarias iban, como quien dice, desnudas. Nada de eso. "La Pasión según San Mateo" de Bach con la Orquesta y Coro de Münchnerbach por la mañana, Santos Oficios desde Chipiona y película con monjas a primera hora de la tarde (aunque con la demasiado sensual a veces Jeanne Moreau)  a primera hora de la tarde. Pero a eso de las siete, Patinaje Artístico desde el Palacio de Hielo de Jaca. De nuevo cuerpos turgentes embutidos en pecaminosas mallas. Esto ya era el despiporre. Menos mal que después con la música de Mahler primero desde Londres y después desde el Teatro Real de Madrid y el Vía Crucis desde Roma comentado por el Padre Salvador Muñoz Iglesias, el alma se serenaba que si no... Ah, en la Segunda Cadena, un dramático muy apropiado, "El Judas" realizado por Gabriel Ibáñez con José Guardiola, María Massip y Andrés Mejuto en los papeles principales. 


El Sábado Santo estuvo centrado por la gran noticia de la temporada que ya avanzábamos al principio y, en realidad, no había grandes variaciones con respecto a otras semanas. "Sábado Cine" en la Primera y la serie "Esplendor y miseria de las cortesanas" en la Segunda por la noche. Programas para niños como "La Guagua" con Torrebruno, "Marco" tras el Telediario 1 (que en aquella temporada había cambiado su nombre por el de Noticias), "El Circo de TVE", "Informe Semanal"... Si exceptuamos la Vigilia Pascual desde Chipiona, nadie diría que era Semana Santa. 


Y el domingo más de lo mismo. Las estrellas de la época no se iban de procesión, allí estaban la familia Ingalls, McCloud y su caballo y Curro Jiménez. Eso sí, la Santa Misa se retransmitía desde El Vaticano y en color vía la RAI. Fútbol, "Estudio Estadio", "Mamá y sus increíbles hijos"... incluso el programa del doctor Jiménez del Oso, "Más allá", no muy bien visto por los religiosos. Para más recochineo, en el ciclo de Fritz Lang en el UHF se había elegido la morbosa "Los crímenes del Doctor Mabuse". Aquella Semana Santa del 77 no fue tan Santa como las anteriores, se notaba que algo estaba cambiado en el país. Y ya era hora. 

sábado, 8 de abril de 2017

Sábado Cine con Martín Ferrand


Si vemos este logotipo enseguida se nos viene a la mente una cabecera histórica, de esas que parece que duraron años y años en nuestra pantalla. Curiosamente, muchos la recordarán con un montaje y una música distintos a aquellos con los que se estrenó en noviembre de 1976 y tampoco sabrán que, en su origen, éste era un programa que incluía mucho más que una película. Efectivamente, el título y la cabecera (aún con cambios) se mantuvieron casi una década en la Primera pero todo había comenzado de forma precipitada, como era costumbre en la tele de los setenta... si bien eso parece que no ha cambiado. El sábado era el día que prácticamente todas las cadenas europeas destinaban al film estelar de la semana, el estreno en la pequeña pantalla o la esperada reposición de una superproducción que era un valor seguro para el espectador pero en TVE ya llevaban varias temporadas dedicando ese día a otro tipo de programas. Sin irnos demasiado lejos, en 1975/76 Íñigo había triunfado con "Directísimo" y en el verano "Palmarés" con Bárbara Rey había sido un éxto inesperado. Ese programita pensado sólo para las vacaciones se tuvo que alargar un mes más porque no estaba claro si volvería el espacio que había lanzado a Uri Geller. En realidad, José María Íñigo ya tenía en mente otro aún más espectacular, "Martes Noche... Fiesta" que se estrenaría un poco más tarde. Mientras se pensaba qué hacer con los sábados, Pilar Velázquez sustituía a Bárbara, que ya tenía comprometido el rodaje de una película. 


Y es entonces cuando entra en juego Manuel Martín Ferrand, periodista de amplio espectro que había debutado en TVE en los sesenta, dirigido y presentado un informativo nocturno ("24 horas"), un ambicioso magazine con Amestoy ("Nosotros", que tras el abandono de don Alfredo conduciría en solitario hasta final de temporada), uno de los primeros ómnibus ("Siempre en domingo") al tiempo que dirigía periódicos y creaba formatos históricos en la Cadena SER como "Hora 25". Él se encargará de presentar grandes películas bajo el epígrafe ya mencionado, "Sábado Cine". No es nada novedoso, ya en la misma temporada Blanca Álvarez y Fernando Pieri presentan "El Cine" con una breve charla sobre la película a emitir y algunas notas sobre su director, actores, contexto histórico... todo muy formal, casi de cine-club. Y no olvidemos "La clave" con Balbín, que usa el largometraje como excusa para el debate y que debutaba ese mismo año. Sin embargo, Martín Ferrand supo buscar una fórmula alternativa. 


Con un gran sentido del espectáculo, el periodista planteó sus introducciones como una visita a una sala, con tres partes diferenciadas, una presentación con NO-DO, un Intermedio en el que tomar un refresco y la tertulia final, tal y como haría un espectador normal al acudir a un estreno en aquella época. Martín Ferrand consiguió lo mismo que muchos años después lograría José Manuel Parada con su "Cine de Barrio": que lo que complementaba a la película fuera tan interesante (o incluso más) que el propio film. Con escenografía cambiante y una realización muy dinámica con predominio del uso de la grúa para relacionar entre sí los distintos sets, "Sábado Cine" revistió a la proyección de un boato que la enaltecía aún más. Fantástica forma de promocionar el propio contenido y aprovechar la compra de esas superproducciones. 


El formato no era fijo, podía haber entrevistas, tertulias o reportajes relacionados directa o indirectamente con el largometraje, con su tema, con el escenario en el que transcurrían... No era un programa para cinéfilos, era un espacio para todos los públicos. Decía el Anuario de RTVE de 1976: "Martín Ferrand consiguió una difícil simbiosis del cine, el reportaje, el espectáculo televisivo y el gran programa radiofónico. Después de haber visto alguno de los programas (...) es inútil describirlos. Hay que subrayar, sin embargo, la difícil originalidad de una conjunción de medios y de estímulos que parecían ya, si no agotados, cotidianamente exprimidos hasta el final. La presentación "en vivo", la conversación ante las cámaras, la antología, el resumen  y la revisión de los momentos estelares del cine, la cita oportuna (y hasta erudita) con escenas unidas por su temática, por su argumento, por su función en el todo."


Si por algo se caracterizaba este gallego era por la ambición en sus propósitos y por un sano espíritu renovador, sin miedo a la experimentación. Por eso, "Sábado Cine" no podía quedarse en lo que ya hemos contado, que no es poco. Éste no será sólo un programa televisivo, también será radiado. RNE transmite la banda sonora al mismo tiempo que la televisión y Martín Ferrand realiza "discretos comentarios" durante los silencios, es decir, ¡que inventó los extras del DVD! Finalizado el último bloque del programa en la Primera Cadena de TVE, el periodista continúa en la radio dando paso a los comentarios de los espectadores a través de llamadas telefónicas. No se puede negar que intentó aprovechar todos los medios disponibles.
   La idea funcionó pero no podemos olvidar que las películas seleccionadas tuvieron, en general, un gran nivel: "Dos en la carretera", "El guateque", "El león en invierno", "El planeta de los simios"o "Gigante" por citar sólo algunas, en muchos casos estrenos absolutos en televisión. En su primera cita se aupó como líder en el panel de aceptación del espectador y en general mantuvo una excelente posición, siempre entre los diez primeros puestos. Las contadas ocasiones en las que bajó sus críticos aprovecharon para ponerle a parir: "La propia empresa se siente abrumada por el éxito: nada menos que de de ser el primero en el barómetro a ser el antepenúltimo ha pasado el programa de M. F. En deinfitiva, ello prueab que lo que importa es la película (cosa muy natural por otra parte) y que el resto del show (odaliscas incluidas) no sirva sino para irritar a unos pocos (sobre todo a los cinéfilos), deja indeferentes a los más y entusiasmar a los otros pocos que nos quedan (que son, naturalmente, los incondicionales acérrimos del polifacético periodista)" se decía en el comentario adjunto al panel en el número 993 de la revista TeleRadio, ojo, la oficial de RTVE, es decir, dinamitaban su labor desde dentro de la Casa. En esa misma revista otras críticas eran absolutamente laudatorias, que conste. 
   Don Manuel se mantuvo hasta el segundo trimestre de 1977. Quizás harto de los peros a su original forma de entender la tele a pesar del éxito, decidió volver a informativos con un programa llamado "Hora 15", tras la primera edición del Telediario y que se ocupaba de la información cultural. "Sábado Cine" continuaría años y años pero ya sin presentaciones. 

   Gracias a Archivo RTVE podemos comprobar hoy que aquel programa era muy moderno para la época y que se esforzaba por complementar a la película con contenidos interesantes incluso por sí mismos. Aquí está el dedicado a "Al Sur del Pacífico", uno de los tres que se conservan: 


jueves, 6 de abril de 2017

Mujeres insólitas

Teresa Rabal como Ana Bolena
Mujeres insólitas, mujeres conocidas por su fuerte personalidad, por lo indómito de su carácter, en definitiva, mujeres que habían hecho historia. Con esta premisa, el guionista José López Rubio propuso a TVE en 1976 una serie de trece capítulos con un tratamiento distinto al habitual, con las actrices hablando directamente a cámara, como si rompieran la famosa cuarta pared teatral y, en una suerte de monólogo interrumpido por la recreación de escenas clave en su vida, contaran por qué eran precisamente eso, "Mujeres insólitas". Un personaje actual, Pepe (encarnado por Luis Varela), servía de hilo conductor a toda la serie.


Rodada en el último trimestre de 1976, comenzó a emitirse el 1 de febrero del año siguiente, los martes a las 21 h, sustituyendo a la serie de Adolfo Marsillach "La señora García se confiesa" y precediendo a otra serie experimental, "Las viudas" con Lola Herrera. Fue aquella una temporada en la que ese día y esa hora parecían destinados a series lideradas por mujeres aunque eso no significa, necesariamente, que fueran obras precisamente laudatorias. Desde la Marquesa de Brinvilliers a Margarita Steinhel, dos personajes menos conocidos por el gran público como inicio y final de una serie que sí dedicó capítulos a féminas bien famosas: Ana Bolena, la Princesa de Éboli, Teresa Cabarrús, Cleopatra, Inés de Castro y Juana de Castilla.

Carmen de la Maza como Inés de Castro
Todas ellas encarnadas por grandísimas actrices de la escena, el cine y la televisión: María del Puy, Marisa de Leza, Teresa Rabal, María Massip, Rocío Durcal, Carmen de la Maza, Julia Gutiérrez Caba y María Luisa Merlo. Si de la lista alguna no merece el calificativo anterior, convengamos que el nivel general estaba alto, muy alto. Y sí, han contado bien, son ocho las féminas retratadas y no trece. El porqué no se completó el propósito inicial lo desconozco y para contribuir aún más a la confusión, la revista TeleRadio (publicación oficial de RTVE) informaba en su nº 1004 del final de la serie aludiendo al último episodio como el décimo tercero y no el octavo. 
   Sin duda uno de los mayores atractivos de la serie era el elenco conseguido para este proyecto y sus estrellas no dudaban en confesar las dificultades de este formato alejado del cánon habitual en los dramáticos de la época. Decía Carmen de la Maza entonces: "Me ha supuesto la dificultad de hablarle a una cámara, que como actriz no lo había hecho nunca. Estás hablando a una cámara, como en un aparte, y de pronto estás interpretando".


Junto a esas grandes damas del teatro se colaban en la serie otras que, siendo muy populares y, sin duda, grandes profesionales, no habían alcanzado aún ese prestigio. A pesar de eso o quizás precisamente por ello, su elección tuvo cierta publicidad. En el caso de Rocío Dúrcal, como Cleopatra, suponía el retorno a la interpretación tras unos años alejada del cine y además era la primera vez que protagonizaba un dramático televisivo. Poco después se estrenaría la película "Me siento extraña" dirigida por el televisivo Enrique Martí Maqueda y coprotagonizada por Bárbara Rey y su Cleopatra quedó olvidada. Por si alguno no lo recuerda, aquella película hablaba abiertamente de una relación entre dos mujeres y las dos actrices protagonizaban un par de escenas con castos besos y caricias que fueron todo un escándalo en la época... si bien muy efímero. 
 
Julia Gutiérrez Caba como Juana la Loca y Manuel Tejada como Felipe el Hermoso
El director y realizador de la serie, Cayetano Luca de Tena, valoraba muy postivamente el tratamiento del guionista López Rubio: "Creo que es interesante, que enfoca de una manera distinta los personajes, que los acerca al espectador y que ha permitido la exhibición de unas cuantas actrices en un trabajo total, prueba de la que han salido airosas". Teniendo en cuenta que era uno de los directores teatrales más reputados de la posguerra y que desde los 60 hasta finales de los 80 realizaría un puñado de adaptaciones para la tele, no es un halago gratuito a su escritor. La actriz María Luisa Merlo reconocía que tenía una gran complicidad con el director cuando le preguntaban cómo se trabajaba con él: "Yo, desde luego, muy bien. He trabajado mucho con él y siempre me ha ido bien. ES más, la mayor parte de mis éxitos televisivos han sido con él. Recuerdo, por ejemplo, "El baile" de Edgar Neville". El periodista J.R.Vázquez, de TR no evitaba la polémica al preguntar a don Cayetano si la visión que habían proporcionado de esas mujeres no había sido un poco retorcida: "En general López Rubio ha pretendido reunir mujeres raras. Es lógico, entonces, que haya un buen porcentaje de mujeres retorcidas. Ya se sabe que la bondad no tiene historia. Hemos tratado de conseguir que la maldad no resulte menos dramática añadiéndole una dosis de humor suficiente".
   Con todos los defectos que pudiera tener este proyecto (no perdamos de vista el contexto histórico y social) hay que valorar su carácter de experimento audiovisual, con decorados sintéticos de colores llamativos que también tenían un propósito conceptual y, sobre todo, la oportunidad ofrecida a varias actrices excepcionales para mostrar sus habilidades en un tour de force ante las cámaras.
   Ahora tenemos la ocasión de revisarla gracias a Archivo RTVE que ha decidido colgarla en su web. A tenor del primer capítulo, me temo que a pesar de que fue una de las primeras series grabadas en color en formato vídeo, se ha conservado en blanco y negro pero... al menos se conserva.