lunes, 18 de septiembre de 2017

"Directo, Directo", cuando TVE quiso su propio "Madrid Directo"

Foto cedida por @ArchivoRTVE

Hoy vuelve a Telemadrid su programa más emblemático, "Madrid Directo" en una nueva etapa en la que se pretende recuperar el espíritu original pero que también incluye una parte importante de magazine. La semana pasada "España Directo", cumplió mil programas de su actual ciclo, el que inició Marta Solano y continuó Roberto Leal. Esto nos lleva a recordar al "padre" del programa de TVE o, quizás deberíamos ser justos y decir, la primera "adaptación" del formato madrileño. Y pongo entre comillas lo de adaptación porque "Directo, Directo" fue tachado en su momento de "copia descarada" y sin pagar derechos a Telemadrid. En realidad, "Madrid Directo" imitaba un viejo formato de las emisoras locales estadounidenses (con mucho acierto, eso sí, y con el tiempo creó su propia identidad) así que el Ente supuso que no debía pagar por algo que no era original. El caso es que en abril de 1994 se puso en antena a las 19 h en la Primera este programa dirigido por Paz Fernández-Xesta (veterana profesional con experiencia en "Informe Semanal" y que venía de dirigir "En primera") ayudada en la subdirección por Miguel Ángel García (actual corresponsal en Lisboa, antes en Berlín y que procedía del Centro Territorial de Castilla y León). Su primer presentador fue José Luis Delgado, que había sorprendido por su endiablado ritmo al hablar en el programa cultural "Rápido" de la 2 (¿recuerdan aquello de "RAP RAP Rápido") pero apenas se mantuvo dos meses al frente y el año siguiente sería condenado al ostracismo de la madrugada en las breves presentaciones de "Cine-Club". 

Almudena Ariza en el elegante decorado de "Directo, Directo". Foto cedida por @ArchivoRTVE

A Delgado le sustituiría Almudena Ariza que por entonces presentaba el Telediario Matinal con Enrique Peris. Ariza encajaba mejor con el espíritu que quería darle la directora a este espacio que pretendía informar desde la informalidad. El formato bebía claramente de "Madrid Directo" pero desde su gestación estaban claras las diferencias. Duraría casi dos horas y se centraría fundamentalmente en temas sociales, aquellos que, por cuestión de tiempo o prioridades, no llegaban a entrar en los Telediarios. Y serían los centros territoriales los que, principalmente, nutrirían de reportajes al programa aunque también había un pequeño equipo en Madrid al que se destinaban dos unidades móviles. Además, para personalizar aún más el asunto, se harían tres desconexiones para la información local. La idea estaba muy clara para el departamento comandado por María Antonia Iglesias: descentralizar la información y hacer una radiografía de la "España cotidiana". Todo pintaba bien, se partía de un formato que había sido el gran éxito del año anterior en Telemadrid, se contaba con la amplia red territorial de la Casa, tras el balbuceante inicio de Delgado se fichó a Ariza, que demostró no sólo credibilidad sino mucha cercanía y una gran naturalidad... entonces, ¿qué falló? 
   En primer lugar, a un burgalés le importa un pimiento lo que reivindican los vecinos de un pequeño pueblecito extremeño y al de Totana (Murcia) le daba absolutamente igual que hubiera una exposición en A Coruña. Hay que tener en cuenta que no se creó una redacción exclusiva para este programa y que la gran mayoría de los reportajes estaban elaborados por periodistas que pensaban que aquello era como el Telediario. Todo era muy serio, muy encorsetado. Fernández-Xesta no podía luchar contra la anquilosada estructura de la cadena pública así que el encargo se convirtió en regalo envenenado. Además, había muy pocas conexiones en directo así que el título prometía algo que, en realidad, no se daba. El programa no llegó a funcionar nunca y al poco tiempo se había reducido su duración drásticamente. Llegó al año siguiente pero desapareció sin hacer ruido. 
    A los pocos días de su comienzo, Inmaculada Galván desde el plató de "Madrid Directo" se quejó amargamente de que la competencia usara la misma fórmula y se atrevió pedir al espectador que comparara la calidad de ambos productos. En su momento parecía osada pero el tiempo le dio la razón. Aún así, "Directo, Directo" merece ser recordado por el más que loable intento de sacar provecho de los centros territoriales y de ofrecer noticias de todo el país y no sólo de las grandes capitales como, de hecho, sucedía en los Telediarios de la época. Además, permitió descubrir a la gran Almudena Ariza a un público poco madrugador (o noctámbulo si tenemos en cuenta que había debutado en el "Diario Noche" de Hermida). Ahora ya lo saben, antes de "España Directo" estuvo "Directo, Directo". 

viernes, 15 de septiembre de 2017

Los episodios


¿Cómo reaccionarían al saber que Jaime Chávarri, poco después de dirigir aquel desgarrador documental sobre los Panero llamado "El desencanto", se encargó de una serie infantil para TVE? ¿Qué dirían al saber que compartió la dirección con Fernando Méndez-Leite y Emilio Martínez Lázaro? Si los nombres les suenan pero no los ubican baste recordar que el primero fue el responsable de la magnífica adaptación de "La Regenta" protagonizada por Aitana Sánchez-Gijón y que el segundo tiene en su currículum películas como "Las 13 rosas", "El otro lado de la cama" y, sí, "Ocho apellidos vascos" y su secuela catalana. Este trío se alió para la serie "Los episodios" emitida dentro del contenedor diario "Un globo, dos globos, tres globos" los miércoles a las 19.30 h a partir del 14 de febrero de 1979.


Esta serie de 27 capítulos de unos 10-15 minutos de duración aproximada, se enmarcaba dentro del nuevo espíritu que reinaba en el departamento de programas infantiles de la Casa a finales de los setenta y en el que podemos incluir "Jueves Locos" y "La comparsa". "En todos ellos aparece una concepción renovadora de lo que deben ser estos espacios, con una mayor dosis de imaginación y sin asomo de paternalismo" decía la publicación oficial del Ente en la presentación de "Los episodios". Con guión de Pilar Mateos, se rodó íntegramente en exteriores en Cotos, Navacerrada y Talamanca del Jarama entre diciembre de 1977 y julio del año siguiente. Entre los actores que aparecían de forma ocasional encontramos a Carmen Maura, Enrique San Francisco, Walter Vidarte, Joaquín Hinojosa y Conchita Leza. Los protagonistas eran Queta Ariel como la tía Ermelinda, Lucía Vilches como la niña Pandora,  Gabriel Fariza como Zepo, un ogro bueno, y Francisco Merino como el malo de la historia, Don Bruno. 


En cuanto a los tres directores, provenían de la Escuela de Cine, donde se habían hecho amigos y como tales asumieron la confección de la serie. Cada uno realizó 9 capítulos pero "las decisiones se han tomado entre los tres. Nos hemos puesto de acuerdo en una serie de cuestiones para unificar criterios y, en definitiva, hemos procurado que la serie sea muy técnica y convencional en cuanto a realización" aseguraba Martínez Lázaro en la revista "TeleRadio". "No se parece a nada que yo haya visto en televisión. No se trata de un programa infantil corriente. Hay mucho diálogo y poca acción, lo cual es muy real, ya que a los niños actuales no les pasa nada especial, sino que hablan con la gente que tienen a su alrededor. La historia no es exagerada en ningún momento y todo tiene un gran aspecto de normalidad" abundaba el hoy exitoso cineasta. Por supuesto, como era habitual en la época, predominaba el didactismo aunque se intentara que el mensaje fuera tan comprensible como divertido. 
   No debe sorprendernos, en realidad, que tres autores tan interesantes probaran con un género tan complicado como el infantil. Durante años, ese departamento fue un auténtico campo de experimentación cuyo precedente más claro es "Cuentopos" dirigido nada menos que por Miguel Picazo ("La tía Tula") en 1974. 

martes, 12 de septiembre de 2017

Mariona Rebull / El viudo Rius

Araceli Baizán, Antonio Prieto, Jesús Puente (sí, con peluquín) y María José Alfonso

En la temporada 1976/77 se presentó ante la audiencia de TVE una de sus series más ambiciosas hasta el momento, "La saga de los Rius" que inauguró la sana costumbre de adaptar novelas históricas españolas en formato cine y en color, imitando el esquema británico que tan bien había funcionado en España bajo el título "Grandes relatos". Pero las novelas de Ignacio Agustí sobre esta familia ya habían sido adaptadas mucho antes por la tele, nada menos que en 1962. Por aquel entonces, sólo se habían publicado tres de las cinco novelas que formarían la obra "La ceniza fue árbol" y se adaptarían las dos primeras para esta versión televisiva: "Mariona Rebull" y "El viudo Rius". La primera ya había sido llevado al cine en 1947 por José Luis Sáenz de Heredia con una jovencísima Sara Montiel en el papel principal. 

María José Alfonso y Araceli Fernández Baizán en una escena del primer capítulo

María José Alfonso se haría cargo del rol que 15 años antes había interpretado la Montiel. El director y realizador Domingo Almendros declaraba a la revista TeleRadio unas semanas antes del estreno: "Estoy satisfecho de la elección porque es una auténtica actriz de televisión. Para entregarse por entero al papel dejará, mientras dure la serie, "Escala en HI-FI" y "Teatro de la Zarzuela". Me parece la Mariona ideal". El reparto se completaba con otros actores de postín habituales del estudio del Paseo de la Habana, Jesús Puente como Joaquín Rius, Antonio Prieto como Desiderio Rebull, el padre de Mariona, Araceli Fernández Baizán como su hermana Mercedes (la actriz moriría durante la emisión de la serie por un escape de gas) y en papeles más secundarios Joaquín Pamplona, Alfonso Gallardo y Manuel Soriano. 

María Antonieta Escrivá y Manuel Soriano

"Mariona Rebull" comenzó a emitirse el martes 23 de febrero de 1962 a las 22 h, antes de "Amigos del martes", y se mantuvo 25 semanas en la parrilla dentro del contenedor "Serie social" que antes había albergado títulos como "La paz empieza nunca", "Los cipreses creen en Dios", "Checas en Madrid", "Plaza del Castillo" (primera serie diaria de TVE de la que ya hemos hablado aquí) y "Los muertos no se cuentan". Enrique Domínguez Millán adaptó la historia de Agustí y Almendros estaría auxiliado en la realización en exteriores por José Lombardía para las escenas rodadas en Madrid y Gonzalo Martorell en Barcelona. Se utilizó la fórmula de combinar exteriores en cine con las secuencias de plató realizadas en directo. Como dato curioso, la iluminación estuvo a cargo de César Fraile, que ya había sido director de fotografía en películas tan conocidas como "Violetas imperiales" o "El pequeño ruiseñor". En mayo, la serie pasó a llamarse "El viudo Rius" tras la muerte de la protagonista de la primera parte. 

miércoles, 6 de septiembre de 2017

"Queremos saber" de Mercedes Milá antes de Antena 3


¿Recuerdan? Los chalecos de Mercedes Milá, el decorado rojo para crear un ambiente de polémica y no de sosiego, los debates acalorados, el público que podía intervenir en cualquier momento, Jesulín bajándose los pantalones para mostrar sus cicatrices y, por encima de todo, Francisco Umbral quejándose porque allí no se hablaba de su libro. Este podría ser un resumen (muy básico, eso sí) del primer programa que la periodista hizo para la tele privada, en este caso Antena 3, la que sería su casa hasta su sorprendente fichaje para presentar aquello tan novedoso de "Gran Hermano" en 2000. Quizás también recordéis que en 2002 abandonó el reality para volver a la cadena rival. ¿Cuál fue el motivo de su retorno? Pues nada menos que revitalizar aquel formato que había tenido tanto éxito en la temporada 1992/93 y con un breve añadido en el título pero "Queremos saber más" no funcionó y el resto ya es historia de la tele. 


Sin embargo, mucho antes, en 1980, Mercedes Milá ya había presentado otro programa muy distinto pero con idéntico nombre. No fue en la tele y además no estaba sola. Aquel "Queremos saber" se emitía en la Cadena SER, sí, era un espacio radiofónico. Y Milá compartía micrófono, atención, con Iñaki Gabilondo y Marisa Torrente. Cada martes a las 22.45 h "Cuarenta y cinco minutos en directo para aclarar y despejar esas cuestiones educativas y culturales que nos impiden a veces vivir nuestra vida como quisiéramos y que por falta de tiempo para pensarlas nos van dejando una inquietud" tal y como presumía el propio programa. Una editorial patrocinaba este tiempo de radio en el que se intentaba dar soluciones (o al menos ideas) a cuestiones como "Educar, ¿para qué?", "¿Cómo le educaron y cómo le hubiera gustado ser educado?", "¿Dónde irá el Guernica?" o "¿Qué es Andalucía?". 
   "Nos movemos en el mundo del conocimiento y la cultura pero sin plantearnos el asunto con gran barba e intelectualidad. No nos interesa la cultura que se proyecta en cenáculos de sabiduría, sino la que nos concierne a  todos de forma sencilla y abierta" explicaba Gabilondo a la revista "TeleRadio" en diciembre de 1980. Mercedes, por su parte, aseguraba: "No queremos caer tampoco en la especialización, los temas educativos, y no digamos los culturales, son abiertos, empiezan cuando nacemos y duran toda la vida. Además, contamos con la participación de oyentes de forma inmediata y en directo" algo que también haría después en su programa televisivo utilizando una fórmula inédita entonces, llevar siempre a las mismas personas que habían sido elegidas para que representaran distintas edades, estrato social e ideologías de la sociedad española.
   Habría que preguntar a la expresiva comunicadora si fue casualidad que eligiera el título de un viejo programa de la SER en el que había trabajado para iniciar su larga (y productiva) etapa en las cadenas privadas. 
   
   Esta es una excusa tan válida como cualquier otra para recordar aquel rifi-rafe Umbral vs. Milá:

viernes, 1 de septiembre de 2017

Adiós al Paseo de la Habana, adiós a la primera TVE


La tele está hecha de símbolos, de imágenes que se quedan en el recuerdo del espectador aunque ni siquiera se conserven en los archivos. Aquí todavía no tenemos un museo de la televisión donde se muestren esas pequeñas cosas que hacen el todo audiovisual y si algún día se plantea seriamente esa posibilidad sus responsables se van a encontrar con que tendrán poco que mostrar. En Reino Unido la primera sede de la BBC, Alexandra Palace, es visitable y allí se pueden encontrar viejas cámaras, un primitivo control de realización y la simulación de un vetusto decorado. En EE.UU. hicieron algo similar con el primer set del "Today Show" en su ubicación original y además el Smithsonian expone reliquias como el muñeco original del Howdy Doody o la cocina de Julia Child trasladada objeto por objeto desde su casa. Aquí eso no va a ser posible porque ayer comenzó el derribo del mítico chalé del Paseo de la Habana de Madrid desde donde comenzó a emitir TVE el 28 de octubre de 1956 y que se mantuvo como sede oficial hasta la inauguración de Prado del Rey el 18 de julio de 1964. 


El cronista televisivo Borja Terán es el único que se ha preocupado por informar de la noticia y nos lo ha mostrado con crudas imágenes de las grúas arañando el edificio de oficinas que se había agregado años más tarde porque, en realidad, nunca dejó de pertenecer a TVE. Hoy se procedía al derribo del plató. Poco quedaba de la traza original que nos mostraba el NO-DO para anunciar el inicio de las emisiones regulares de la tele patria. Al caserón se le habían ido añadiendo nuevas partes para hacerlo más práctico para sus nuevos usos. Cierto es que ya a principios de los 60 se alquilaba el Teatro del Fomento de las Artes o un estudio de Sevilla Films para hacer frente al incremento de horas de programación pero este histórico inmueble se mantenía como cuartel general. 


El estudio tenía apenas 250  pero el escueto equipo de pioneros no se arredraba ante las dificultades y utilizando métodos de lo más ingeniosos conseguían hacer el Telediario, un programa de variedades, una obra de teatro y un cultural en el mismo día. Allí se inventó el "decorado cebolla": diferentes capas que se iban retirando cada vez que finalizaba un programa para descubrir el panel correspondiente al espacio de turno. A pesar de las estrecheces, en aquel estudio se desarrollaron también escenas de películas como "Ha llegado un ángel" (con Marisol), "Historias de la tele" (con Concha Velasco y Tony Leblanc), "La gran familia" (con el llamamiento de búsqueda de Chencho) o "Maravilla" (con el dúo musical Carmen Morell-Pepe Blanco) que mostraban al público de las salas cómo funcionaba aquel invento modernísimo. 
   Sus trabajadores recordaban el espíritu de familia de aquel chalé y el olor a tortilla, inevitable porque al lado había un bar cuya "salida de humos" desembocaba casualmente en el bajo del edificio. Tico Medina confesó hace tiempo que tras una entrevista el genial actor británico Lawrence Olivier les felicitó efusivamente: "¡Enhorabuena! Hacen televisión en una caja de zapatos". 


La última vez que vimos el plató fue gracias a la periodista Marga Gallego que tuvo la fantástica idea de reunir allí a dos realizadores de la primera hornada, Fernando García de la Vega y Gustavo Pérez Puig, para recordar aquellos primeros tiempos en un reportaje de "Informe Semanal" sobre los 50 años de la cadena pública. El estudio estaba abandonado y el inmueble ya no se usaba. Más recientemente uno de los primeros presentadores del Telediario, Eduardo Sancho, se acercó hasta esa avenida para dar comienzo a la serie documental "Las caras de la noticia" de Canal +. Desgraciadamente no pudo entrar. 
   El primer hogar de TVE, nuestra tele, ya no existe como tampoco se conservan los Estudios Buñuel, derribados por una oscura operación inmobiliaria. El número 68 del Paseo de la Habana también se destinará a pisos de lujo en una cotizada zona madrileña tras salir a subasta pública hace un par de años. En la BBC, que también ha sufrido la misma ambición inmobilaria con su TV Centre (si bien en este caso se han conservado los platós que seguirán utilizándose), al menos lo despidieron con todos los honores: documentales, programas especiales y un concierto. Aquí esto se silencia... o al menos lo intentan. 

viernes, 18 de agosto de 2017

"Gnomos, Naranjitos y Mosqueperros", la historia de BRB Internacional


Con sólo cuatro series realizadas a lo largo de los ochenta se convirtió en la productora de referencia en la animación española. Hoy nombrar a Ruy, D’Artacán, Willy Fog o David el Gnomo significa rememorar una edad dorada para los espectadores infantiles de una TVE en estado de gracia. Quizás muchos recuerden que antes de las cabeceras de aquellas míticas producciones aparecía una bola del mundo surcada por unas ráfagas y después un logotipo, el de BRB Internacional. 37 años después de que viéramos ese nombre por primera vez en la pantalla se presenta un libro para explicarnos los comienzos de una pequeña empresa dedicada indirectamente a la animación y cómo consiguió alcanzar prestigio en toda Europa, "Gnomos, Naranjitos y Mosquerros. La vuelta al mundo en dibujos animados". Su autor, Juan José Zanoletty, es un experto en la materia, no sólo como estudioso sino también como profesional, responsable de Moviola Films ha dirigido cortos como “El Norte” (2014). Él reivindica en este volumen editado por Diábolo que BRB es mucho más que esos títulos tan conocidos y, tal como nos cuenta, todo comenzó de una forma transversal: “BRB Internacional surge en 1972, no como productora de animación, sino como agencia de merchandising, representando productoras europeas y norteamericanas, licencias de estudios como Hanna-Barbera o Warner Bros. Tres años después se convierten en distribuidores de series de dibujos animados y traen a España títulos como «Banner y Flappy», «El bosque de Talac» o «Tom Sawyer», producciones todas ellas de Nippon Animation. Y es en 1980 cuando la empresa decide convertirse en productora.”


Si tenemos en cuenta que el precedente inmediato de una serie realizada por una empresa española era el Quijote de Cruz Delgado, que tenía su propio equipo de animadores, quizás a muchos les sorprenda el método de trabajo de BRB, que no era el más habitual por entonces en nuestro país, subcontrataban a una empresa japonesa para realizar la animación:  “Aquí entramos en un debate peliagudo con detractores y gente a favor. En primer lugar tengo que contradecirte cuando aseguras que “su método de trabajo no es el más habitual”, desafortunadamente para el gran número de animadores que hay en nuestro país es un método extendido en la mal llamada “industria española” de animación, tanto ahora como entonces, e incluso extendido en otras industrias como la norteamericana, e incluso la japonesa. «Rugrats», «Star Wars: Ewoks», «El príncipe y Mendigo (de Walt Disney)», «El guardián de las palabras», «Ferngully», «Gargoyles» o «El Cid: La leyenda», por decir algunas producciones al azar que representen a varias industrias, y a épocas diferentes, han sido animadas fuera de su país. Algo habitual para estudios como Walt Disney, Filmation, Warner Bros, Hanna-Barbera, Amblin o Dreamworks entre tantos otros. La gente no se plantea dónde se animan los dibujos de Walt Disney, si lo hacen en España, China, Corea o Manila. Por ejemplo «Patoaventuras» se animaba en España, ¿este dato puede hacer que el espectador dude de que se trate de una serie de animación norteamericana producida por Walt Disney? o aún peor, ¿vamos a creer por eso que «Patoaventuras» es una serie española? ¿Sabías que capítulos de «Los Picapiedra» y «El oso Yogui» también se animaban en España (tal y como hemos comentado en este blog en varias ocasiones)? no por ellos son series españolas. Pues el mismo caso para Willy Fog o Ruy, son producciones españolas que contaban con animadores foráneos. No creo que el espectador pensara que se hacían en España, más bien el espectador pensaba que eran series japonesas, y luego se asombraban cuando descubrían que eran españolas. El método habitual más extendido, es enviar a animar tu película fuera de España, hoy día para abaratar costes, pero cuando lo hacía BRB a comienzo de los 80 era por la falta de un tejido industrial en España. Referente a si es ético o no hacerlo, considero que si se trata de una producción privada el productor puede hacer lo que le venga en gana  según sus intereses. Si es una producción con subvención el ministerio cuando dé estas ayudas podría indicar en sus bases la obligación de que el proceso de animación se haga  en España, y de esa forma crear y potenciar la industria, pero tal vez esta obligación iría en contraposición de los derechos de un productor, entramos ya en un tema legislativo que desconozco.”


El director de BRB, Claudio Biern Boyd, tenía muy claro que para sobrevivir había que asumir un modelo de negocio que ya existía en países como Estados Unidos o Reino Unido y que era, quizás, el único que podía hacer rentable la producción de dibujos animados para televisión. Eso sí, a pesar de que la animación se realizara fuera, el diseño de personajes, los guiones y la planificación se hacía aquí: “Lo que define la nacionalidad de una producción es el domicilio social de la empresa que produce la película o, irónicamente, el lugar donde  pagan los impuestos. Por tanto Willy Fog, Ruy, D’Artacan, etc. eran series producidas por una entidad domiciliada en España, y eso las convertía en producciones españolas, tal como indica el copyright de cada una de ellas. La nacionalidad del empleado –o en este caso del animador- no implica la nacionalidad del producto, de la misma forma que un cómic protagonizado por Batman, y dibujado por un español no implica que el cómic sea español. Efectivamente, salvo la animación, tanto la preproducción como la posproducción se hacían en España o con artistas y técnicos españoles. Las cuatro primeras series producidas por BRB Internacional fueron animadas por Nippon Animation. Es de suponer que el hecho de que la empresa española fuera licenciataria de la entidad japonesa debió ayudar bastante. BRB ya había distribuido series de Nippon en España, por tanto ya se conocían, y debió ser normal que los españoles pusieran su confianza en aquel estudio japonés y no en otro."


- ¿Por qué después de Willy Fogg se traslada la animación a un estudio de Taiwán?

Efectivamente, la trasladan a Wang Films Productions. Dos fueron las razones. La primera de todas por cuestiones económicas, el Yen había subido encareciendo los presupuestos y era necesario encontrar un lugar más económico. La segunda fue  que James Wang (responsable del estudio que lleva su apellido) daba la suficiente confianza, tenía una gran experiencia animando para producciones americanas, alguna de ellas fueron «El viento de los sauces» de Rankin/Bass, «Peanuts», «Star Warks: Ewoks» de Filmation, «The Pink Panther» (1993) de MGM, o «Pinky and the Brain» para Spielberg.

- BRB siempre ha cuidado mucho la selección de sus historias, generalmente se ha partido de clásicos de la literatura universal, ¿este ha sido uno de los factores clave para su éxito internacional?

Sus historias siempre beben de clásicos literarios u obras muy populares, que fueran universales. Huían de cualquier historia que pudiera ser local, tenían claro que debían conquistar mercados internacionales y no conformarse con el español. Y lograr historias capaces de conectar con espectadores de cualquier país era clave para el éxito. 

Precisamente, la exportación ha sido la otra clave para el éxito de BRB y Zanoletty nos confirma que sus series se han emitido en “Latinoamérica, Europa, Norteamérica e incluso lograron entrar en el casi inaccesible mercado japonés.”


Aunque el autor ha contado con la colaboración constante de la productora, sorprende que las declaraciones de su director, Claudio Biern Boyd, provengan de la hemeroteca. Zanoletty nos explica el método de trabajo elegido para este libro: 
“Cuando escribo tengo dos manías, la  primera es que sólo lo hago si tengo acceso a la fuente original o lo más cercano a la fuente original si a esta es imposible llegar. Y la segunda es alejarme de consultar cuatrocientos libros, luego resumirlos y a continuación  incluir al final del libro una bibliografía gigantesca demostrando mi erudición o todo lo que he tenido que estudiar para escribir el libro. Y con esto no digo que me parezca mal que se haga, ya que es parte de la labor de investigación. Todo comenzó con un artículo que iba a escribir para La Animación Escrita (https://www.tebeosfera.com/autores/zanoletty_aguilera_juan_jose.html), me entrevisté con Claudio Biern Boyd y le hice una extensa entrevista que grabé en audio, con el paso del tiempo el artículo se convirtió en dossier, el dossier en dos especiales y finalmente me di cuenta que tenía mejor cabida en formato libro. Luego durante varios meses fui enviando a BRB, mediante correo electrónico, cada una de las dudas que me iba surgiendo, y ellos a su vez me fueron respondiendo. También me enviaron algunas imágenes no publicadas  como los bocetos de los diseños de personajes de Willy Fog. Por tanto el contacto con la productora fue continuo durante meses. El incluir declaraciones procedentes de hemeroteca era porque me interesaba lo que Claudio y otros protagonistas dijeron en aquella época, y no lo que pudieran decir hoy día, que con la perspectiva del tiempo la visión es diferente. Si antes he comentado que intento alejarme de consultar otros libros, no hago lo mismo con la hemeroteca, las entrevistas si me interesa consultarlas, es decir, me quedo con lo que digan los propios protagonistas, creo que es preferible a lo que digan terceros, y por su puesto sin denostar a estos últimos.
   Ten en cuenta que el libro no trata sobre la historia de la productora BRB Internacional, no hablo de sus orígenes, ni de sus creadores, etc. El libro se centra en un estudio de las series en los que de una manera u otra ha intervenido BRB. Por ejemplo en un capítulo se analiza la serie «Mimu Iro Iro Yme No Tabi» (MIM, la serie divulgativa incluida en el concurso “Los sabios” en 1984) que no fue ni producida ni creada por BRB, pero que indirectamente estuvo relacionado con ella.”


De “Ruy, el pequeño Cid” (1980) a “Zipi y Zape” (2002) “Gnomos, Naranjitos y Mosqueperros” repasa concienzudamente la producción de BRB durante sus años decisivos. Este recorrido por producciones tan populares como “David el Gnomo”, “La vuelta al mundo de Willy Fog” (ambas con secuelas), “D’Artacán y los Mosqueperros”, “Fútbol en acción” (o sea, Naranjito) y “Sandokán” muestra la determinación de Biern Boyd y su equipo por dirigir series desde nuestro país pero pensando en todo el mundo. A día de hoy siguen produciendo aunque los adultos no nos enteremos pero esa es otra historia. 

martes, 15 de agosto de 2017

¿Qué ponen hoy? 15 de agosto de 1979


Es 15 de agosto de 1979, miércoles. Muchos terminan hoy sus vacaciones y otros las comienzan pero tanto unos como otros posiblemente disfruten de alguna fiesta en su pueblo o en el más cercano a su ciudad. Es la jornada con más celebraciones populares de todo el año así que hay donde elegir, eso nos hace suponer que en la tele encontraremos una programación especial, quizás alguna retransmisión o una gala festiva y refrescante pero... no. En aquel día de verano del final de una década convulsa TVE no hace grandes alardes en su parrilla. Se madruga un poco antes, eso sí, en una época en la que la programación matinal ni se contempla, el miércoles parece un domingo y a las 12 ya tenemos en antena la Santa Misa seguida de la retransmisión de un campeonato de atletismo. Se da descanso, eso sí, a los programas en directo y en vez de "Gente hoy" presentado por Mari Cruz Soriano se anuncia un informativo especial que, seguramente, sea una repetición. 
   La tarde se mantiene con el esquema habitual, un nuevo episodio del docu-show "Vivir cada día" dirigido por José Rodríguez Puértolas, el infantil "Un globo, dos globos, tres globos" con capítulo de la serie británica "Los cinco" basado en las famosas novelas de Enid Blyton y el ciclo dedicado a la directora y actriz Ana Mariscal dentro del contenedor "Cine Español". La única diferencia es que en vez de cortarse la programación a las 16h, se emite la película "Cuidado con el cowboy", de la famosa serie de comedias británicas "Carry on...".
   La noche al menos nos depara una nueva entrega de una de las ficciones más exitosas del momento, "Hombre rico, hombre pobre" tras la emisión de un concierto de la orquesta y coros de RTVE y hemos de aclarar que esto no es extraordinario, en aquella época la música clásica se podía ver en prime-time. En la Segunda Cadena, ningún cambio, informativos, culturales, deportivos y tertulias históricas acuden a su cita habitual aunque algunos han sido grabados previamente. Vamos, que el 15 de agosto en Prado del Rey y Miramar no era precisamente un festivo a lo grande. 

viernes, 11 de agosto de 2017

Luchando en la sombra, 1961


A principios de los 60, en torno a las 18.50h, los estudios del Paseo de la Habana se convertían en escenario para la aventura. Un equipo comandado tras las cámaras por Fernando García de la Vega y por el actor Paco Morán como protagonista de las historias hacía soñar a los espectadores más pequeños de la casa con adaptaciones de clásicos como "La isla del tesoro" o "Marco Polo" o con historias propias escritas ex profeso para la tele. Era una especie de compañía de repertorio, siempre los mismos pero con distintos personajes y ambientación. La audiencia infantil lo aceptaba y sabía que cada 2 ó 3 meses cambiarían su vestuario para convertirse en un tipo distinto al que se habían acostumbrado durante varias semanas. En noviembre de 1961 comenzaba una nueva serie que recibía el nombre de "Luchando en la sombra" y que aguantaría en pantalla hasta febrero del año siguiente cuando sería relevada por "El falso mendigo" (sospecho que una adaptación de "El príncipe y el mendigo").


Esta serie estaba protagonizada (¡cómo no!) por Francisco Morán en el papel de un abogado que había triunfado en sus años mozos como atleta, Alfredo Muñiz (más tarde reconocido realizador de dramáticos) como un periodista y Joaquín Pamplona de cirujano. García de la Vega y Carlos Muñiz escribían los guiones basándose ligeramente en las novelitas de "La sombra" y "Doc Savage", mitos del pulp norteamericano de los años 30/40, que también fueron editadas en España. 

           
La principal diferencia con aquellos personajes es que estos nunca se tomaban la justicia por su mano: "Para eso está la Policía, donde no pueda llegar ella llegarán estos tres hombres. No sólo harán justicia sin intervenir en la labor de la Policía sino que también ayudarán a la gente en sus problemas" aseguraba García de la Vega al periodista Martínez Redondo en la revista TeleRadio. De paso aclaraba el por qué de los llamativos (por no decir ridículos) uniformes que lucían en sus aventuras: "La idea es servir a la justicia luchando en la sombra. Viven una vida sencilla y corriente hasta que descubren el mal en alguna parte y comprenden que pueden eliminarlo con su actuación. Entonces utilizan unos trajes especiales que tienen unas posibilidades de defensa muy peculiares y que les permiten luchar sin que se conozca su verdadera identidad". 

              
Se anunciaba "amenidad y acción pero sin violencia", escaladas, persecuciones en automóvil, peleas e intriga... y ahora tengamos en cuenta que se realizaba en directo en una parte del exiguo plató del Paseo de la Habana mientras en otro lado esperaba ¿pacientemente? el Padre Urteaga para dar la charlita a los adolescentes en su programa "Sólo para mayores de 16 años". Quizás exageraban un poco al prometer tanto con tan pocos medios pero los espectadores sabían a qué atenerse e imagino que conociendo los límites no esperaban mucho más. Eso sí, me parece un poco cruel que la serie que precedía a "Luchando en la sombra" fuera el "Robin Hood" de la ITV protagonizado por Patrick Troughton (segundo Doctor Who), rodada en formato cinematográfico y con profusión de exteriores. La comparación era odiosa, claro, pero a los profesionales de TVE eso no les arredraba y semana tras semana durante varios años se empeñaron en realizar sus propias adaptaciones (muy libres, eso sí) de grandes hazañas universales. 

domingo, 6 de agosto de 2017

"En casa de Bárbara" o las recetas de una vedette


De las empinadas escaleras de un teatro de revista a una cocina hay un camino que se puede hacer difícil para unas y sencillísimo para otras. En el caso de Bárbara Rey, ese trecho fue corto y no le supuso grandes problemas. La otrora presentadora de "Pálmares" en 1976, musa de amor entre mujeres gracias a la película "Me siento extraña" protagonizada por Rocío Dúrcal (ambos productos, por cierto, dirigidos por Enrique Martí Maqueda), dio un giro a su carrera en 2000 que sorprendió al público: presentar un espacio de recetas en la televisión autonómica valenciana. Bárbara era una más de las múltiples figuras nacionales que poblaban los platós de Canal 9 que claramente incumplía uno de los estatutos básicos de las públicas regionales, proteger y divulgar la lengua propia de la zona. Allí eso no importaba mucho, eran los tiempos de "Tómbola", "La música es la pista" con Mar Flores (emitidos también en otras autonómicas al mismo tiempo), "Panorama de actualidad" con Julián Lago... hasta Quique Sánchez Flores presentaba un programa de fútbol, todos en castellano, por supuesto. La única que hizo el "esfuerzo" de aprender el valenciano fue la exazafata del "Un, dos, tres" María Abradelo que comandaba el programa infantil "Babalà Club" (no critiquemos su pronunciación). Por eso, nuestra diva del espectáculo no desentonaba en aquella programación basada en la acumulación de rostros conocidos y productos populares.
   Bárbara no ejercía de directora ni de guionista, ella se encargaba de lo suyo, darle vidilla a un programa que podía haber sido como otro cualquiera pero no lo fue. Las recetas estaban supervisadas por una escuela valenciana de cocina y a su lado tenía a un ayudante que respondía al nombre de David y que era un pinche experimentado. El muchacho también recorría pueblos de la comunidad en busca de historias curiosas sobre productos típicos o platos regionales. A veces incluso en esa parte también se colaba de una u otra forma la estrella de la revista, ejemplo memorable es el de la señora que hacía retratos en paella (lo juro) y elaboró uno de la gran vedette, abusando quizás del pimiento amarillo para representar su lustrosa melena. Por cierto, los reportajes sí eran en valenciano, quizás para cumplir la cuota mínima. 


La pregunta que muchos se harán es ¿pero por qué una actriz y cantante (ha lanzado discos al mercado y eso la convierte en cantante pese a quien le pese) para presentar un espacio culinario? No voy a entrar aquí en los rumores sobre un pago en especie por la cancelación de una entrevista en "Tómbola" en la que, supuestamente, iba a contar lo nunca contado. De lo que no tengo confirmación, no hablo. Lo cierto es que Bárbara es hija de reposteros y de pequeña ayudaba en el negocio familiar. Más adelante la cocina se convirtió en una de sus aficiones más importantes. Lo cierto es que la Rey sabía lo que hacía y en este momento he de citar a mi sabia madre que un día exclamó sorprendida al verla en acción: "Si esta mujer sabe bridar una codorniz como lo ha hecho ella, es que tiene mucha experiencia en los fogones". Su práctica en este programa de 2000 a 2005 seguramente le ayudó a ser ganadora del reality de Telecinco "Esta cocina es un infierno" aunque no evitó que discutiera agriamente con el chef Sergi Arola.
   "En casa de Bárbara" se emitía cada día sobre las 11.30 de la mañana, justo después del programa de otra estrella del show business patrio, Salomé (ganadora de Eurovisión 69). En unos 35 minutos se cocinaba un menú completo, el único programa de la época con primer plato, segundo y postre. Mucho se ha criticado posteriormente que no tenía audiencia y se mantenía por un cacareado chantaje a altas instituciones. Lo cierto es que en 2002 tenía un 6,8 de media de share y al año siguiente había subido al 7,3 doblando casi al programa que le precedía. La media de la cadena era de un 18, sí, pero gracias sobre todo al prime time, sus mañanas se alejaban mucho de ese dato. Otro aspecto muy criticado era su look, demasiado glamouroso para un programa de cocina. Conviene recordar que el único que usaba gorro y uniforme era (y sigue siendo) Karlos Arguiñano así que no debería sorprender que Bárbara, una diva en toda regla, no apareciera de trapillo. En cuanto a sus largas uñas de manicura ella solía recordar a sus amigas espectadoras que había que sumergirlas periódicamente en un vasito con agua y lejía para mantenerlas limpias y eliminar restos de comida (sic). 
   Ajeno a los problemas internos de Canal 9, reivindico este programa por su aire kistch, las recetas fáciles de reproducir en casa y, sobre todo, por el humor de Bárbara que se sentía mucho más libre que en su anterior programa, "Esto es espectáculo", y que se atrevía a reírse de sí misma y de la profesión con una gracia que a mí, en su momento, me sorprendía. 

martes, 25 de julio de 2017

Juanjo Cardenal, el primer concursante del "3x4"


Juanjo Cardenal, este nombre será completamente desconocido para muchos pero muy familiar para la cohorte de seguidores acérrimos del programa "Saber y ganar", el concurso más longevo de la historia de nuestra televisión y verdadero baluarte de la 2, líder de audiencia diario de la cadena desde hace lustros y con fuerza para seguir muchos años más en antena. Él es la voz del programa, esa que realiza las preguntas desde el anonimato aunque no es la primera vez que aparece también frente a las cámaras para celebrar algún aniversario, como en esta foto del décimoquinto. Nuestro protagonista de hoy es el de la izquierda, con su perpetua bufanda para proteger su más codiciado tesoro: la voz, esa que también nos acompañaba en "Si lo sé, no vengo", ¿recuerdan aquello de "Atención, pregunta"?


Con todos estos datos sería extraño que Cardenal fuera el primer concursante del programa "3x4" en su estreno el 11 de enero de 1988, sobre todo teniendo en cuenta que el director de aquel espacio era Sergi Schaaff que, a la sazón, lo había sido de "Si lo sé, no vengo" y más tarde lo sería del susodicho "Saber y ganar", ambos presentados por Jordi Hurtado. Si Juanjo hubiera ganado algo en el juego sonaría a chanchullo, a tongo, a trampa y eso no sería digno de Schaaff ni de Cardenal.


Pero el caso es que en el estreno del célebre "3x4" Julia Otero presentó a un tal Juanjo que quería conseguir una enciclopedia y estas imágenes demuestran que el señor del bigotón era, efectivamente, nuestro querido locutor y sabio entre los sabios. Por si hubiera alguna duda, la voz delata a Cardenal. ¿Acaso es posible que se hubiera amañado el concurso? No, en realidad todo era falso, nuestro admirado amigo no se llevó la enciclopedia y ni siquiera fue concursante, al menos concursante de verdad. Aquel día de enero Julia dio la bienvenida a la audiencia y para explicar mejor la dinámica del programa dio paso a varios fragmentos de la grabación del piloto en el que la estentórea voz de "Saber y ganar" accedió a participar de forma ficticia. En ningún momento se explica que Juanjo era aquel que declamaba "Atención, pregunta" en el programa de Jordi Hurtado y hoy ese primer día es una joyita del archivo:


lunes, 17 de julio de 2017

Viejos amigos


Seguro que si pasas de los treinta esto os ha pasado alguna vez: una serie de tu infancia más pretérita se ha quedado anclada en un lugar recóndito de la memoria pero sólo a través de imágenes sueltas, quizás alguna frase o incluso la sintonía, datos deslabazados que no consigues unir para descubrir su título y buscar más información. Cada vez que intentas tejer recuerdos comunes con colegas de generación te encuentras en un camino sin salida, nadie recuerda eso que, con mucho esfuerzo, intentas explicar, es como si hubieras vivido en un universo paralelo en el que esa serie sólo hubiera existido para ti... y en una época en la que sólo había dos cadenas en este país eso suena harto extraño. Pero llega un día en el que, probablemente por casualidad, esa serie aparece ante ti. Quizás por un enlace de youtube, quizás porque te has encontrado con un antiguo TP en casa y al hojearlo una fotografía llama tu atención... Queridos lectores, hoy os voy a hablar de uno de esos programas que me obsesionaban y no conseguía identificar, su título en España fue "Viejos amigos". Se trata de una coproducción entre TVE y el canal sueco SVT2 aunque nuestro país sólo aportó dinero y la idea, producción y realización corría a cargo del país socio. La particularidad de esta serie es que estaba dirigida al público infantil y sus protagonistas eran expresivas marionetas que se movían en preciosistas decorados. Seis meses se dedicaron sólo a la construcción de los personajes y los escenarios y el resultado fue extraordinario. Emitida los miércoles a las 20.05 en la 2 desde enero a abril de 1986 quizás no llamó demasiado la atención de la audiencia porque en nuestro país nunca se reemitió y parece haber pasado al olvido más absoluto. Su ritmo lento y una historia un poco enrevesada quizás no ayudaban demasiado y, en mi caso tengo que añadir que llegaba con el tiempo justo para verla tras la catequesis (sin comentarios). Si tenemos en cuenta que cada episodio duraba sólo un cuarto de hora el margen era estrecho. En Suecia es una serie clásica, repuesta varias veces en distintos canales, con edición en DVD, libro secuela y una exposición con las marionetas celebrada en 2011 en el Museo de Arte de Gotemburgo. 
   Aquí tenéis la serie completa en sueco, para practicar un poco el idioma, con sus trece capítulos unidos. Os resumo brevemente: Robert es un anciano inventor que tiene un cuaderno con todos sus proyectos. Esas anotaciones parecen ser de vital importancia para un grupo de personajes, a cada cual más extraño, que intenta conseguirlo a cualquier precio. Afortunadamente Robert tiene en su amigo Jeannot-la Casse un infalible protector. Estos nombres, por cierto, no tienen ningún parecido con los originales (Nils y Bertie respectivamente), el por qué de esta absurda traducción es desconocido para mí. Dejaos llevar por la estética de esta producción sueca, permitid que os fascine a pesar de no entender nada de lo que dicen... y lo comprendéis, enhorabuena por vuestro poliglotismo. 

lunes, 10 de julio de 2017

"Una tarde de verano" con Elena Sánchez


En julio de 1989 se iniciaba la última etapa del programa "La Tarde" que había nacido con Pepe Navarro al frente seis años antes y que había pasado por mil y una etapas de las que ya hemos hablado aquí. Tras el éxito que había tenido Andrés Aberasturi con un formato más pausado y reflexivo (como el propio comunicador) se había intentando volver a una fórmula más convencional con un extraño dúo, el periodista Santiago López Castillo (que poco después se asentaría en el programa "Parlamento")  y la actriz Cristina Higueras (a la que se había visto en dos espacios sobre la programación televisiva, "De 7 en 7" y "Descartes"). La cosa no funcionó y las revistas de la época calificaron el intento de fracaso. Aquel verano de finales de la década ya se había anunciado que Jesús Hermida dejaba "Por la mañana" para enfrentarse al reto de levantar la alicaída sobremesa así que el final de "La tarde" había sido proclamado de forma indirecta. Sin embargo, había que cubrir los dos meses de verano y así surgió una medida de urgencia que obligó a Elena Sánchez a prescindir de las vacaciones merecidas tras su trabajo en informativos y mostrar una cara más amable ante el espectador. 


Anunciado inicialmente como "La tarde de un verano" (título que se siguió enviando a las revistas televisivas durante el primer mes), su título en pantalla fue "Una tarde de verano", lo cual no debe sorprendernos porque el nombre había ido variando ligeramente a lo largo de estos años (quizás el más absurdo fue "La tarde... ¡Vaya tarde!"). Decía sobre su fichaje Elena a la revista TP: "A mí me sorprendió mucho que Diego Carcedo me propusiera presentar este programa. Pero creí que podía estar bien, ya que tenía bastante de desafío; entrevistas en directo, grandes dosis de improvisación y, sobre todo, que sólo era para dos meses, lo cual suponía una aventura medida". En la misma entrevista de Yolanda Arnal confesaba estar agobiada por la asociación con el deporte tras su etapa en "Buenos días" o en los JJ.OO. de Seúl y que, quizás, podía hacer que el espectador la encasillara a pesar de que por entonces ya había presentado el TD 1 con Luis de Benito primero y Luis Mariñas después: "Entiendo que en televisión hay que hacer un poco de todo, ya que es un medio que tiene muchas posibilidades. Todas las tareas que me han dado las he afrontado con una tremenda seriedad, en el sentido profesional y estricto de intentar hacerlo bien. Y hasta ahora creo que el balance sale positivo, sino lo fuera no me seguirían llamando". 


El realizador y codirector de "Por la mañana", Luis Tomás Melgar, también se encargaba de dirigir las cámaras en este programa (otro que se quedó sin vacaciones) y eso era garantía de que iba a sacar de Sánchez lo mejor de sí mismo, empujándola a ser natural y olvidarse del encorsetamiento de las noticias. El esquema de "Una tarde verano" no era muy original pero sí se procuraba que, al menos en la forma, fuera más fresco: "La idea de esta versión es descentralizar un poco el programa y que no se limite tanto el estudio, haciendo conexiones allí donde la gente veranea. También se persigue una mayor participación del espectador. Así, intentamos que soliciten un videoclip musical con dedicatorias, imitando un poco a nuestra radio de los años 50 y 60. De tal forma, que ellos sepan que una parte del espacio es suya" explicaba la presentadora.
   Emitido entre las 16.30 h (después de la serie "Spenser, detective privado") y las 17.55 h (antes del "Avance informativo" y "Los mundos de Yupi"), cumplió su propósito de servir de enlace entre la etapa anterior y la revolución que planeaba Hermida y además ayudó a mostrar una nueva faceta profesional de Elena Sánchez. No está mal. 

sábado, 1 de julio de 2017

Y por fin se vio el verde de Wimbledon


Hace 50 años, el 1 de julio de 1967, los británicos pudieron ver por primera vez un programa en color. Tal día como hoy se hizo historia en la televisión europea y el día del estreno pudo haber sido un desastre porque, aunque parezca mentira, también en Reino Unido se toman decisiones casi de un día para otro y los trabajadores tienen que comerse el marrón de apechugar con la decisión de los políticos y hacer lo imposible para cumplir sus promesas. La BBC había sido la primera televisión del mundo en tener una programación regular y también sería la primera en el continente en emitir de forma habitual en color, adelantándose a los alemanes que ya habían anunciado su intención de hacerlo también ese mismo año. No fue a través de su primer canal, como sería lógico teniendo en cuenta la importancia del asunto, sino del todavía muy minoritario BBC 2, inaugurado sólo dos años antes. ¿Y por qué se relegó a una cadena que ni siquiera podía ser vista en todo el territorio entonces? Muy sencillo: para emitir en color se tenía que usar el sistema de 625 líneas que, en aquel momento estaba en pruebas precisamente en ese segundo canal mientras que el primero todavía emitía con menor definición. Desde su puesta en funcionamiento en marzo de 1965, BBC 2 seria el banco de pruebas ideal, su escasa difusión permitía que si algo fallaba pasara prácticamente desapercibido en su todavía escasa audiencia. Una vez que se había probado su eficacia, el producto ascendía a la primera división, o sea, a BBC 1. 


El gobierno había anunciado a primeros de año que el color llegaría a la programación de la cadena pública británica en ese 1967 y la noticia pilló de sorpresa a sus directivos, especialmente al de BBC 2 al que se le cargó el mochuelo. ¿Quién era el pobre incauto que tuvo que tomar decisiones importantísimas sobre el sistema a elegir, las cámaras, los estudios y los programas que se producirían en tiempo récord? Ni más ni menos que Sir David Attenborough que tras su larga (y exitosa) etapa al frente de "Zoo Quest" (del que casualmente hablamos hace unos días por su recuperado color) había sido nombrado "Controller" de la emisora. 
   La BBC había estado realizando pruebas en color desde 1948 y a mediados de la década siguiente se emitieron varios especiales pero no eran recibidos por los espectadores. 1967 sería el año en el que definitivamente se instalaría este sistema de forma regular pero al mismo tiempo tenía que ser compatible con los monitores en blanco y negro que todavía tenía la mayor parte de la población y que tantas libras les habían costado como para deshacerse de ellos. En realidad sólo se emitirían 4 horas a la semana en color, no sería hasta 1972 que el blanco y negro comenzaría a ser la excepción en la parrilla de ambos canales. El All England Tennis Championship de Wimbledon sería la emisión inagural. 


Era obligatorio que las primeras emisiones fueran en directo porque todavía no se disponía de un equipo de grabación de vídeo que no fuera en bitono. Técnicamente fue un reto apasionante poner en marcha el nuevo sistema pero también tremendamente agobiante por el escasísimo tiempo con el que se contaba. No había estudios, no se había elegido cuál de los sistemas de color disponibles era el adecuado, ningún otro país había probado ninguno de forma diaria... Y además no bastaba con hacer la primera retransmisión, en apenas medio año había que preparar una serie de programas que hicieran posible mantener la programación semanal de varias horas. Gracias a eso, Attenborough pudo encargar series documentales que se rodarían en formato cine tan fundamentales como "Civilisation" que marcarían el nuevo camino a seguir en este género. 
   Hoy celebramos que hace medio siglo algunos británicos privilegiados recibieron en su casa la señal en llamativo color del campeonato de Wimbledon aunque sería otro deporte el que ganaría más adeptos televisivos gracias al color: el snooker (una modalidad inglesa de billar con dos jugadores), que hasta ese momento obligaba al comentarista a describir los colores de las bolas. 

domingo, 25 de junio de 2017

El color perdido del primer programa de Attenborough

Un Attenborough de 28 años reproduciendo el sonido de los cánticos de una celebración africana ante la sorpresa de las propias cantantes

Imagina que trabajas en el vasto archivo de la BBC, donde todo está perfectamente catalogado, y haces un descubrimiento, pero no uno cualquiera sino el que cambiará para siempre la visión de un programa mítico y fundamental para su historia. Algo así sucedió hace poco más de un año cuando una documentalista de la cadena pública británica se dio cuenta de que las bobinas de celuloide con los negativos del primer espacio dirigido y presentado por Sir David Attenborough, no eran en blanco y negro, como se creía hasta ahora, sino ¡en color! 

David con Jack Lester, del London Zoo, acariciando a un capibara en la Guayana

No es una noticia banal porque estamos hablando de un programa cuya primera temporada se emitió en 1954, trece años antes de que su segundo canal, BBC 2, comenzara a emitir unas cuatro horas semanales en este sistema. Aunque ya se habían realizado pruebas desde finales de los cuarenta y precisamente el mismo año del estreno de "Zoo Quest" se había emitido un especial en color (sólo recibido en un monitor), nadie se lo planteaba como una realidad factible. Si nos centramos en este primer documental sobre naturaleza rodado en exteriores para televisión, ¿por qué iban a permitirse el lujo de usar un celuloide más caro si después no iba a aprovecharse? 

En su día, Attenborough tenía que explicar con sus palabras cómo el camaleón cambiaba de color, más de seis décadas después, estas imágenes nos llegan tal cual se habían rodado, sin necesidad de narración

Pongamos en contexto esta producción para entender cómo una curiosa concatenación de hechos llevó al olvido más absoluto durante 62 años el color de estas imágenes. "Zoo Quest" nació como una idea del propio Attenborough, por entonces un novato productor de la BBC, para aprovechar las expediciones del zoo de Londres para "recolectar" animales de todo el planeta para sus prestigiosas instalaciones. Con el apoyo de Jack Lester, responsable de la famosa institución británica, y la aprobación (a regañadientes) de la cadena, en 1954 partieron hacia el oeste de África para grabar la primera temporada. Esas imágenes después serían emitidas durante un programa en directo realizado en plató en el que se explicarían todas las aventuras semana tras semana con la presencia de los animales capturados. En aquella época todo lo que se hiciera en exteriores se rodaba en cine, el único formato que permitía grabación y edición. La BBC usaba siempre cinta en 35 mm, que daba una gran calidad y definición, pero las cámaras eran demasiado pesadas, lo que hacía imposible plantearse esa opción para rodar en otro país con selvas densas y profundas. 

La famosa persecución a un oso hormiguero es aún más llamativa en rutilante color

Pero este inconveniente no frenaría las ganas del joven David de llevar adelante su idea así que propuso a la dirección usar cinta de 16 mm, un formato para aficionados, con peor calidad pero que permitía trabajar con cámaras pequeñas y muy ligeras. En realidad, esta era la única elección posible para rodar durante varios meses en África pero eso no significaba que la cúpula fuera a aceptarla sin más. Tras una denodada lucha, el vitalista Attenborough consiguió convencerlos (posiblemente porque era un programita de bajo presupuesto que no pensaban que fuera a tener éxito) aunque con una condición, tendrían que usar celuloide en color aunque después fuera a ser revelado en blanco y negro porque iba a dar una mayor definición. 

En esta comparativa se muestra la enorme diferencia entre las imágenes emitidas originalmente y los negativos recuperados

Nadie recordaba que las filmaciones de "Zoo Quest" se habían realizado en color, ni tan siquiera el propio Attenborough o el mismísimo cámara Charles Lagus que, al ver esas viejas imágenes remasterizadas, admiraron por primera vez la belleza perdida de esos documentos. Lo que se ha recuperado son las latas con prácticamente todos los negativos originales de las tres primeras expediciones. Para celebrar los 90 años del célebre naturalista audiovisual se remontó parte de ese material respetando los cortes y el sonido originales y el resultado se mostró en un documental emitido el año pasado en el que se incluían los testimonios del presentador y el cámara y sus reacciones ante tal descubrimiento. 
   "Zoo Quest" permaneció en antena en 1963 y supuso el primer reconocimiento crítico y popular del que después se ha convertido en el más grande comunicador de documentales de naturaleza de la historia. 
   Hallazgos como el que hoy comentamos no son casuales, se deben al trabajo constante de los documentalistas y archivistas, a los que nunca agradeceremos lo suficiente su labor de recuperación de nuestro pasado. Desde aquí, gracias por permitirnos lujos como este, que nos enseña no sólo a los animales que se buscaban para el zoo londinense sino extractos de la vida cotidiana y las celebraciones de las tribus a las que visitaban en esas exploraciones. Ahora podemos ser testigos excepcionales de un tiempo imposible de recuperar. 

lunes, 19 de junio de 2017

Raffaella en "Estudio Abierto"


Raffaella Carrà es casi tan española como italiana o, al menos, así lo percibimos muchos de los que hemos crecido no sólo con sus canciones sino con sus programas en televisión. Ese trabajo como show woman es el que nos ha permitido descubrirla más allá de sus festivos temas musicales y quererla como una comunicadora más del país. Desde que debutara en TVE como invitada de "Señoras y señores" en marzo de 1975, su contribución al mundo del espectáculo televisivo patrio ha sido intermitente pero muy valiosa, por eso cada vez que regresa a nuestras pantallas es un acontecimiento. En mayo de 1982 se produjo una de esas rentrées en el programa dirigido y presentado por José María Íñigo en la Segunda Cadena, "Estudio abierto". El vasco y la italiana se conocían ya porque ella había sido la estrella de una memorable actuación en "Esta noche fiesta" en 1977 que incluso terminó en comisaria (tal y como contamos aquí). 


Su reencuentro con el público español en este programa no era casual, aunque se emitiera en la cadena minoritaria, este programa era uno de los más populares de la época y solía alcanzar cifras de audiencia espectaculares, cercanas a los ocho millones de espectadores. Raffaella sabía que ser entrevistada por Íñigo era un baluarte, una garantía de prestigio, si no aparecías en su espacio, tu espectáculo no iba a tener éxito. Supo aprovechar esta oportunidad al máximo, en la breve entrevista con la que se iniciaba aquella emisión informaba a los espectadores de su larga gira por Latinoamérica donde había recibido el cariño de todos los países visitados pero también recalcaba que "esta noche me siento particularmente emocionada porque Madrid ha sido mi primera ciudad después de Italia donde he actuado y he empezado aquí mi carrera internacional y, entonces, desde aquí he tenido muchos éxitos después pero nunca olvido mi primer amor" (sic).


Tras la entrevista llegaban otros contenidos del programa pero se anunciaba que la Carrà actuaría más tarde, no podía ser de otra manera y ella no decepcionó. Vestida con un largo traje dorado de hombreras que harían palidecer de envidia a Joan Collins y Linda Evans en "Dinastía" (cuando no lanzarse a arrancárselas en un claro precedente de la maldita lisiada) interpretó un primer popurrí de sus últimos éxitos en español, algunos inéditos en aquel momento en España. Destacó la loca puesta en escena para ese tema inmortal que nos hablaba de una infedilidad oculta dentro de un armario. Aplausos emocionados del público presente en el Estudio 1 de Prado del Rey y también del  genial humorista Miguel Gila, cuyas manos se colaban en el primer plano del presentador cuando agradecía la primera intervención musical de Raffaella e iba a dar paso a la entrevista con el cómico que regresaba de Buenos Aires y anunciaba su retorno a España tras un exilio de varios años.


En el larguísimo programa de Íñigo se sucedían las entrevistas y las actuaciones durante casi tres horas de directo (contando las pausas de publicidad porque sí, todavía la había entonces). Raffaella ofrecía un segundo popurrí con éxitos como "Caliente" o aquello de "Mamá, dame cien pesetas" acompañada de su grupo de bailarines que tan pronto aparecían semidesnudos y sin conocer el concepto "depilación", como vestidos de niños o con un imposible frac azul y rosa. El último tema de aquel reencuentro fue, cómo no, "Adiós, amigo". Da igual que aquel día también actuara la brasileña Gal Costa o el grupo Bordón 4 o la reunión ante las cámaras de los futbolistas Zarra y Panizo, no importa que los rotulistas del programa no supieran escribir bien el nombre de Raffaella y le quitaran una L; aquella noche, la Carrà conseguía otro éxito y que los españoles desearan que pronto volviera a tener su propio programa aunque para eso tendríamos que esperar casi una década. 


Nota: Siento que la calidad de las imágenes no sea superior pero esto es lo que hay, amigos.

jueves, 8 de junio de 2017

La Mercedes Milá más animada

  

En enero de 1990 Mercedes Milá regresaba a TVE en horario estelar, 21.30 h, y en la Primera con "El martes que viene". Su último programa en la pública se remontaba a 1986, "Jueves a jueves", y tras una breve experiencia en TV3 con "Dilluns Dilluns", aseguraba volver a su casa aunque al final de esta serie declaraba que no le importaría fichar por las recién estrenadas cadenas privadas, cosa que haría dos años más tarde con su "Queremos saber" para Antena 3. Este nuevo espacio mantenía la fórmula que habían ido perfeccionando desde "Buenas noches" a principios de los ochenta la periodista catalana y su pareja de entonces, José Sámano: entrevistas a personajes de actualidad y música en directo. En esta ocasión también habría sitio para las tertulias y una nueva sección que sería un brillante broche de oro a la trayectoria de un genio: José Luis Moro. 


Cada semana se ofrecían unas breves "tiras cómicas", tal como las definía el propio programa, en las que se echaba un vistazo al futuro. A través de unos cortos de animación se imaginaba cómo la Milá entrevistaría 20 ó 30 años después a políticos como Felipe González (todavía en el poder en 2012 según sus previsiones) o a un Manuel Fraga recién retirado de la política a sus 100 años pero intentando mantener el poder en el asilo al que había sido "retirado" y que era regido por unas sospechosas monjas con apellidos como Hernández Mancha o Verstrynge. 


Quizás uno de los más comentados fue el que llevaba a Mercedes a Sevilla para retransmitir la boda de la Pantoja nada menos que con Juan Guerra, hermanísimo de Alfonso y que unas semanas antes había protagonizado una tensa entrevista en ese mismo programa que la propia Milá califica como una de las peores de su carrera. 
   Las caricaturas "futuras" eran obra de Alfonso Ortuño, dibujante fundamental de la Transición que además de trabajar en distintos periódicos de 1969 también fue habitual de TVE en una época en la que las caricaturas servían de complemento hasta en los informativos para aquellas noticias de las que todavía no se disponían las imágenes. También sería él quien diseñó los famosos Muñegotes del programa "¿Pero esto qué es?". Las voces pertenecían a los imitadores Javier Capitán y Luis Figuerola Ferretti con la intervención algún doblador profesional y de la Milá haciendo de sí misma. Estas voces y caricaturas eran recibidas en los Estudios Moro que se encargaban de animarlas bajo la dirección del genial José Luis Moro, el hombre que, junto a su hermano Santiago, protagonizó la primera edad de oro de la publicidad española consiguiendo todos los premios internacionales en los 50 y 60 hasta que decidieron retirarse de la competición para no abusar. Pero además de eso, Moro es el creador de la familia Telerín, de las mascotas y cabeceras del "Un, dos, tres" y hasta de las del Telediario hasta finales de los 70. Estos breves sketches animados fueron su última contribución a TVE amén de las actualizaciones de las cabeceras del concurso dirigido por Chicho hasta 2004. Semana a semana y durante 6 meses, su (por entonces) pequeño equipo trabajó a marchas forzadas para ofrecer estas joyitas con una fecha de entrega muy ajustada para que el juego con la noticia no quedara obsoleto. Ahora Archivo RTVE está recuperando el programa y es una excelente ocasión para comprobar que Moro mantuvo hasta el final su estilo y esa fluidez tan descarada en sus animaciones.